Combate medieval: armaduras, espadas y escudos chocan en el presente, también en Mendoza

En la provincia son unas 25 personas las que practican este deporte, divididas en tres clubes. A nivel nacional hay más de 20 agrupaciones que reúnen a estos fanáticos. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
En la provincia son unas 25 personas las que practican este deporte, divididas en tres clubes. A nivel nacional hay más de 20 agrupaciones que reúnen a estos fanáticos. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Con espadas, armaduras y yelmos, un grupo de mendocinos compite en combates basados en la Baja Edad Media, mientras preparan el plan para ser la provincia que lidere la rama femenina del deporte.

Que la realidad supera a la ficción, más que un dicho popular, es un hecho, y así lo demuestran los practicantes de Combate Medieval, el deporte de lucha ambientado en la Historia que también se practica en Mendoza. Como salidos de una película taquillera, una serie histórica o un videojuego de acción, las federaciones, clubes y jugadores hicieron una disciplina de lo que millones en el mundo sólo ven por una pantalla, y compiten por decenas de países a base de hierro, pasión, espada y respeto.

Reducirlo expresamente a series, películas y juegos sería minimizarlo, aunque es inevitable hacer la comparación. Verlos entrenar y combatir lleva ineludiblemente a recordar a Jon Snow en la Batalla de los Bastardos, Aragorn defendiendo la brecha en el Abismo de Helm, o bien podría ser a una campaña del Age of Empires. Sin embargo, el Combate Medieval tiene muchas otras raíces, entre las que se encuentran la Historia y las artes marciales como unas de las más fuertes.

Así le sucedió a Daiana Andino (28), oriunda de Guaymallén y estudiante de Historia, quien hace ya unos años incursionó en el mundo del Combate Medieval y ahora es una de las referentes en la provincia. “El origen fue hace aproximadamente 13 años, en Rusia, donde se originó la disciplina como deporte y se formaron dos federaciones que lo regulan con respecto a las reglas y las categorías: la HMB (Historical Medieval Battle) y la IMCF (International Medieval Combat Federation)”, detalló en diálogo con Los Andes.

A Lucas Pedernera (29), de Las Heras, lo que lo acercó a este deporte fue su experiencia como instructor en artes marciales y defensa personal femenina. “Realizar un deporte en el que vas completamente protegido, en el que vas a desenvolverte sin conllevar ningún tipo de riesgo, fue lo que me encantó”, expresó quien ahora es capitán de una de las categorías de Huargos de Vanguard, el equipo -sede del club SICoM, de Buenos Aires- al que ambos pertenecen.

Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Además, “revivir esos tiempos, disfrutar de estos combates con gente alrededor, gritando y vitoreando, con tipo de música medieval y el ambiente; esa parte fue lo que me impulsó a entrar en este deporte”, admitió.

Eso es una de las claves de esta disciplina de combate histórico, ya que tiene argumentos y regulaciones de una época predeterminada. “No podés elegir tu armadura o arma en cualquier siglo o año, tenés que hacerlo entre la Baja Edad Media, que va desde el siglo XIII al XV, y tenés que realizar reproducciones fieles a cada segmento temporal y a cada lugar que elijas”, detalló Daiana, que forma parte del Comité de Historicidad nacional que controla dichos requisitos.

Eso, entre otras cosas, es lo que diferencia al Combate Medieval de otras artes marciales, y también de otras prácticas. “El recreacionismo reproduce batallas, vestimenta y demás, pero no lo hacen con un fin deportivo ni competitivo, sino como una expresión artística de una época determinada, sin una acotación temporal”, diferenció la joven.

El combate como deporte

Bajo esas condiciones, el Combate Medieval tiene dos categorías: individual, en la que el duelo es uno contra uno, y grupal (también llamada Bohurt), en donde hay equipos que pueden ser de cinco, diez o más jugadores. “En los mundiales, incluso, se hacen coaliciones de países y compiten 150 contra 150″, comentó Daiana. La joven también explicó que en la categoría individual los rounds “no duran más de un minuto y medio, según la federación”, y que se gana por puntos, con golpes que suman al score, “algo parecido a lo que vemos en esgrima en los Juegos Olímpicos”. Mientras que en las grupales es por los “derribos” que cada equipo consigue en el contrincante. Para controlarlo existen los denominados “Marshal”, los árbitros de cada combate, que a su vez son liderados por el “King Marshal”.

