martes 3 de agosto de2021

Espectáculos

Cómo incorporar muy fácilmente los hábitos ecológicos en tu casa

Cómo incorporar muy fácilmente los hábitos ecológicos en tu casa
Conservar alimentos con telas de algodón especialmente procesadas es una práctica ecológica y consciente.

Una rutina y consumo sostenible, de la mano de productos naturales que reemplazan al plástico o químicos, es posible. Cosmética natural, elementos de higiene sustentable, entre otras opciones.

¡Julio sin plástico! es el hasthag y consigna que se repite en las redes sociales en varios puntos del mundo, con la premisa de cuidar el planeta y generar nuevos hábitos de consumo.

Sin querer en cada compra o cada acción cotidiana vamos generando desechos que tardan miles de años en descomponerse, y en paralelo consumimos productos tóxicos que a largo plazo inciden en nuestra salud.

Así como es obligación separar los residuos domésticos y hay una fuerte campaña de los municipios en generar una “consciencia verde” para el cuidado del medioambiente, con pequeños cambios en el consumo de productos en nuestra vida como seres sociables podemos contribuir a fortalecer esa premisa y ayudar el comercio sostenible.

Cosmética: de la naturaleza al cuerpo

Shampoo, acondicionadores, desodorantes, lociones corporales, pasta dental, jabones, mascarillas, un universo de productos que usamos habitualmente. Y por la propia ley del consumo optamos por lo conocido o por lo que encontramos en el supermercado.

Pero desde hace uno años la cosmética natural está en boga y resalta las propiedades de los elementos de la tierra. Como los antepasados, o los pueblos originarios, que se servían de la naturaleza para el confort de la cotidianidad, el uso de cosmética natural tiene como principios el cuidado del medioambiente, el cuidado de la salud como individuos y favorece la economía local con un consumo responsable.

Los shampoo y acondicinadores sólidos son biodegradables, rinden hasta sesenta lavados y son elaborados con esencias naturales.

“En la cosmética natural se usan aceites vegetales, arcillas, todos elementos derivados de la naturaleza con buenos efectos, que la cosmética industrial no lo tiene. Por lo general un cosmético convencional siempre tiene algún ingrediente sintético que puede producir alergias u otro tipo de patologías a largo plazo. La mayoría de las sustancias que se usan son biodegradables, no están testeadas en animales y no hay peligro más que no haga efecto. Y se respeta la no generación de residuos y hay infinidad de productos que se pueden realizar de una manera sostenible. Además podemos optar por el refill, que es el retorno de los envases para guardar el producto”, aclara Rocío García Castellón de Panambí Cosmética Natural, una pequeña empresa mendocina que elabora productos para el uso personal y persigue una filosofía ambiental en el cuidado de la salud y belleza.

En la búsqueda de la soberanía del consumo, la mayoría se pregunta si estos productos tienen la misma durabilidad y costos que los industrializados. Y para sorpresa de muchos, el precio no varían de lo que encontramos en el mercado y su duración es igual o mayor.

“Por ejemplo el shampoo sólido es biodegradable, se puede usar en la ducha de tu casa o en un río y no contamina el medio, porque podes reutilizar ese agua. Tienen nulo impacto en la ecología. A su vez la duración es mucho mayor que un cosmético convencional. Una pastilla de 60 gramos de shampoo dura de 40 a 60 lavados. O el desodorante en crema dura aproximadamente dos meses, mucho más que uno convencional y al mismo precio que uno. Dura más porque no hace falta usarlo en exceso”.

Cremas dentales con cepillo de dientes realizado en caña de bambú, ambos biodegradables que evitan el uso del plástico convencional; o una línea de cremas o jabones sólidos son parte del universo disponible para el cuidado de la belleza, sin utilizar conservantes y aprovechando al máximo las propiedades de los recursos naturales.

La cosmética natural también propone una línea de pastas dentales, además de reemplazar el cepillo dental convencional por uno biodegradable.

“Hay una responsabilidad de consumo y de producción en la que se genera un feedback directo con el consumidor, para que encuentre el producto deseado. El consumidor toma protagonismo en el proceso de producción”, sintetiza Rocío García sobre la relación entre el producto y el consumidor.

Cuidado femenino eco friendly

Otra de las tendencias cada vez más fuertes es el uso de productos sostenibles para la higiene femenina. Es sabido que las mujeres gastan mucho dinero a lo largo del año para comprar toallas femeninas, protectores diarios o tampones.

En este sentido y para darle un revés a la industria, que no solo contamina si no que puede producir problemas de salud, hoy las mujeres pueden optar por el uso de la copa menstrual. Un innovador producto de silicona que remplaza el uso de toallas de algodón y plástico.

