Con diagnóstico y controles, los pacientes con asma pueden realizar todas las actividades que se propongan

El pasado 3 de mayo fue el Día Mundial del Asma, la enfermedad pulmonar obstructiva más frecuente, que afecta desde niños a ancianos, y que se caracteriza por la inflamación de las vías respiratorias y obstrucción variable al flujo aéreo.

En este marco, es importante indicar que más de 300 millones de personas en el mundo tienen asma y los últimos datos señalan que su prevalencia aumenta tanto en niños como en adultos. Si la tendencia actual se mantiene, en 2025 habrá aproximadamente 100 millones de asmáticos más.

En Argentina se estima que el 9.5% de la población adulta de entre 20 y 44 años sufren esta enfermedad; y la prevalencia de asma en adolescentes de 13-14 años en Argentina es de 9.3%.

A pesar de los grandes adelantos en tratamientos y existir claras normativas en el manejo del asma, sigue habiendo muchas visitas a las áreas de emergencia e internaciones y casos mortales. Esto se debe a que según estudios realizados en Latinoamérica, más del 90% de los pacientes no realizan los controles del asma.

Aunque el asma no se cura, un manejo adecuado puede controlar la enfermedad y mejorar la calidad de vida. Además, es importante considerar algunos síntomas que obligan a realizar una consulta al neumonólogo tales como episodios recurrentes de falta de aire, sensación de pecho cerrado u oprimido, sibilancias o tos crónica.

Esos síntomas pueden empeorar con las infecciones respiratorias virales, el humo de tabaco, de leña, de industrias químicas y contaminación ambiental; factores climáticos; ejercicio; estrés emocional; alérgenos inhalatorios, alimentarios, ocupacionales; algunos fármacos; factores endocrinos (menstruación, embarazo); o el reflujo gastroesofágico.

Teniendo en consideración dichos síntomas es fundamental realizar el diagnóstico por medio de una espirometría o medición de pico flujo. Luego de confirmar el diagnóstico, se deberá realizar una educación para el automanejo, un tratamiento farmacológico, una entrega de un plan escrito y una reevaluación periódica.

La importancia de un buen diagnóstico y tratamiento quedó a la vista con la pandemia de SARS COV-2, que demostró que los pacientes con asma controlados y bajo tratamiento tuvieron bajo nivel de complicaciones cuando estaban infectados. Además, tienen una excelente calidad de vida permitiendo realizar todas las actividades que se propongan.

*El autor es Neumólogo Universitario (Sanatorio Finochietto).

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