Arqueólogos argentinos participan de una investigación internacional de las cuevas del Mar Muerto

Son cuevas históricas y milenarias, y se las considera "una cápsula de tiempo" por los hallazgos que se produjeron.
Son cuevas históricas y milenarias, y se las considera "una cápsula de tiempo" por los hallazgos que se produjeron.

Son científicos de Conicet que trabajan junto a profesionales de otros seis países de todo el mundo. Investiga restos de cerámica del siglo II, en los primeros años de la era cristiana.

Dos arqueólogos argentinos, investigadores de Conicet, forman parte de un equipo internacional que está analizando materiales cerámicos de los primeros dos siglos después de Cristo en las famosas cuevas del Mar Muerto, ubicadas en Medio Oriente.

Se trata de Guillermo De la Fuente, del Instituto Regional de Estudios Socio-Culturales (IRES, CONICET-UNCA) y Sergio Vera, becario doctoral del Consejo en el mismo instituto. Ambos están trabajando junto a otros 15 especialistas de Dinamarca, Israel, Italia, Países Bajos, Reino Unido y Estados Unidos.

Guillermo y Sergio, los dos arqueólogos de CONICET que conforman el equipo internacional de investigación. Foto: Gentileza
Guillermo y Sergio, los dos arqueólogos de CONICET que conforman el equipo internacional de investigación. Foto: Gentileza

Los restos de alfarería habían sido localizados en una de las cuevas del Mar Muerto, la Cueva de Navidad (Christmas Cave), ubicada en el desierto de Judea, en un punto entre Israel, Palestina y Jordania, y que se encuentra en una depresión de unos 400 metros por debajo del nivel del mar.

Son cuevas históricas y milenarias, conocidas porque allí se encontraron los “Manuscritos del Mar Muerto”, las copias escritas a mano más antiguas del Antiguo Testamento. El hallazgo data de solo 200 años después del nacimiento de Jesucristo, por lo que permitieron conocer y comprender cuándo nacieron el cristianismo y el judaísmo.

“Para nosotros esta colaboración es muy importante. En primer lugar, porque nos ha permitido tomar contacto con un tipo de alfarería diferente a aquella con la cual estamos acostumbrados a trabajar, y analizarla. Y en segundo lugar, porque procede la Cueva de Navidad, cercana al sitio de Qumran y a las cuevas de Qumran, donde se encontraron los famosos rollos del Mar Muerto”, manifestó el arqueólogo De la Fuente sobre ello.

Las cuevas se encuentran en un punto entre Israel, Palestina y Jordania, y que se encuentra en una depresión de unos 400 metros por debajo del nivel del mar. Foto: Gentileza
Las cuevas se encuentran en un punto entre Israel, Palestina y Jordania, y que se encuentra en una depresión de unos 400 metros por debajo del nivel del mar. Foto: Gentileza

Las nuevas investigaciones comenzaron a indicar que la cueva había sido habitada por humanos en múltiples períodos, incluidos el Calcolítico Tardío (4830-4200 aC), la Edad de Bronce Temprana I (3630-3530 aC) y el Romano Temprano (siglo I dC), además en los tiempos de las Revueltas de Bar Kokhba (63-73 dC y 132-136 dC). Por este motivo, la “Cueva de Navidad” es considerada una “cápsula del tiempo”, en la que se hallaron vestigios de varios períodos.

Fue en esta última oportunidad que los judíos de la provincia romana de Judea, comandada por Simón Bar Kokhba, se levantaron contra el Imperio Romano, pero fueron brutalmente sofocados; entonces huyeron a refugiarse en numerosas cuevas del desierto de Judea. “Una de las hipótesis más fuertes plantea que la Cueva de Navidad fue utilizada como refugio por personas que huyeron durante las revueltas judías de Bar Kokhba (63-73 dC y 132-136 dC)”, explicó el investigador Guillermo De la Fuente.

DETALLES DEL TRABAJO ARGENTINO

“El minucioso análisis de cada una de las secciones delgadas de preparadas permitió determinar que hubo por lo menos dos momentos en la manufactura de estas piezas de alfarería que probablemente fueron hechas en otro lugar y llevadas a la cueva por alguno de sus ocupantes”, informó el científico de CONICET, De la Fuente.

Los materiales cerámicos encontrados son de los primeros dos siglos después de Cristo. Foto: Gentileza
Los materiales cerámicos encontrados son de los primeros dos siglos después de Cristo. Foto: Gentileza

“Las muestras, que pertenecen a un momento temprano, están caracterizadas por cocción a bajas temperaturas y con poca selección granulométrica”, lo que indicaría falta de especialización en esta alfarería, según explicaron los investigadores argentinos. “Probablemente no fue realizada en talleres, sino en contextos domésticos”, añadieron.

Además, los análisis en los que trabajan los investigadores de CONICET permitieron afirmar que “hay piezas de un segundo momento, caracterizadas por paredes más finas, distribuciones granulométricas de los minerales más homogéneas y huellas del uso del torno, lo cual hace pensar en vasijas realizadas con recetas específicas en talleres de alfareros/as especializados”, detalló De la Fuente.

Los arqueólogos analizan la composición mineralógica para averiguar cómo fueron hechas las cerámicas. Foto: Gentileza
Los arqueólogos analizan la composición mineralógica para averiguar cómo fueron hechas las cerámicas. Foto: Gentileza

Posteriormente, a través de espectroscopia infrarroja, el segundo análisis se utilizó para identificar minerales en los fragmentos de cerámica, y a partir de ellos, determinar su temperatura de cocción. Los resultados permitieron establecer que las piezas de alfarería habían sido cocidas a más de 600°C, y en general en un rango de entre 800°-850°C.

“En general las temperaturas de cocción estimadas en estas alfarerías fueron relativamente bajas, lo que sugiere la ausencia de hornos propiamente dichos para su cocción”, dijo al respecto De la Fuete.

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