Erick Nevels, el excampeón de enduro que decidió irse del país porque no ve oportunidades

Erick Nevels, el excampeón de enduro que decidió irse del país porque no ve oportunidades
El ex campeón hace unos años se bajó de las motos de todo terreno y ahora busca más estabilidad y una nueva oportunidad en esta etapa de su vida. / Foto: Ignacio Blanco

Nacido en Long Beach, llegó a la Argentina en barco cuando tenía un año. Poco después su familia se radicó en Mendoza. “Hoy no veo oportunidades en el país, por eso decidí volver a mis orígenes”, reflexiona quien ostenta el récord absoluto de 6 campeonatos argentinos de enduro.

Erick Nevels se quiebra mientras repasa su historia y se va despidiendo de la Argentina con nostalgia y palabras de agradecimiento.

No es para menos: nacido en Long Beach, California, tenía poco más de un año cuando llegó a la Argentina, después de una travesía de un mes, en el barco Brazil Maru junto a sus padres Lucy y Donald y su hermana mayor Erika.

La tierra prometida le dio todo a su familia, en especial a Erick, que hoy tiene 54 años y siente que el país no le ofrece la “ilusión” ni la tranquilidad futura que tanto anhela.

Perdió, en definitiva, la esperanza, como otros tantos argentinos que sobreviven en este contexto de crisis, inestabilidad y desempleo.

Además de formar su familia en esta Argentina vapuleada, brilló en el deporte y también fue exitoso en las distintas actividades que logró emprender a lo largo del tiempo.

Claro, todo esto cuando la pandemia por el Covid-19 no existía y el turismo nacional e internacional predominaban en Mendoza y generaban divisas y un constante movimiento.

“Hoy no tengo las oportunidades que necesito. Me dedico al alquiler de autos, algo que desapareció mientras la cuarentena se extienda”, reflexiona.

“He tenido altos y bajos, como gran parte de los argentinos de clase media, pero la pre-pandemia y la pandemia complicaron las cosas”, señala y reitera: “Es el momento para buscar otras alternativas. No puedo ver un horizonte aquí”.

Quedó, de alguna manera, sin familia en la Argentina: divorciado, sus hijas Sofía y Valentina se radicaron en Vail (Colorado) y Bakersfield (California), respectivamente, y su madre, que enviudó hace cinco años, se casó con un americano y viven en Oklahoma City.

“Por eso no lo pensé demasiado: es momento de buscar una jubilación que acompañe mis necesidades básicas. Siento, con dolor, que en este país no lo conseguiré”, analiza.

En los 80-90 Erick brilló en los certámenes nacionales sobre su XR 600.

La travesía de 1968

En la última travesía del barco Brazil Maru llegaba esta familia profundamente religiosa a empezar de nuevo. Donald, su papá, era pastor de iglesia.

Corría 1968 y el primer destino fue Buenos Aires, donde permanecieron dos años para aprender el idioma y acomodarse a la nueva vida.

Luego decidieron recalar en Salta y, más tarde, hicieron una gira por todo el país para elegir el mejor lugar donde sentar bases definitivamente.

“Mendoza salió sorteada cuando corría 1973”, bromea, para seguir agradeciendo la vida fructífera que desarrolló en la Tierra del Sol y del Buen Vino. Sus hijas fueron sus mejores trofeos. “Si bien viven en Estados Unidos estudian carreras on-line en universidades de Mendoza”, cuenta.

Sin embargo, los otros premios, esos que le brindó el deporte, puntualmente las carreras de motos enduro, se atesoran en su casa materna y suman más de 150.

Para Erick forman parte del pasado y “estorban” pero su madre le tiene terminantemente prohibido deshacerse de ellos. Con seis campeonatos nacionales en su haber, en la categoría máxima, obtuvo el récord de campeonatos ganados en el país. Vale aclarar que el salteño y actual ganador del Dakar, Kevin Benavides y los mendocinos Franco Caimi y Fernando Calveras tienen 4 campeonatos cada uno.

Así fue que siempre quedó ligado a la actividad, como también al rally. De hecho, actualmente integra la comisión internacional de rally y participó nada menos que de 11 carreras Dakar como parte de la organización.

“El deporte fue y es algo esencial en mi vida, me llenó de satisfacciones y lo sigo disfrutando como el primer día”, confiesa.

Siempre supo aprovechar al máximo las bondades naturales de Mendoza. Junto a su papá, a los 13 años escaló el Aconcagua y llegó hasta los 5600 metros. “No hicimos cumbre pero fue una experiencia inolvidable. Con ese antecedente, el municipio de Las Heras me autorizó para que mi viejo descanse en el Cementerio del Andinista de Puente del Inca”, evoca y vuelve a emocionarse.

Erick Nevels tiene aún más por contar. Dice que fue cajero en una casa de cambio, importador y distribuidor de motos y accesorios y también productor de uvas en Tupungato, pero esa experiencia fue “brava” porque se vio obligado a vender la finca y terminó perdiendo todo.

Desarrolló actividades ligadas al comercio exterior y en 2007 instaló su empresa Rent a Car, donde alquilaba vehículos a los turistas que llegaban de todo el mundo.

Claro que todo esto, asume en su balance, forma parte de su rica experiencia, la que ganó a fuerza de trabajo y sacrificio.

Sin embargo, advierte hoy, a punto de tomar el vuelo al Norte, el próximo 1 de julio, la situación actual le pide a gritos actuar. Y asegura que ya no tiene tiempo que perder.

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