Servicio Cívico Voluntario: para los “Ni-Ni”, ¡educación y trabajo! - Por Javier Ozollo

Servicio Cívico Voluntario: para los “Ni-Ni”, ¡educación y trabajo! - Por Javier Ozollo
Servicio Cívico Voluntario: para los “Ni-Ni”, ¡educación y trabajo! - Por Javier Ozollo

No se dice que este nuevo régimen se centra en los jóvenes pobres que son los mismos que el modelo genera y margina.

Más allá de la clara intención electoral del anuncio lanzado por el Gobierno nacional de implementar un servicio civil voluntario para los jóvenes que ni estudian ni trabajan (Ni-Ni) en manos de la Gendarmería, se trata también, por un lado, de una terrible forma de profundizar las desigualdades.

Y por el otro, de una gravísima distorsión de las competencias y funciones de las instituciones.

El modelo neoliberal, impulsado frenéticamente desde 2015, tiene entre otros objetivos la baja del salario real mediante un fuerte desempleo, con el achicamiento del mercado interno y, también, la disminución de los “gastos” (en realidad es inversión) del Estado. O sea, menos trabajo y menos educación, salud y seguridad social pública. Estas medidas afectan a los sectores más vulnerables de la pirámide de edad laboral: los jóvenes y los jubilados. Cuando estos “efectos” aparecen, en lugar de corregir los problemas centrales, aparecen esclarecidos que proponen medidas conservadoras y disciplinares: por ejemplo: una nueva colimba voluntaria. Por supuesto que lo que no se dice, es que este nuevo régimen se centra en los jóvenes pobres que son los mismos que el modelo genera y margina. En el esquema neoliberal: para los pobres el disciplinamiento cuartelario para que entiendan que tienen que seguir siendo pobres y, para peor, que aprendan cómo reprimir a otros pobres; para los ricos (y la clase media sumisa) las bondades de la escuela privada. He ahí, la verdadera grieta.

En el otro aspecto, desde lo más elemental este proyecto es un contrasentido, se desvirtúa la verdadera especialización de las instituciones de la República. Si los jóvenes necesitan inclusión, existe una institución prestigiosa: ¡la educación pública! La escuela pública argentina, desde la primaria a la universidad, es la institución que más sabe y trayectoria tiene en la contención, formación y desarrollo educativo de las personas. Los maestros y profesores nos preparamos durante años para realizar esa tarea. La Gendarmería, en cambio, es una “fuerza de seguridad, de naturaleza militar con características de fuerza intermedia, que cumple su misión y sus funciones en el marco de la seguridad interior, defensa nacional y apoyo a la política exterior”. ¿Cuál es la expertise de la Gendarmería en tareas de educación con inclusión? ¿Por qué esta institución sería mejor educadora que los colegios públicos o las universidades nacionales? Si los gendarmes son aptos para la educación de los jóvenes, ¿quiere decir que los maestros y profesores son unos excelentes agentes de la seguridad y control de fronteras? Una barbaridad.

En síntesis: ¿el Gobierno Nacional quiere inclusión para los jóvenes que ni estudian ni trabajan? Simple: que aumente el presupuesto de la educación pública, que construya más escuelas, colegios y universidades, que dignifique el trabajo docente y, sobre todo, que genere las condiciones para más y mejor trabajo de calidad en lugar de fomentar la timba financiera, el endeudamiento y la fuga de capitales.

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