viernes 30 de julio de2021

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¿Es posible lidiar con el miedo a la muerte?

¿Es posible lidiar con el miedo a la muerte?
¿Es posible lidiar con el miedo a la muerte?

En la vida a menudo nos distraemos y olvidamos que somos mortales. Sin embargo, cuando nos anoticiamos de que alguien ha fallecido, la angustia nos confronta con una sensación de vacío. ¿Qué hacer frente a eso?

  • martes, 15 de junio de 2021
  • hs.
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Nacemos, transitamos nuestra existencia y morimos. Nos pasamos la vida buscando certezas, pero a la única certeza irremediable (nuestra muerte) procuramos negarla y seguir de largo como si no existiera. ¿Pero existe en realidad? Quién podría saberlo. En países del primer mundo, se han hecho convenios entre importantes universidades y hospitales para estudiar las experiencias cercanas a la muerte. ¿Todavía es válido el antiguo paradigma científico que consideraba a la consciencia como una resultante de la acción cerebral? ¿Es el cerebro apenas una herramienta de la cual se vale la consciencia para manifestarse en este mundo físico? Al menos por el momento, todos estos enigmas continúan en las sombras. Y en lo que respecta a nuestra vida en el mundo físico que conocemos, sabemos que habremos de morir.

A menudo nos distraemos y olvidamos que somos mortales. Sin embargo, cuando nos anoticiamos de que alguien ha fallecido, la angustia nos confronta con una sensación de vacío. “¿Cuál es el sentido de la vida?”, suele ser entonces el planteo que nos hacemos, como si descubrir tal sentido fuera imprescindible para aplacar nuestro vacío existencial... Es que la idea de la muerte logra movilizar en nosotros esa sabia pregunta que, tal vez, nos permita avanzar hacia una existencia más plena.

Es tal el temor que suele generarnos la muerte, que pasamos de ignorarla deliberadamente a vivir pendientes de cuanto factor de riesgo pueda conducirnos a ella: que el exceso de carne puede hacernos mal, pero una dieta exclusivamente vegetariana tampoco es lo más conveniente... Que es fundamental hacer ejercicio, pero demasiado también puede afectarnos... Que el alcohol es dañino pero una copa de vino tal vez resulte saludable... ¡Uf! De pronto, cada intento por estar mejor y llevar un estilo de vida más saludable se vuelve una auténtica cruzada. ¿Entonces qué hacer? ¿Hago todo lo que me dicen? ¿No hago nada? Como sucede con casi todo en la vida, tal vez se trate de hallar el punto medio sin irnos demasiado al demonio.

Probablemente se trate de cuidarnos y proteger nuestra vida, sin llegar al extremo de no vivir con tal de preservarla con recelo. Diciéndolo con otras palabras: la vida en sí misma ya es un factor de riesgo. Si el exceso de protección y cuidados nos “encierra” en nosotros mismos, si nos hace sentir que vivir la vida ya no vale tanto la pena, tenemos que escuchar allí un llamado de atención. ¿Por qué? Porque si algo le da sentido a nuestra existencia es la capacidad de disfrute. Por esto, de una u otra manera, vivir se trata básicamente de cuidarnos para disfrutar. Vivir para disfrutar y disfrutar para vivir. No se trata de sobreprotegernos de tal modo, que terminemos siendo muertos en vida habitando en una burbuja de plástico.

Una famosa sentencia latina dice “Tempus fugit, carpe diem et memento mori” (El tiempo es fugaz, vive el momento y recuerda que morirás). Estoy de acuerdo con esta afirmación. Es probable que vivir con la certeza de la muerte nos lleve a cuidarnos para disfrutar de lo que dure el camino; y además, nos ayudará a vislumbrar esa frontera que no debemos traspasar antes de tiempo

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