El heroico acto de un maestro de Corrientes en medio de las llamas: “Pudimos salvar la escuela”

El director de la Escuela Marcos Galarza es, además, el tutor de la educación primaria de los niños de la zona. / Gentileza
El director de la Escuela Marcos Galarza es, además, el tutor de la educación primaria de los niños de la zona. / Gentileza

Ramón Valenzuela ayudó a los bomberos junto a un colega para poder apagar el incendio que consumía la zona cercana a una escuela rural. El docente consideró primordial salvar el establecimiento.

El 9% de la superficie de la provincia de Corrientes ha sido devorada por las llamas que han hecho trabajar arduamente a policías, bomberos y miles de vecinos de la zona. “Paraje Galarza: CAPS, policía, bomberos y nosotros del Ejército tratando de salvar la escuelita” fueron algunas de las palabras de un miembro del Ejército argentino mientras peleaba con los grandes focos de incendio.

Sobre la Ruta 41 que bordea los Esteros del Iberá se encuentra el edificio de la Escuela 596 “Marcos Galarza” a la que asistían entre 15 y 19 alumnos antes de la pandemia por coronavirus. El director a cargo del establecimiento es Ramón Valenzuela quien también es tutor de la educación primaria de los niños de la zona.

“Esto no se puede contener. La escuela está prácticamente perdida” se escucha en un video que mostraba cómo las llaman devoraban todo a su paso. La tarea parecía imposible pero con la ayuda de todos, entre ellos el director, pudieron salvar la escuela luego de 24 horas.

Ramón, además de director y tutor educativo, estos días fue bombero y ayudó en el operativo para apagar el fuego en la zona cercana a la Escuela 596. Vive a 120 kilómetros de la escuela y, en época de clases, viaja todos los lunes hasta el establecimiento donde vive hasta el último día hábil de la semana.

“Tenía que colaborar de algún modo. Fue una lucha denodada. El viento cambió e hizo que el fuego avanzara a más velocidad devorando todo lo que encontraba, plantaciones, casas y casi alcanza la escuela. Hoy ya es imposible que se reanude algún foco porque si miras alrededor está todo quemado, negro, el paisaje es desolador. Es muy triste, el estrago ambiental es irreparable”, comentó sobre la dramática situación en la zona.

Un docente rural cercano y colega de Valenzuela también se acercó a ayudar y expresó conmovido: “Nunca pensé vivir algo semejante al lado del fuego, con la gente, la flora y fauna. Todo ardía, humo y calor sofocantes. Una cosa es verlo por televisión o los portales web, redes sociales, pero otra es respirarlo. Una más que podemos contar.”

El arduo trabajo a favor de la educación

Valenzuela contó que terminó su educación primaria en esa misma escuela y fue ahí donde nació su vocación. “Salvar una escuela es algo primordial”, comentó.

Su trabajo traspasa las paredes del establecimiento, sobretodo en pandemia. Durante el 2020 y 2021, Ramón recibía los cuadernillos educativos y se acercaba a los hogares de los estudiantes para que no le faltara el material para estudiar: “Nada reemplaza las aulas. Muchos alumnos no pudieron estudiar sin el acompañamiento de un docente. Este 2022 es un ciclo de recuperación fundamental”.

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