Agility: un deporte que refuerza vínculos entre dueños y perros

Agility: un deporte que refuerza vínculos entre dueños y perros
Gustavo de la escuela de Agility Choco Malbec, con Noah durante un entrenamiento. Agility es una modalidad competitiva donde un guía dirige a un perro sobre una serie de obstáculos.

Esta práctica que crece en Mendoza, une a canes y humanos en actividades de recreación y de competencia que permiten una verdadera “conexión”, según quienes lo realizan. Hay tres escuelas en la provincia dedicadas a la actividad.

Probablemente el perro fue el primer animal domesticado por el hombre y, con el correr de los años, se ha formado una estrecha relación entre las especies. Con una gran diversidad de razas, formas y tamaños, los canes fueron y son usados en diversas tareas, y el vínculo creció tanto con el tiempo y muchos animales son considerados parte de familias humanas.

Un deporte que refuerza esa conexión es el agility, donde el dueño-guía anima a su perro a realizar un recorrido con obstáculos. Comenzó a popularizarse en Mendoza desde 2013, y actualmente hay tres escuelas dedicadas a la enseñanza y un grupo consolidado que practica y compite a nivel profesional.

Choco Malbec funciona desde 2012 con adiestramiento canino, y entre 2013 y 2014 le empieza a dar forma al agility. Once duplas (dueño-perro) asisten a la escuela que funciona en Feriagro de Luján de Cuyo. “Logramos la primera competencia homologada en la región en noviembre de 2016” cuenta Gustavo Arias, detallando lo importante del logro y lo difícil que fue, debido a que la actividad se concentraba principalmente en Buenos Aires.

Por su parte, Yéssica Casá practica la actividad desde 2014, y hace cinco años fundó Cure Agility en Chacras de Coria, que cuenta con más 20 duplas. “Hay personas que ya están corriendo, personas que están en formación y personas que lo hacen como hobbie, no les interesa en lo absoluto la competencia”.

Sandra, de la escuela Cross Agility comenzó a practicar el deporte en 2012, y en 2015 decidió formar su propia academia. “En 2002 empezó mi andar en el mundo del adiestramiento. Empecé con mi perro en búsqueda y rescate. Me fascinó. Luego, esa actividad exigía un perfil de rescatista y prepararse para situaciones reales, y esa parte no era para mí. En 2012 vinieron por primera vez desde Buenos Aires a hablar del agility... La combinación de deporte más adiestramiento era perfecto para mí”.

Yésica con Mandela ante un entrenamiento.

La escuela comenzó a funcionar en 2016 en el club Cirse (parque General San Martín) hasta 2019, cuando se trasladó a la facultad de Ciencias Agrarias. Cuando comenzó la pandemia y la facultad cerró sus instalaciones, el grupo se desarmó porque tuvo que reubicarse. “Este año y no hace mucho estamos volviendo a retomar las clases en el predio de Agrarias”, comenta Sandra, quien con 57 años hace todo lo necesario para poder participar activamente del deporte por mucho tiempo más.

De Inglaterra al mundo

A finales de los años 70, el comité organizador de la prestigiosa exposición canina Dog Crufts Show, encomendó a uno de sus miembros encontrar una actividad para amenizar los tiempos de espera entre las pruebas de obediencia y las exhibiciones. Fue así que, inspirados en la equitación, idearon una exhibición similar con diferentes obstáculos que los perros debían atravesar con la guía de sus dueños.

Pronto se popularizó y se extendió por muchos países, sobre todo en Europa y en la década del 90 llegó a Latinoamérica.

Para Yéssica Cassá, el objetivo del nuevo deporte era demostrar la agilidad y velocidad natural de los perros. “Se necesita mucha paciencia, es un deporte donde no sos sólo vos, sino que estás trabajando con un perro, entonces hay que entender las conductas del perro, momentos y tiempos del perro”.

Gustavo afirma que es “la conjunción exacta entre el vínculo afectivo y cognitivo entre un animal y una persona”. “Es un perfecto trabajo en equipo, un conocimiento y entendimiento mutuo y a la vez un placer enorme por lograr terminar la secuencia juntos. El perro da lo mejor de sí y nosotros intentamos estar a su altura, casi te diría que es una relación perfecta” cuenta con orgullo Sandra.

Aire libre y ejercicio

Los ladridos se mezclan con el canto de las aves, mientras algunos perros toman agua otros corren por el circuito saltando obstáculos, atravesando el túnel o haciendo el slalom donde demuestran agilidad, concentración, destreza y obediencia, sus dueños premian el esfuerzo y se nota la alegría al compartir el momento.

“Para el perro es un juego”, dice Camila, alumna de Cure, acotando que no se les obliga a cumplir los ejercicios. “Todos tenemos días buenos y días malos y los perros también”. Ella comenzó a practicar hace cuatro años con Mara, su primera perra, para divertirse “Ella no es de la raza (Schnauzer) ideal para hacer el deporte, porque son muy tercos. Generalmente hacen lo que quieren y no lo que uno les dice, pero con mucho trabajo y paciencia se puede desarrollar un vínculo.”

Natalia llegó a Cure en el marco de la pandemia por el coronavirus. “Tengo una Border Collie que necesitaba espacio para desplegar su energía y su destreza física, y a través de Facebook nos contactamos y descubrimos un universo que no sabíamos que existía y que nos ha hecho muy bien porque ha afianzado el vínculo entre Ura y yo”, explica.

“La práctica del Agility deja una sensación muy linda de formar equipo con el perro, donde la base fundamental es el respeto mutuo, donde hay una obligación para que el perro esté bien y el perro se siente vinculado, se siente parte de una manada” cuenta a Los Andes Gustavo, instructor de Choco Malbec que organiza la próxima competición el 18 y 19 de septiembre en Feriagro.

Cure Agility está por cumplir cinco años y lo celebrarán en octubre con el Oktober Fest. Para su fundadora, los vínculos entre dueños y mascotas se refuerzan. “Lo que genera este deporte es la conexión con tu perro, pueden pasar un montón de cosas, pero vos cuando estás conectado con tu perro no existe nada más”, afirma.

Cuando los últimos rayos del sol se esconden tras la cordillera y los perros terminan los ejercicios Natalia afirma haber descubierto algo nuevo en ella: “Yo nunca me imaginé corriendo y menos con un animal al lado… Ha sido un hermoso refugio”.

Las escuelas

Si uno quiere acercarse por las escuelas solo debe contactarse a través de sus redes sociales.

Cure Agility ubicada en Chacras de Coria @cureagility en Instagram y Facebook.

Choco Malbec funciona en Feriagro de Luján de Cuyo @choco_malbec en Instagram y Choco Malbec escuela canina en Facebook.

Cross Agility funciona en el predio de la Facultad de Ciencias Agrarias @crossagility en Instagram y Facebook

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