jueves 21 de enero de 2021

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Sociedad

Fetichismo y erotismo: cuando el placer llega con objetos y prácticas ajenas al sexo

Desde los objetos más comunes, como zapatos o ropa de cuero, hasta los actos menos pensados, como escribir en el cuerpo de la pareja, las parafilias enmarcan una enorme cantidad de situaciones y elementos que pueden producir excitación

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Hace varios años, una película española ponía sobre la mesa el tema del placer sexual externado de la relación, del coito y hasta del contacto físico, poniendo el foco sobre un tipo de excitación poco frecuente. La película en cuestión es “Kiki, el amor se hace”, del director Paco León, que se estrenó en 2016 y que plantea el tema de las parafilias en tono de comedia, desdramatizando una conducta que, como muestra el largometraje, nos acerca a una forma distinta de sentir placer.

Hay que hacer ciertas salvedades, que resultan imprescindibles al hablar de este tema. En primer lugar, la sexología, la psiquiatría y la psicología aún no terminan de establecer si se trata de un trastorno de conducta grave en todos los casos o no, ya que existen una cantidad considerable de parafilias, pero no todas involucran terceras personas, ni situaciones indeseables y solo se enmarcan en una forma poco habitual de conseguir la excitación sexual. Otras, por el contrario, implican la vulneración mental o física de personas o animales, con lo cual la delimitación más estable y aceptada está dada por la diferencia entre aquellas que constituyen un delito y las que no.

En segundo lugar, al tratarse de un patrón de comportamiento, no es un denominador común a la mayoría de las personas.

Sin embargo, así como la película “Kiki, el amor se hace” expuso el tema de manera singularmente simpática, otras manifestaciones cinematográficas abordaron las parafilias desde una mirada más romántica, como en el caso de “50 sombras de Grey” y todas sus secuelas, que abrieron la puerta a una enorme cantidad de producciones similares disponibles en plataformas de streaming. Tal vez alguno recuerde la famosa “9 semanas y media”, con una exuberante Kim Basinger bailando detrás de una persiana o la irrepetible escena de las frutillas frente a la puerta de la heladera.

La sitofilia consiste en la excitación que se produce al involucrar alimentos en las relaciones

En las relaciones y fantasías sexuales de adultos sanos es frecuente que exista cierto grado de variedad y de gusto por el descubrimiento de nuevas experiencias.

Así, los comportamientos sexuales, siempre que no causen un daño al propio interesado o a terceros y mientras no supongan un impedimento para el desarrollo saludable del resto de áreas de la vida, no deberían suponer un problema. Por el contrario, es sano y estimulante experimentarlos con salud y libertad.

Tal cual lo planteaban aquellas películas, la idea de esta nota es abordar las generalidades de algunas parafilias que no perjudican la integridad de terceros y, por consiguiente, no implican un delito.

Según las definiciones más tradicionales y abarcativas, se pueden dividir en grupos: fetichismo, masoquismo, preferencia por personas y sadismo. Cada grupo, a su vez, contiene una serie de prácticas de las cuales abordaremos solo aquellas que resultan inofensivas para la persona y su entorno.

Fetichismo

Es una preferencia sexual por objetos inanimados o por partes concretas del cuerpo, e involucra una amplia gama de posibilidades que van desde una ropa interior de determinado color o textura hasta tipos de tela o situaciones puntuales.

Es un término muy utilizado y quienes lo expresan abiertamente suelen hacerle saber a su pareja qué tipo de fetichismo gozan y desean experimentar.

Entre los más llamativos, están la basetofilia, excitación producida por el orden o la limpieza extrema; sitofilia, mezcla erotismo y comida; podofilia, la persona se excita al tener contacto o ver los pies de su pareja; cartonfilia, atracción por el cartón u objetos hechos de cartón; macrofilia, excitación sexual por gigantes; trullafilia, excitación sexual por las palas de cavar y otros instrumentos de jardinería, y patinfilia, atracción por personas usando patines.

La preferencia por objetos diseñados para la estimulación sexual, como los vibradores, no se considera fetichismo.

Masoquismo sexual

Está presente en las personas que sienten placer en situaciones en las que se las humilla tanto física como psicológicamente.

Se trata de la parafilia más común en mujeres y se asocia frecuentemente con el sadismo.

Sadismo sexual

Es la gratificación sexual ante el hecho de humillar, ejercer dominación y torturar a otra persona de forma no simulada pero consensuada. Las prácticas sadomasoquistas son de las más comunes y requieren consenso por parte de quienes lo practican, además de un acuerdo previo en cuanto al grado de intensidad con que se llevará a cabo.

Entre los escenarios más comunes se encuentran flagelar las nalgas y espalda de la víctima, atar con cuerdas o bondage y tortura de pezones y genitales.

Las parafilias incluyen fantasías sexuales

Fetichismo travestista

Esta filia implica la obtención de placer sexual al vestirse como una persona de otro género. Sólo se ha descrito en hombres heterosexuales, que en algunos casos no se identifican con el género masculino.

Debe tenerse en cuenta que no es lo mismo el fetichismo travestista y el travestismo. Este segundo término hace referencia en un sentido más general el vestirse del otro género. Así pues, las personas transexuales y los drag-queen sí se travisten pero no de una forma fetichista, dado que no lo hacen para sentir placer sexual.

Cuando un varón se excita viéndose o imaginándose como si fuera una mujer hablamos de autoginefilia.

Asfixiofilia o breath control play

La asfixiofilia consiste en obtener placer con la sensación de ahogamiento. La asfixia sexual puede llevarse a cabo con una pareja o como método de masturbación; en este caso hablamos de asfixia autoerótica.

La podofilia es la excitación por el contacto o la observación de los pies de la pareja

Urofilia y coprofilia

También llamada “lluvia dorada”, la urofilia es un tipo de parafilia en la que hay fantasías o incluyen la presencia de orina. Algunos sectores de la psicología y la sexología lo incluyen dentro del “erotismo” y no en las parafilias mientras no sea la única práctica de la persona y además, no conlleve un comportamiento compulsivo. En el caso de la coprofilia es lo mismo con las heces.

Knismolagnia o tickling

Implica toda aquella actividad erótica en la que al hacer o recibir cosquillas genera placer. Es considerada una parafilia siempre y cuando las cosquillas ejerzan como elemento para alcanzar el orgasmo.

Xenofilia

Entendida desde un punto de vista sexual, la xenofilia es la preferencia por las personas que son percibidas como miembros de una etnia exótica o distinta a la propia.

No obstante, en un sentido más amplio la xenofilia es el gusto por personas u objetos de origen desconocido, y técnicamente tiene un significado opuesto al de la palabra “xenofobia”.

Ginandromorfofilia o ginemimetofilia

Esta filia hace referencia a la atracción preferente, sea exclusiva o no, hacia personas transgénero o transexuales. La concepción de la ginandromorfofilia como un tipo de parafilia es criticada con frecuencia ya que puede favorecer la estigmatización de las personas transgénero y de quienes se sienten atraídas por ellas.