viernes 23 de octubre de 2020

Shaun y Sarah Sarson, la pareja cuya casa nueva fue devorada por termitas en Australia.
Por las redes

Pagaron medio millón de dólares por la casa de sus sueños y se la devoraron las termitas

El exterminador de plagas les dijo que la única posibilidad es demoler la vivienda, debido al severo daño provocado por los insectos.

Shaun y Sarah Sarson, la pareja cuya casa nueva fue devorada por termitas en Australia.

Una pareja pagó medio millón de dólares por la casa de sus sueños, pero al inmueble se lo terminaron devorando las termitas.

Los protagonistas de esta historia son Shaun y Sarah Sarson, quien compraron la hermosa vivienda en la zona de Gold Coast, en Australia. Destinaron 660.000 dólares australianos, el equivalente a poco más de US$ 480.000, pero a menos de un año de mudarse con sus dos hijos, de 2 y 3 años, se dieron cuenta de que en realidad la casa “no les pertenecía” a ellos.

En un principio, la pareja había realizado lo correcto. Antes de comprar la casa, encargó una inspección de plagas, cuyo diagnóstico fue que no había evidencia visible de actividad o daño causado por termitas. Pero apenas tres meses después, Sarah fue a enchufar el cargador de su teléfono móvil y descubrió que de la toma del baño salían miles de termitas.

Shaun y Sarah se contactaron con un experto en plagas para hallar una solución tras semejante sorpresa. “Pusimos nuestra vida en esto. Todo el dinero que tenemos, y más, porque todavía estamos pagando la hipoteca de una casa en la que no podemos vivir”, declaró la mujer en el programa “A Current Affair”.

El especialista en plagas también quedó preocupado por el nivel daño de los insectos. “Sabía que había mucho daño por la inspección inicial que hice, pero cuando sacamos las paredes me quede asombrado. Las termitas están en todos los cuartos, en cada parte de la casa. Sería muy difícil reconstruirla, creo que en este estado lo mejor es demolerla”, vaticinó.

Por su parte, el agente inmobiliario negó responsabilidad alguna y aseguró que no sabía nada de los insectos invasores. Sin embargo, contó que otra persona había estado cerca de adquirir la casa y que se había arrepentido a último momento por, justamente, las termitas. “No tengo obligación de revelar los resultados de una inspección de plagas pagada en forma privada por otra persona”, sentenció.

Con el mal pronóstico de la demolición, ahora la pareja australiana espera la respuesta de la aseguradora de la casa, que también está llevando a cabo su propia inspección.