La copa menstrual revolucionó la higiene y salud femenina, con un elemento reutilizable y seguro.

Además cientos de emprendedores de cultura eco friendly confeccionan toallas femeninas o protectores diarios de tela reutilizables.

Otro de los productos requeridos por las mujeres a diario son los discos o toallas desmaquillantes. Este elemento a base de algodón y alcohol, no solo contamina el medio ambiente, si no que puede producir alergias en la piel. Por eso, los discos realizados en toalla o tejidos en puro algodón, tienen una perdurabilidad mayor, son lavables y tiene los mismos efectos que el disco sintético.

Los discos desmaquillantes son reemplazados por discos de toalla en algodón o tejidos en hilo orgánicos. Productos que se lavan y reutilizan a diario.

¡Adiós al plástico en la cocina!

Bolsas para guardar alimento, papel film o las bolsas clásicas de compras y supermercado. Un elemento que abunda en cada hogar y que con otras formas de consumo podemos desterrarlo.

La conservación de alimentos es uno de las tareas que nos enfrentamos a diario. Con la llegada del papel film solucionó esa práctica de guardar el alimento en la heladera y que se conserve por un tiempo. O con el traslado de los alimentos es una de las soluciones prácticas que todos conocemos.

¿Pero si reemplazamos el plástico por paños de algodón con cera de abeja? Quizá resulte extraño, pero el método es una de las soluciones naturales para desterrar para siempre el plástico en la cocina.

Se trata de un novedoso y artesanal producto, que combina las bondades de la tela pura de algodón y la miel. El resultado es sorprendente y alentador, para crear prácticas cotidianas sostenibles y cuidar el medio ambiente.

Para reemplazar el uso del papel film, los paños de algodón con cera de abeja es un innovador producto que se sirve de la naturaleza para conservar los alimentos.

“El uso de los paños es sustituir el papel film y plásticos de un solo uso, en el guardado y conservación de los alimentos, o en el traslado. Son paños autiadherentes en distintas superficies, lo que lo vuelve totalmente maleable a cualquier alimentos, se puede armar sobres para trasladar comida. Además se puede usar como superficie antiadherente para estirar masas o tapar masas en leudado, para que la masa respire. O tapar frascos”, detalla Daniela creadora de Bee’s Happy, el emprendimiento que crea este producto noble y práctico.

Frutas, verduras, verduras de hojas, sobras de alimentos, conservación de lácteos, guardado de granos, panes o galletas son parte de los usos que permiten los paños realizados con algodón crudo no teñido, bañado en cera de abeja de origen natural y teñido con tintes como cúrcuma o yerba mate. Un proceso totalmente orgánico que evita la utilización de plástico en la conservación de alimentos.

“El uso depende de la imaginación o la necesidad de cada uno. Pero las excepciones son las carnes y huevos crudos por la estiracol y salmonella, que son bacterias que transmiten esos alimentos. Además no son aptos a las altas temperaturas o fuentes de calor, por lo que no se puede exponer al calor y lavar con agua caliente”, aclara Daniela sobre las excepciones del producto.

La durabilidad de los paños dependerá del uso y el cuidado, pero se estima entre ocho meses y un año. A su vez, el lavado debe ser lo menos corrosivo posible, con agua fría, jabón blanco si es necesario o simplemente un paño húmedo. Al cumplirse su vida útil se puede usar para compost o generar fuego.

“Los valores de los pack van de $380 a $700, de acuerdo a la cantidad de paños y tamaño de los paños. Las medidas son de 15 x 15 cm, o 30 x 45 cm. La técnica se usa hace tiempo en otros países y comencé a investigar cómo se realizaban, hasta llegar al producto ideal. La materia prima es sustentable, por eso se usa una tela 100% algodón crudo no teñida, porque aún no se consiguen en el país algodón orgánico. Y el proceso de estampado también se realiza con tintes naturales, como cúrcuma, yerba mate, todo de manera artesanal”.

Bolsas de compras

Otra de las prácticas que ya son corrientes es el uso de bolsas de tela o la vuelta del carrito para las compras. Como en el siglo pasado, ir a la panadería o comprar huevos significaba tener una bolsa para guardar los panificados o la huevera para trasladas el alimento.

El uso de bolsas de tela para la compra a granel volvió para quedarse. Un antiguo hábito para poner en práctica y evitar las bolsas de plástico.

Hoy, las bolsas de compras son un hecho y a esto se suma, los pequeños sacos para los alimentos a granel, como frutos secos, especias o granos. De esta manera, evitamos el plástico de menor a mayor, y al llegar a casa guardamos los alimentos en recipientes de vidrios o especieros.

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