Insólita batalla: quieren que su hija de 4 años vaya al jardín con un reloj inteligente y la escuela se opone

Tiene 4 años y no la dejan entrar al jardín de infantes por llevar un reloj inteligente. (Clarín)
Tiene 4 años y no la dejan entrar al jardín de infantes por llevar un reloj inteligente. (Clarín)

Los padres argumentan que el dispositivo sirve para que la niña les pida ayuda en caso de enfermarse o sentirse mal, ya que sienten que no la cuidan lo suficiente.

Una insólita situación tuvo lugar a principios de mes en una Escuela Infantil N 6 en el barrio porteño de Monserrat. Una maestra se negó a que una niña de cuatro años ingresara al establecimiento con un reloj inteligente y los padres dejaron de mandarla a clases.

Según informó Clarín, Víctor Scollo (55), su esposa Lourdes (46) y la maestra secretaria del establecimiento tuvieron una fuerte discusión en la puerta de la escuela.

Así, los padres decidieron dejar de enviar a la nena desde el 3 de agosto pasado. “Decidimos que llevara el dispositivo porque estuvo en riesgo su salud”, explicó Scollo.

“De este lugar mi hija ha venido con catarro y gripe casi todas las semanas, también se ha contagiado de Covid y la gota que rebalsó el vaso fue que la fuimos a buscar un día y nos la entregaron con 38 de fiebre, pálida, sin haber comido en todo el día y nos dijeron que pensaban que estaba dormidita. Después ella nos dijo que todo el día -asiste de 12 a 18.30 horas- había pedido por nosotros”, dijo Lourdes por su parte.

“Por eso decidimos en familia, y con la ayuda de otros parientes, en comprar este dispositivo para que esté protegida y contenida, y cuando se sienta mal toque el botón de SOS para comunicarse con nosotros, que advertiremos con la aplicación en que lugar de la escuela se encuentra”, dijo a tiempo el hombre.

El reloj inteligente cuenta con una línea telefónica activa, posee un número, tiene geolocalizador, mide la temperatura y funciona como un celular al que hay que cargarle la batería todos los días.

Para activarlo hay que bajar una aplicación y programarlo, en este caso, con los dos celulares de Lourdes y Víctor, sus padres de la niña de cuatro años.

“Como en la escuela nos dijeron que no se pueden comunicar con nosotros, cosa que nos produjo mucha preocupación e incertidumbre, encontramos esta manera distinta para que nuestra hija no tenga miedo. Antes de que lo lleve por primera vez averiguamos si había algún tipo de prohibición y no encontramos ley, decreto o normativa que lo descarte, de lo contrario nos hubiéramos acogido a derecho”, agregaron.

En tanto, desde el ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires reconocieron que no hay una normativa oficial que indique que los estudiantes de Nivel Inicial no pueden usar el celular en el salón de clases, porque en general los niños de esa edad no poseen uno a disposición. “Las reglas en cuanto al uso de celulares en el aula las pone cada escuela”, señalaron a Clarín.

“Tenemos constancia de que el padre de una niña de la Escuela Infantil Nº 6 D.E. 6 se comunicó con el Ministerio de Educación porteño vía correo electrónico, a la casilla de comunicación de la cartera educativa, para reclamar que a su hija no le permitían llevar un reloj inteligente a la escuela, pero no hay una denuncia formal hecha”, señalaron desde la cartera educativa.

Sin embargo, aclararon que la decisión de dejar ingresar a la niña recae en la escuela. “La nena obviamente puede y debe entrar a la escuela -respondieron desde el Ministerio de Educación-. Pero como no hay una regulación, cada escuela tiene su propia normativa y si esa institución no permite el uso de aparatos tecnológicos para alumnos de nivel inicial hay que cumplirlo”.

Según pudo averiguar Clarín, no se llegó a una solución y se estima que este jueves habrá una definición. En un pasaje de la denuncia, Scollo afirma que “es una flagrante violación de los derechos de la niña y hostigamiento de parte de la directora del establecimiento y de su maestra”.

También afirmó que “la maestra y la directora maltrataron a la menor que tuvo que soportar una reunión llena de afrentas, mentiras e incongruencias”.

Ambas partes parecen decididas a mantener sus posturas indeclinables. Además, los padres señalaron que ya no se sienten seguros enviando a su hija a ese jardín.

“Si pudiéramos la llevaríamos a un jardín privado, pero no lo podemos pagar. Ahora, la verdad, después de todo esto nos da miedo dejarla aquí, mirá si toman represalias con la nena”, expresaron.

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