Becaron a la chica que vendió tejidos en Malargüe para pagar su buzo de egresada

Hace una semana Lourdes terminó la secundaria con el mejor promedio. Foto: gentileza
Hace una semana Lourdes terminó la secundaria con el mejor promedio. Foto: gentileza

La Cruz Roja cubrirá los gastos de la carrera de Lourdes Pávez, quien vive en un paraje de Malargüe. Seguirá su sueño y estudiará radiología tras recibirse con el mejor promedio.

Después de que su conmovedora historia de sacrificio se hiciera pública a través de Los Andes, Lourdes del Valle Pávez, la estudiante que vive en un puesto inhóspito de Agua Escondida, Malargüe, y que tejió bufandas para pagar su buzo de egresada, fue becada por la Cruz Roja Argentina, filial San Rafael, para que pudiera cumplir su sueño de estudiar radiología.

Gracias a su promedio, el más alto durante su último año de la secundaria en la escuela 4-227 Guadalupe de la Frontera, de Agua Escondida, y también a que se conoció su deseo de seguir estudiando, Lourdes recibió la noticia de que la Cruz Roja Argentina se hará cargo de la cuota mensual -que rondará durante 2022 entre 7.000 y 10.000 pesos- por lo que ya empezó a soñar con su nueva vida en San Rafael, donde deberá mudarse en febrero próximo para cumplir con el curso preparatorio.

“Estoy muy feliz y empezando a organizarme para viajar. Tengo decidido trabajar para pagar el alquiler de un departamento”, señaló Lourdes en diálogo con este diario, para agradecer la gestión que hicieron dos docentes de su colegio, Charly Farina y Gimena Olivarez, que intercedieron con el instituto terciario.

Su historia tomó relevancia el pasado 6 de julio cuando contó que, al enterarse del valor del buzo de egresada, de 4.500 pesos, no lo pensó dos veces y en el puesto Agua del León, donde vive, comenzó a tejer gorros, bufandas y swéters para poder pagarlo, algo que finalmente logró cumplir.

“Era mucho dinero y pensé en reunirlo haciendo lo que siempre supe hacer: tejer en dos agujas y al crochet”, comentó en esa oportunidad.

Su mamá desde muy chica le enseñó a ella y su hermana. Incluso ambas se presentaron en un concurso de talentos organizado en su escuela y lo ganaron.

Lourdes vive en un puesto alejado de esta zona desértica de Mendoza, con escasa señal y caminos prácticamente intransitables.

Además de gorros y bufandas, también ofreció pantuflas, escarpines, cartucheras y manoplas. “Lo que me pidan”, dijo la muchacha.

Gracias a la secretaria de su escuela, Gimena Olivarez, sus creaciones empezaron a circular en el colegio y de a poco empezó a venderlas.

“Mis padres se dedican a la cría de chivos, como la mayoría de la gente en esta zona. No nos sobra nada”, había dicho.

Pese a los sacrificios, la joven asegura que vivir en el campo “es inigualable”. Foto: gentileza
Pese a los sacrificios, la joven asegura que vivir en el campo “es inigualable”. Foto: gentileza

“Amo tejer, mi mamá me enseñó los puntos básicos pero después me regalaron un libro de tejidos y ahí aprendí mucho más pero acá el mayor inconveniente es conseguir la lana”, admitió Lourdes.

Sucede que su casa se encuentra lejos de General Alvear, la localidad más próxima donde venden lana, ya que Agua Escondida está casi al límite con la provincia de La Pampa y más cerca de Alvear que de Malargüe. Así, son sus tías las que suelen llevarle lana cada vez que van de visita a su puesto.

Feliz de haber transcurrido su infancia en un lugar alejado del ruido de la ciudad, aunque con algunas carencias y limitaciones, Lourdes aseguró que los niños criados en el campo son distintos. “Sanos y fuertes”, definió.

“Vivir aquí es inigualable, me abrió puertas enormes y me dio una vida lindísima”, evaluó.

También en esa charla había dicho que su sueño era ser radióloga, aunque la carrera se dicta en un instituto privado y lejos de su pueblo. “No sé si podrían pagármelo, no creo que sea fácil”, había confesado.

Foto: gentileza
Foto: gentileza

Fue allí cuando los docentes pusieron manos a la obra y comenzaron a hacer las gestiones pertinentes, avalados por sus excelentes calificaciones.

El pasado 27 de noviembre fue un día de alegría para Lourdes y toda su familia. Recibió el diploma de técnico agropecuario con especialización pecuaria y finalizó la secundaria enfundada en camisa y pantalón de gaucho y boina junto a sus compañeras.

Además, obtuvo un reconocimiento por haber obtenido el mejor promedio.

Casi como un presagio, el diploma rezaba: “Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una hermosa realidad”.

Lourdes Pávez supo cumplir al pie de la letra esa premisa. Y va camino a cumplir todo lo que se propone.

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