Hábitos saludables para prevenir el cáncer de colon

Como ocurre con todas las enfermedades que pueden ser tratadas a tiempo, se establece una efeméride para hablar del tema, generar conciencia, conocer más detalles y poder prevenirlas.

Si el 31 de marzo ves a alguien que lleva una cinta de color azul, esa persona apoya la idea de difundir los programas de detección precoz del cáncer de colon y recto. El cáncer de colon a veces se denomina cáncer colorrectal (CCR), que es un término que combina el cáncer de colon y el de recto.

En Argentina mueren alrededor de 20 personas por día y el 60% de los tumores de colon se diagnostican en etapas avanzadas, lo que genera la necesidad de que el tratamiento sea más agresivo y con una menor tasa de curación. Por el contrario, cuando el diagnóstico es temprano, en el 90% de los casos es posible la recuperación.

El CCR es más frecuente de lo que imaginamos: solo lo superan el cáncer de mama en la mujer y el de próstata en el hombre. Además, es la segunda causa de muerte por cáncer. Este tipo de cáncer comienza en el intestino grueso (colon), la parte final del tubo digestivo y suele afectar a adultos mayores de 50 años, pero puede ocurrir antes.

En más del 80% de los casos se genera primero un pólipo (crecimiento anormal de las células) denominado adenoma, que puede crecer lentamente durante más de 10 años y transformarse en cáncer si no se detecta y se extirpa a tiempo.

Los pólipos pueden ser pequeños y generar pocos síntomas o ninguno. Es por eso que se recomienda mantener hábitos saludables para no “despertar el cáncer”, pero además se deben realizar pruebas regulares para identificarlos y retirarlos antes de que eso suceda.

Los síntomas que se podrían presentar son sangre en las heces, cambios en la forma habitual de evacuar, dolores abdominales o rectales frecuentes, anemia o pérdida de peso. En la mayoría de los casos (75% aproximadamente), el CCR se desarrolla en personas que no presentan antecedentes personales ni familiares de la enfermedad.

El resto de los CCR se produce en personas con riesgo adicional debido a: antecedente personal de adenomas únicos o múltiples, CCR o enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn) y antecedentes familiares de CCR o de adenomas únicos o múltiples.

Es importante señalar que, si apareciera un cáncer de colon, hay muchos tratamientos disponibles para poder controlarlo, incluidos la cirugía, la radioterapia y los tratamientos farmacológicos, como la quimioterapia y la inmunoterapia.

Para “no despertar el cáncer” es recomendable mantener hábitos saludables como evitar el sedentarismo y el sobrepeso por aumento de grasa corporal, disminuir el consumo de bebidas alcohólicas, no fumar, llevar adelante una dieta rica en fibras, incorporando frutas y verduras.

Particularmente, en el cáncer de colon, se recomienda disminuir drásticamente el consumo de fiambres y embutidos para que no se generen nitrosaminas cancerígenas. Los nitritos se encuentran en las carnes procesadas (salchichas, picadillos, embutidos y fiambres, grasas de carnes rojas ahumadas o cocidas a la parrilla) y generan estas nitrosaminas cancerígenas en nuestro organismo, más aún cuando se tiene el hábito de fumar.

También se pueden generar por la ingesta de nitratos que se encuentra en el agua y en algunas verduras como la acelga, espinaca, etc. (verduras con gran porcentaje de agua), pero en este caso el consumo de antioxidantes naturales de los vegetales, más los cítricos (vit C, vit E y flavonoides), generarían un efecto protector o que contrarrestaría la formación de nitrosaminas, por lo que es mejor consumir los vegetales.

Además, se recomienda disminuir el consumo de carnes rojas, sobre todo los asados, y esto se debe a que, cuando se quema cualquier tipo de materia orgánica, principalmente la grasa que escurre de las carnes en general (pollo, pescado, carnes), el humo resultante cubre la carne de compuestos potencialmente cancerígenos, llamados HAP (Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos).

Estos hidrocarburos también se pueden reducir si compramos cortes más magros o quitamos la grasa visible, colocamos una barrera protectora como un marinado con aceites, limón, hierbas aromáticas, un poco de azúcar, si consumimos cortes chicos, para que la cocción sea rápida y disminuya el tiempo de exposición, si evitamos las partes más quemadas o si simplemente, reducimos la porción y la frecuencia de este tipo de preparaciones. 

En conclusión, mantener baja la grasa corporal, tener buenos hábitos alimentarios y evitar el sedentarismo son la clave para demorar la aparición de cualquier tipo de enfermedad y también para acompañar cualquier tipo de tratamiento.

Por otro lado, es fundamental realizar los estudios preventivos que nos recomiende el médico, sin miedo, porque son la clave para que la cantidad de años que hoy nos regala la vida se lleven de la mejor manera posible.

*La autora (MN 42883) pertenece al equipo médico de Wellness de ASE

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