Santa Cruz de la Sierra: una mendocina cuenta cómo es vivir en una ciudad sitiada

Desabastecimiento, piquetes y enfrentamientos que ya han causado muertes es el panorama habitual en las principales ciudades bolivianas.

Santa Cruz de la Sierra: una mendocina cuenta cómo es vivir en una ciudad sitiada
Santa Cruz de la Sierra: una mendocina cuenta cómo es vivir en una ciudad sitiada

Hay desabastecimiento en supermercados y estaciones de servicio, piquetes y enfrentamientos callejeros que ya han causado muertes, familias que no salen de sus casas ni a trabajar, manifestaciones de opositores y de quienes respaldan al presidente Evo Morales. Es el panorama habitual en las principales ciudades bolivianas, sobre todo de Santa Cruz de la Sierra, que está prácticamente sitiada. La reacción a un resultado electoral sospechado y que la oposición política no duda en calificar de fraude.

A partir de esto se desató una crisis institucional que, por estos días, una comisión de la OEA intenta resolver mediante una auditoría que busca dar certidumbre a los datos del comicio.

Micaela Farina hace años que vive en Santa Cruz de la Sierra que es como la otra cara de un país que arrastra grandes diferencias sociales y culturales y que ahora está conmovido por un conflicto que se lanzó a las calles y ha profundizado la grieta que históricamente ha dividido a la sociedad boliviana. Su testimonio pinta con dramatismo lo que está pasando.

Micaela (23) es estudiante universitaria y vive en Santa Cruz desde que tiene 5 años. Nació en  Neuquén y vivió en Mendoza hasta que su padre, que es mendocino, fue trasladado a esa ciudad boliviana por la empresa petrolera en la que trabajaba. "Nunca me imaginé que iba a vivir algo así" dice y no es para menos. Desde hace doce días Santa Cruz de la Sierra está literalmente cerrada y los habitantes de la ciudad pasan la mayor parte del tiempo encerrados en sus casas. El comité cívico que reclama la autonomía de la región oriental de Bolivia lanzó una protesta por tiempo indeterminado que, en principio, apuntaba a conseguir que hubiera segunda vuelta pero, ahora, se endureció y reclama la renuncia del presidente Morales.


Micaela Farina | Gentileza
Micaela Farina | Gentileza

Desde entonces hay más de mil cortes que obstaculizan la circulación por casi todas las calles y, con excepción de las oficinas públicas, toda la actividad está paralizada. Las empresas, bancos y comercios están cerrados, no hay clase en las escuelas y universidades, los supermercados sólo abren por la mañana y por las calles circulan nada más que vehículos policiales y ambulancias. "Les decimos bloqueos y son cortes pacíficos que se hacen cruzando una soga en las calles. Están las 24 horas del día y la gente se turna para reunirse y protestar, cada uno va al que le queda más cerca. Se llevan mesas de las casas, se pone música, se juega a las cartas. No hay perspectivas de que esto termine" asegura. Uno de estos bloqueos está a media cuadra del edificio donde vive.

Como los supermercados sólo están abiertos por la mañana, la rutina diaria comienza con las compras de alimentos. "Faltan cosas, pero lo principal se consigue. Al súper hay que ir a pie y, en nuestro caso, volver unas diez cuadras cargando las bolsas" señala.

Además de que hay que hacer largas colas, la temperatura no ayuda. Por estos días en Santa Cruz se registran máximas cercanas a los 40 grados. “El primer día de los bloqueos todos salimos corriendo a los supermercados a eso de las ocho de la noche.

No se sabía cuándo iban a volver a abrir. Ahora, en ese sentido, estamos un poco más tranquilos” completa.

Los bloqueos comenzaron en esta ciudad pero se extendieron con distinta intensidad a otras de Bolivia. En Sucre y Tarija también tienen fuerza pero en el resto, la población está muy dividida y, aunque hay bloqueos, el paro no tiene la fuerza con que se vive en la ciudad más importante del oriente boliviano.

