Chachingo: de una lejana loma a polo gastronómico, enoturístico y cultural

Reconocidos emprendimientos gastronómicos conviven con el Parque Chachingo, un espacio destinado al esparcimiento de las familias los fines de semana. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
Reconocidos emprendimientos gastronómicos conviven con el Parque Chachingo, un espacio destinado al esparcimiento de las familias los fines de semana. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Este pintoresco paraje de Maipú es compartido por los distritos Rodeo del Medio y Cruz de Piedra. Fincas, viñedos, bodegas y emprendimientos gastronómicos conviven en un sitio con su propio parque.

Hasta hace un tiempo, para referirse a un lugar remoto, desconocido de la provincia, cualquiera aseguraba: “pero eso queda en la loma de Chachingo”. Muchos todavía utilizan esa frase y aquel paraje alejado, de un rincón de Maipú, se hizo famoso hace unos pocos años. Se trataba un lugar menos conocido que sus vecinos: Tres Esquinas, Cruz de Piedra, Barrancas o Lunlunta. Pero hoy, con el desarrollo de un polo enoturístico, cultural y gastronómico, Chachingo pasó a ser una marca muy conocida. Una carta de presentación del buen paladar.

Fincas, viñedos, bodegas y emprendimientos gastronómicos conviven en un sitio marcado al Sur por el río Mendoza, donde se encuentra el Parque Chachingo, un espacio rural destinado al esparcimiento de las familias durante los fines de semana. El parque data de la década del 50 y es uno de los atractivos del lugar.

Al parecer nunca existió la famosa loma a la que hace referencia el viejo dicho. Y quedó como una frase que pasó de generación en generación.

Sobre el origen del nombre, poco es lo que se conoce, pero no es de raíz huarpe, población originaria del sitio. Por allí estaba el camino principal que conectaba la ciudad de Mendoza con el Sur, según destacan los historiadores. “Es un espacio que no podríamos delimitarlo perfectamente, ya que sus límites no están claros, y pertenece a los distritos de Cruz de Piedra y Rodeo del Medio”, asegura Rubén Impagliazzo, presidente de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza, filial Maipú.

Cuenta que allí, ya antes de 1700 se habían instalado algunas familias que colonizaron el lugar, descendientes de españoles o españoles, junto a los nativos del lugar. “En 1753, el presbítero José de Coria y Moyano nombra maestre de campo a Francisco Videla y Aguiar, que pasa a convertirse en una de las figuras principales del lugar y los nativos pasan a llamarlo Chachingo, que hace referencia al jefe del lugar, el cacique”, explica Impagliazzo.

El titular de la Junta de Estudios Históricos cuenta también que el historiador Jorge Segura destaca que es probable una influencia araucana en la denominación de Chachingo. “Chadinco quiere decir agua salada, mala agua en lengua araucana, o chasico, también hace referencia a agua amarga”, acota Impagliazzo

Más adelante resalta que este sitio es de importancia durante la evangelización de Las Barrancas, ya que por ahí pasaba el camino de la ciudad de Mendoza a ese lugar maipucino, donde se asentaba una importante población nativa junto a jesuitas y mercedarios.

Con el desarrollo agrícola, se inició la construcción del canal Cachingo, sobre la margen Norte del río Mendoza. Foto: Ignacio Blanco/ Los Andes
Con el desarrollo agrícola, se inició la construcción del canal Cachingo, sobre la margen Norte del río Mendoza. Foto: Ignacio Blanco/ Los Andes

“En 1805, el presidente del cabildo, Faustino Ansay otorgó a José Pescara, el llamado Chachingo. Detalla los límites de la tierra: al frente (Este) lindaba con el camino Real a Barrancas; por el Oeste, con la propiedad de Bustos; por el Sur, con la propiedad de Antonio Suárez y por el Norte, con la de Javier Cabero”, explica el representante de la Junta y resalta que Cabero es ascendiente de Juan de la Cruz Videla, propietario de la casona de Tres Esquinas, declarada monumento histórico nacional y formaba parte de la gran estancia Cruz de Piedra, que colindaba con Chachingo.

Posteriormente, con el desarrollo agrícola, se inició la construcción del canal Cachingo, sobre la margen Norte del río Mendoza, que corre en forma paralela al canal San Martín, en los primeros tramos y posteriormente, paralelo al canal Pescara, ya en la zona cercana a Guaymallén.

“Pedro Molina hizo construir el canal, una obra de irrigación muy importante. Tan es así que cuando se tiende el ferrocarril se instaló un parador en General Ortega y esa estación se la conoce como Chachingo, porque estaba junto al canal. Luego la estación cambió de nombre por General Ortega”, destaca Impagliazzo.

Sobre el parque, cuenta que la idea de crearlo fue de un empleado del Departamento General de Irrigación. “Un empleado, de apellido Alvea, es el que plantea el parque con la intención de afirmar el terreno para contener las aguas del río Mendoza y, a la vez, contar con un espacio de recreación”, sostiene el historiador.

Hasta mediados del siglo pasado, los fuertes torrentes del río en verano inundaban los terrenos cercanos y se formaban lagunas. El parque pasó a manos del municipio de Maipú a principios de los ‘70. Impagliazzo recuerda que junto a sus compañeros de escuela era habitual visitar el lugar y plantar árboles en el parque.

“Chachingo es un lugar bucólico; todavía recordamos el paisaje del Tupungato y las montañas nevadas, el caudaloso río Mendoza y los extensos viñedos de Arizu y Benegas”, cuentan Carmen y Rosario, dos hermanas que vivieron en Chachingo hace más de 60 años. “Nos mudamos de la Ciudad en los primeros años de nuestra infancia y para nosotras era un paraíso. La vida de campo, la comida, los animales de granja. Con nuestros amigos recorríamos los lugares y todo nos parecía mágico”, rememoran. Y agregan:#”Nos volvimos en la adolescencia a la Ciudad porque en esos tiempos las distancias eran otras. El primer micro del día pasaba a las 8 y a esa hora ya empezaba la clase en la escuela Normal”.

Los tiempos cambiaron. Chachingo se mantiene a menos de 30 kilómetros de la Capital, pero pareciera que cada vez está más cerca.

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