Detección temprana y tratamiento multidisciplinario, claves para un mejor pronóstico en cáncer de cabeza y cuello

Si bien se trata de uno de los tumores de menor incidencia en el país, preocupa a los especialistas el aumento, en el último tiempo, de los causados por la infección del virus del HPV.

¿Cuáles son los otros factores de riesgo que predisponen a esta enfermedad, y cómo reconocer los síntomas que ameritan una consulta médica?.

Si bien la enfermedad representa el 3% de nuevos cánceres diagnosticados en la Argentina, y detectados a tiempo 8 de cada 10 casos se pueden curar, según datos de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), los especialistas hacen hincapié en la importancia de que tanto la población en general como los médicos reconozcan los síntomas precoces para diagnosticar de manera temprana.

Los tumores de cabeza y cuello son aquellos que se originan en la vía aérea digestiva superior, involucrando desde las fosas nasales, la boca, la faringe, laringe, glándulas salivales, senos paranasales y las glándulas tiroides y paratiroides. Del total de diagnósticos de cáncer de cabeza y cuello que ocurren en el país, cuatro de cada diez corresponden a la boca, 33% se sitúan en la laringe y el 23% restante en la faringe. Y se estima que la enfermedad se presenta en una relación de tres varones por cada mujer.

“Se trata de un grupo de tumores que no son los de mayor incidencia: son la sexta causa de muerte en el mundo, con alrededor de un millón de casos por año”. El médico oncólogo clínico Agustín Falco (MN 113572) es el jefe del Área de Tumores de Cabeza y Cuello y Tiroides del Instituto Alexander Fleming y consideró que pese a las bajas cifras “es un problema a tener en cuenta por las secuelas que puede tener”. “Y sobre todo porque hay un grupo de tumores orofaríngeos relacionados con el virus del papiloma humano (HPV) que están incrementando el número en el último tiempo”, destacó.

Es que a pesar de que los factores de riesgo más asociados al desarrollo de este grupo de enfermedades son el consumo de tabaco y alcohol, que incrementan 40 veces la posibilidad de desarrollar un tumor de cabeza y cuello, el especialista señaló que algunos casos son consecuencia de la infección por ciertos virus, como el de Epstein Barr (VEB), o el HPV, que contribuyen a su formación y se vinculan con el tipo de evolución.

La causa del aumento de casos relacionados con este último es, según Falco, que “el HPV es un virus pandémico y aunque la mayoría de las personas están expuestas y podrán resolver el cuadro sin mayores dificultades, en un porcentaje muy pequeño de pacientes, dependiendo del tipo de HPV y la capacidad de la persona para eliminar el virus puede generar tumores”.

A diferencia de los tumores que pueden desarrollarse en las mamas, la próstata o el colon, que cuentan con estudios de rutina para detectarlos de manera temprana, en este tipo de tumores no se aplica este criterio de screening, pero sí al igual que en todas las enfermedades, “cuanto más temprano se detecte menos secuelas dejará el tratamiento y mejores serán las posibilidades de sobrevida”, precisó Falco, para quien en este punto “es importante la educación a la población y al personal de salud, ya sea médicos, odontólogos, fonoaudiólogos para que puedan reconocer los signos o síntomas que presenta esta patología”.

En este sentido, precisó que “son tumores que se originan en diferentes lugares de la boca, la faringe o la laringe”, y detalló: “Al nivel de la cavidad oral pueden aparecer úlceras o llagas que no cicatrizan, molestias o dificultad al tragar, disfonía, o alteraciones en la voz, mientras que otras manifestaciones pueden ser bultos que se presentan de manera repentina en el cuello”.

Y tras asegurar que “muchas veces son cuestiones benignas, pero de todos modos hay que estar atento”, el asesor médico del laboratorio Varifarma explicó que “el tratamiento en todos los casos es importante que sea encarado por un equipo multidisciplinario, que idealmente debe estar integrado por cirujano, nutricionista, oncólogo, radioterapeuta, fonoaudiólogo, etc. y entre todos discuten el mejor abordaje para cada paciente”.

En la actualidad contamos con muchas herramientas, que abarcan cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia, o terapias dirigidas”, detalló Falco. “Depende de la localización y del estadio del tumor primero se podrá operar, irradiar, o aplicar alguna de las otras terapias. Hay en estudio una molécula llamada Lenvatinib, que se usa con muy buenos resultados en cáncer de tiroides y que en un futuro podría utilizarse en estos tipos de tumores en combinación con inmunoterapia”, finalizó el experto.

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