La tensión se percibe a cada momento. Micaela vive con su familia en un departamento del centro y cada vez que alguien sale se siguen mediante el geolocalizador de los celulares o se envían mensajes de WhatsApp para avisar dónde están o si les pasa algo.

"Igual siempre tratamos de no salir solos, para evitar problemas" dice. Si durante el día la ciudad está paralizada, cuando cae el sol está desierta. "No abre ningún restorán, ni los bares y boliches. Tampoco los shoppings" retrata Micaela. Por la noche sólo están en las calles quienes mantienen los bloqueos.

Con la profundización del conflicto aumentaron las dificultades. Hace unos días la madre de Micaela viajó en avión desde Neuquén hasta Salta y el plan era llegar a Santa Cruz por vía terrestre. Pero los bloqueos le impidieron cruzar la frontera argentino-boliviana y tuvo que sacar aéreos hasta el aeropuerto de Santa Cruz. Pero, otra vez, los bloqueos le complicaron el tránsito a su departamento del centro. “Fue una travesía llegar. No sabíamos por donde ir” resume Micaela.

Como Santa Cruz esta dividida en lo que se llama "anillos" los mayores problemas se producen en los exteriores. Desde hace tres días, militantes del MAS (el partido de Evo) comenzaron a operar para romper los bloqueos. Armados con palos, piedra y mangueras con clavos se han enfrentado a los militantes opositores. "Acá se habla de que hay personas desaparecidas y de infiltrados cubanos y venezolanos" cuenta con preocupación Micaela. El martes, por caso, hubo una cadena de alertas mediante audios de WA porque, según se decía, un grupo de militantes del MAS había atravesado tres bloqueos e intentaba llegar al centro. El miércoles por la noche, en una de las rutas de acceso por el norte de la ciudad, hubo dos muertos en estas refriegas callejeras y se asegura que el Gobierno ha dado armas a sus militantes para terminar con lo que se denomina resistencia ciudadana. "Intentamos no salir demasiado porque tenemos miedo" reconoce Micaela.

La grieta boliviana

La Paz y Santa Cruz de la Sierra son las principales ciudades de Bolivia. Pero también son dos Bolivia. La capital política del país representa el altiplano más ancestral y popular, la Bolivia de los pueblos originarios. Mientras que la ciudad del oriente es la cara de la inmigración extranjera, de la Bolivia "blanca" y la opulencia. Esa diferencia se ve con solo caminar por las calles. En La Paz gran parte de la gente viste a la usanza tradicional: polleras amplias y coloridas, ponchos y típicos sombreros colla. En Santa Cruz es amplia mayoría la vestimenta al estilo de las urbes del mundo occidental.


Fractura. La última elección confirmó la grieta. | AP
Fractura. La última elección confirmó la grieta. | AP

El conflicto cultural, económico y político entre el oeste y el este boliviano hace que los sectores más ultras impulsen la autonomía y hasta la secesión de la denominada "media luna" boliviana, conformada por los departamentos del "oriente rico": Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija. La explotación petrolera, que dota de la mayor riqueza al país, y la mayor parte de la agroindustria y la ganadería (ahora impulsada por los acuerdos comerciales con la India, Rusia y China) se desarrollan en esa media luna. Mientras que la región andina se sostiene, fundamentalmente, en la minería y el turismo.

La llegada al poder de Evo Morales en 2005 profundizó la grieta entre ambas regiones y , en 2008, desató la llamada “rebelión de los prefectos” (los gobernadores de esos departamentos orientales) que amenazó con desintegrar territorialmente al país. El enfrentamiento llegó a las calles y hubo muertos entre bandos a los que se identificaba como los campesinos (seguidores de Evo) y los cívicos (opositores al presidente). El fundamento político de la crisis era el plan de reformas que lanzó Morales e incluyó la nacionalización de los hidrocarburos, la distribución de tierras a comunidades indígenas y campesinas y una reforma constitucional que apuntó a la justicia social y la inclusión.

La controvertida elección del domingo 20 de octubre confirmó que la fractura subsiste: Evo triunfó por más de veinte puntos en La Paz, mientras que el opositor Carlos Mesa lo hizo, aunque más ajustado, en Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija

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