El dólar y la salud: cómo la inestabilidad económica del país afecta a profesionales médicos y pacientes

La odontología es una de las tantas ramas de la salud que se ve afectada por la suba del dólar. Foto: Gentileza
La odontología es una de las tantas ramas de la salud que se ve afectada por la suba del dólar. Foto: Gentileza

Dólar, insumos importados, obras sociales, todo impacta en la calidad del servicio médico y en el bolsillo de los pacientes. Hay preocupación entre los profesionales de la salud.

El sector de la salud y, a la vez, los pacientes que necesitan diversos tratamientos, atraviesan una situación compleja de incertidumbre por el aumento del dólar y su repercusión en los insumos médicos. En el último tiempo, se intensificó la inestabilidad de precios y proveedores debido a la situación económica del país; y a las trabas burocráticas y de impuestos que rigen sobre los insumos necesarios para operaciones, cirugías, y otros tipos de tratamientos. Mientras los profesionales lidian con el problema, los que más los padecen son los pacientes.

Oftalmología, traumatología, odontología, neurología, médicos en general; todos ellos y sus pacientes sufren la inestabilidad económica del dólar y sus consecuencias: falta de insumos para importar, precios exorbitantes, poca variedad de marcas y proveedores, demoras burocráticas en el ingreso al país, entre otras. La suma de todos los factores da un resultado que repercute directamente en los pacientes, con un costo final altísimo para acceder a cirugías y/o tratamientos, e incertidumbre a la hora de planificar las intervenciones médicas.

Los ejemplos y las aristas son muchas, y uno de los casos es el de la empresa Modo NAB, que atiende pacientes y capacita a otros profesionales en una nueva tendencia mundial: la digitalización de la odontología. Para este emprendimiento es necesario “material de alta tecnología y calidad, todo importado”, explicó a Los Andes la odontóloga Laura Bazán. Ella, junto a su colega Gabriel Naigus ahora se enfrentan a esta lucha diaria: “Hace casi un año que todos los días tenemos que mirar precios, proveedores, stock, y más. Estamos en esa carrera de buscar precios, ocupando un tiempo que tendríamos que ocupar en otra cosa, como seguir perfeccionándonos”, expresó la doctora.

Incertidumbre por el aumento del dolar y su repercusión en los insumos médicos
Incertidumbre por el aumento del dolar y su repercusión en los insumos médicos

En su caso, “las piedras o fresas con las que trabajamos, las siliconas, materiales para hacer elementos dentarios, son algunos de los insumos de los que cada vez conseguís menos marcas y variedades”, comentó Bazán. Sin embargo, aclaró que no es algo que padezcan sólo quienes trabajan con métodos de última tecnología, sino que lo padecen todos los odontólogos en general: “El aumento del dólar hace que no se pueda atender a los pacientes con la rapidez que al profesional le gustaría y afecta a la calidad de los insumos”. Incluso, agregó que “para el que recién se inicia es más complicado” trabajar en dichas condiciones.

Para Fernando Vera, médico ginecólogo y obstetra, la experiencia es similar a la de cualquier otro cirujano, ya que “tiene que ver con el instrumental quirúrgico que es importado, como pinzas, ópticas, y endocámaras”. Un ejemplo es una pinza bipolar, “que es fundamental para operar un cáncer de ovario o cualquier tipo de patología ginecológica, sea maligna o no”. Si bien “siempre fue difícil conseguirlo por las trabas a la importación que ha tenido este país, independientemente del gobierno”, manifestó que en los últimos años la situación se ha agravado. Además, coincidió con la odontóloga en cuanto a los insumos disponibles: “Es muy poca la oferta de variedad local que se consigue, sólo un par de marcas que no suelen ser las mejores, y a precios exorbitantes”.

Según explicó Vera, el resultado de los distintos factores es que los proveedores “sobredimensionan el precio de un insumo médico por el temor de que no saben si lo van a poder a conseguir, ni a qué precio, por el valor del dólar”. Más allá de las consecuencias que esto le genera a él y a sus pares, confiesa que “es entendible, porque tiene que ver con la oferta y demanda; porque no se pueden stockear; ya que al no saber cuánto les puede salir después por la incertidumbre del dólar, te lo venden mucho más caro por las dudas; y todo lo que ya conocemos que pasa en cualquier otro rubro”.

Lógicamente, todo esto repercute finalmente en el paciente y en los tiempos de intervención médica que éstos necesiten. Bazán, por ejemplo, contó que “hace por lo menos dos semanas estoy esperando que lleguen componentes para pacientes, y están trabados en la aduana. Son componentes para implantes específicos, y tienen demoras de dos o tres semanas, aproximadamente”.

Pero más allá de los casos particulares, hay algo en lo que ambos concordaron y que si de tiempos médicos hablamos, influye tanto como la inestabilidad del dólar: el rol de las obras sociales.

Obras sociales, el otro factor

Para explicar la influencia de las obras sociales, Fernando Vera comentó un caso particular: “Si yo tengo que operar una endometriosis severa, que es una patología súper frecuente, y necesito un insumo importado, no lo puedo hacer hasta que la obra social no lo autorice. No se puede programar nada, y el perjuicio mayor es para la gente, que sigue sufriendo”. Por eso, para él las demoras para tratar a un paciente “tienen que ver con la intervención de los prestadores de servicios de salud, llámense obras sociales o prepagas”, aseguró.

Y explicó el porqué: “Muchas ponen trabas irrisorias, que no tienen fundamentos, sólo para ganar un mes de tiempo. Pero ese mes es un 3% menos de inflación y por lo tanto un 3% de pérdida menos para ellos”. Además de comentar la perspectiva financiera, agregó que “desde el lugar del médico es terrible porque tenés que poner la cara con el paciente. Terminan demorando pagos y autorizaciones para internación e insumos, por cuestiones netamente burocráticas”.

Laura Bazán aportó que “durante mucho tiempo las obras sociales le pusieron el precio a las prestaciones y uno trabajaba de acuerdo a eso”, a su vez que advirtió que ahora eso cambió: “En este momento la mayoría de las obras sociales no alcanza a cubrir el valor que tiene una prestación, y ahí se genera una cadena. Como consecuencia, hay mucha gente que no puede acceder a este tipo de tratamientos”.

Impacto en el bolsillo

A todo lo desarrollado hay que sumarle, inevitablemente, el poder adquisitivo de la gente. Dólar, insumos, obra social, todo impacta directamente en el bolsillo de los pacientes, que cada vez pierde más su capacidad de acceder a tratamientos médicos de calidad. “Todos hemos ido disminuyendo nuestra capacidad de calidad de servicios, tanto que algunos hasta se han caído del sistema. Las empresas siguen siendo empresas, por lo que si a una obra social le sube el precio del insumo por el dólar, lo van a cargar al costo final que paga el paciente”, explicó Vera.

Un lugar en el que esto se refleja es en las farmacias, el primer bastión de la salud al que acude una persona ante cualquier problema. Carina Teixidor, farmacéutica de Del Plata Salud, convive día a día con decenas de locales en toda Mendoza y confirma que “los medicamentos aumentan en paralelo con el dólar”. Ante esto, reconoció que “lamentablemente a la gente se le complica económicamente, no les alcanza”; y que en muchas ocasiones los clientes “van con una receta y preguntan qué es lo más importante, porque sólo pueden comprar algo de todo lo que les indicaron. O sino, que se lo sustituyas por una marca de laboratorio más económico”. Incluso, reconoce que “las obras sociales también se han adaptado a ese formato”.

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