Las armas deben ser fieles reproducciones de las usadas en la Baja Edad Media. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
Las armas deben ser fieles reproducciones de las usadas en la Baja Edad Media. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Por otro lado, ya sea solo o con compañeros hombro a hombro, la disciplina tiene diferentes tipos de combate, dependiendo de la modalidad, las armas y la armadura. Algunos de ellos, por ejemplo, son espada y escudo, espada y broquel, espada larga, duelo de astas y profight, una especie de “vale todo, al estilo MMA, pero con armadura”, como lo definió Lucas. También existen diferentes estilos de lucha, como más ofensivos o defensivos, con los que “se puede jugar dependiendo de la armadura que elijas y te guste”, agregó Daiana.

Más allá de los aspectos técnicos, la preparación física y demás, los protagonistas coinciden en que lo importante es “la formación de personas con valores de compañerismo y una vida en formación marcial”, según Lucas, quien añadió: “Se trata de lograr un entorno social donde la persona se pueda sentir contenida, junto a pares que entrenan lo mismo y sienten la misma pasión por el deporte que hacen. Esto es dar valores de compañerismo, de trabajar en equipo, de que cada uno exprese su opinión, de mantener la cabeza siempre en alto independientemente de las cosas que suceden en la vida de cada uno”. Por eso, consideran, “este deporte es para todas las personas”, resumió Daiana.

Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Mendoza, pilar femenino

Si bien el Combate Medieval está dando sus primeros pasos en Mendoza, clubes y jugadores ya saben cuál es el próximo desafío: darle tiempo y difusión a la disciplina para que la conozca más gente. En Argentina, sobre todo en Buenos Aires, “como deporte nacional actualmente hay activos alrededor de 23 clubes”. De hecho, el país cuenta con un seleccionado nacional, denominado Los Cóndores, compuesto por miembros de varios clubes, sobre todo de equipos que están hace mucho tiempo y ya han competido en otros mundiales. Daiana reveló, además, que cada dos años se realiza un campeonato mundial, generalmente en sedes europeas y con la participación de 42 países, con Rusia y Ucrania como potencias mundiales. “Este año iba a ser en Rumania, pero por la guerra no se hizo”, aclaró.

Sin embargo, mientras el deporte “se está desarrollando constantemente, sobre todo a nivel nacional, donde hay nuevas ligas y eventos”, como manifestó Lucas, también reconocen que “en Mendoza está muy poco desarrollado porque la gente no suele conocer el deporte”, completó Daiana. Según detalló la joven, actualmente en la provincia hay tres clubes: los Huargos de Vanguard, equipo al que ellos pertenecen; los Guardianes del Oeste, pioneros en iniciar el Combate Medieval en Mendoza; y Legión Draconia, una sede de un club de Chile. “Debemos ser 25 personas nada más las que practicamos el deporte en la provincia”, dijo Daiana.

Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Entre ellos, “el 80% de los integrantes son hombres y el 20% mujeres”, un porcentaje que “siempre ha sido desproporcionado” para la oriunda de Guaymallén. Esto sucede, comentó, al tratarse de una disciplina de contacto físico, por lo que suele haber más adeptos varones. Pese a ello, Mendoza se perfila como uno de los pilares para promover la rama femenina, algo en lo que ya están trabajando los protagonistas. “Queremos impulsar la categoría femenina en la provincia. Si bien nuestras clases son abiertas a todos los géneros, estamos más enfocados en esa búsqueda”, manifestó Lucas.

La joven confirmó: “Somos muy pocas, pero queremos ampliarnos para en algún momento poder competir a nivel nacional”. Además de sacar pecho porque “generalmente las mujeres somos las que más técnica adquirimos en menos tiempo”, Daiana deseó “que crezca mucho más y que las mujeres se animen a hacer deportes de contacto porque por ahí nos da miedo y en realidad, como todo, es constancia y animarse”.

Lucas terminó advirtiendo que “este deporte es para todos”, ya que “lo fundamental es divertirse, hacer un deporte como cualquier otro que sirve para distraerse de la vida y los problemas diarios”.

“Se trata de eso: divertirse, sacarse los miedos, salir de la zona de confort y pensar en probar nuevas cosas”, resumió.

Y Daiana cerró invitando a los mendocinos a vivir “la adrenalina y emoción que te genera estar ahí peleando, y pensar que esto que viste un montón de veces en películas y series, lo estás haciendo en primera persona”.

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