Atolón Palmyra, el paraíso maldito que nadie se atreve a visitar en Hawái

Atolón Palmyra, la isla "maldita" cercana a Hawái -Web
Atolón Palmyra, la isla "maldita" cercana a Hawái -Web

Si bien está bajo el control de Estados Unidos, está deshabitado. Más allá de su belleza natural, las historias no son nada felices y pocos se animan a viajar.

Al atolón Palmyra, cuya única cercanía con la civilización son las islas de Hawái, su pasado lo condena. Este lugar en el medio del océano Pacífico es paradisíaco, sin dudas, pero pocos se atreven a visitarlo. Los últimos cambios se deben al impacto de la Segunda Guerra Mundial, ya que era utilizado como base de Estados Unidos, país al que pertenece. Pero hay más historias sobre maldiciones, crímenes y desapariciones sin resolver.

¿Qué es un atolón?

Se trata de un arrecife de coral, que suele tener forma de anillo, ya que la laguna interior se comunica con el mar. Por su formación, es un hábitat propicio para la vida oceánica y la diversidad de peces.

La mayor parte de los atolones están el océano Pacífico, aunque también en el océano Índico y, en menor medida, en el Atlántico caribeño.

La porción de superficie de los atolones es minúscula. En el caso de Palmyra son 3,9 kilómetros cuadrados, aunque no es impedimento para ser una de las mayores reservas marinas del mundo.

Un arrecife de coral soñado pero con historias no tan agradables - Web
Un arrecife de coral soñado pero con historias no tan agradables - Web

El descubrimiento del atolón Palmyra

Los registros indican que el descubrimiento de este arrecife se dio a finales del siglo XVIII, al menos según las memorias del capitán estadounidense Edmund Fanning.

Fanning es conocido como el “pionero del Pacífico”. En su juventud, el hombre se dedicó al comercio con gran éxito: hizo una fortuna en el comercio de China , matando focas en el Pacífico Sur e intercambiando sus pieles en Asia por sedas , especias y té, que a su vez vendió en la ciudad de Nueva York.

Cuando descubrió el atolón de Palmyra, Fanning estaba durmiendo y el barco estaba al mando del primer oficial. El navegante se despertó tres veces durante la noche, algo que tomó como una premonición, ordenando al primer oficial que se levantara. Por la mañana, el barco reanudó su viaje y llegó al arrecife de Palmyra en menos de una milla. Si el barco hubiera continuado su curso durante la noche, toda la tripulación podría haber perecido.

En 1802, Cornelius Sowle naufragó en el arrecife del Pacífico. Fue el primero en apreciar la belleza.

Curiosamente, hasta la fecha, no se han encontrado restos de civilizaciones nativas de la Polinesia antes de esas fechas.

Las maldiciones de Palmyra

El siguiente siglo se caracterizó por la disputa por el control del arrecife. Primero fue parte del Reino de Hawái hasta que EEUU anexó el archipiélago y, por ende, a Palmyra. Pero, mientras tanto, las leyendas nefastas sobre Palmyra comenzaron a divulgarse.

En 1870, por ejemplo, una embarcación se estrelló contra un arrecife y los sobrevivientes que alcanzaron a llegar a la isla, aparecieron todos asesinados de manera violento.

Otro naufragio tuvo como protagonistas a los integrantes del barco “La esperanza”, tripulado por piratas en busca de tesoros. Estuvieron un año en el atolón porque querían enterrar el oro robado a los incas: fueron hallados muertos en extrañas circunstancias.

Incluso, perdura la leyenda que algunos sobrevivientes al atolón cuentan que unas bestias infernales los atacaron desde los árboles y que el mismo bosque parecía que hablara un dialecto sobrenatural.

Palmyra está prácticamente desahabitada -
Palmyra está prácticamente desahabitada -

Guerra: la invasión de humanos (y de ratas)

A mediados del siglo XX, el atolón fue parte de la estrategia de EEUU en la Segunda Guerra Mundial. Más allá del interés de Japón, Palmyra fue utilizado para el alojamiento de las tropas y de los suministros militares: se dice que los soldados que trabajaron ahí sufrieron un terrible pánico por algo totalmente desconocido. Algunos de ellos se suicidaron.

De visitar la isla, hoy se ven vestigios de ese armamento. Lamentablemente, la acción del hombre en un paraíso deshabitado trajo problemas: las cargas militares estaban repletas de ratas. Esto provocó graves modificaciones en el ecosistema de Palmyra: más de 20.000 ratas invadieron el lugar.

El animal invasor comenzó a tomar el control de la isla: en cuestión de años, acabaron con numerosas especies autóctonas de la zona -especialmente de cangrejos- y provocando consecuencias realmente serias entre las aves marinas y los arrecifes de coral.

Los cocoteros debieron consumir nutrientes del suelo de otras especies, por lo que la variedad de flora se redujo notablemente. En tanto, muchas aves marinas no podían crear sus nidos y dejaron de ir a Palmyra. Justamente, esos excrementos abonaban la flora. Más adelante se decidió lanzar cebo envenenado desde un helicóptero con el objetivo de que las ratas lo comieran y acabar con las ratas.

Tragedias cercanas sin resolver

En junio de 1974, un equipo ayudó a rescatar a una pareja cuyo barco había encallado en los arrecifes alrededor del atolón. El hombre, Buck Walker, luego sería condenado por homicidio en el muy publicitado caso de asesinato de Sea Wind.

En 1980, dos miembros del equipo resultaron gravemente heridos en el atolón como para necesitar un transporte aéreo de regreso a Honolulu. El primer incidente fue el resultado de lesiones sufridas en un accidente aéreo cuando su avión no soportó las condiciones del viento en el atolón y el mal estado de la pista de aterrizaje. La segunda lesión, a un cirujano, ocurrió cuando se cayó y se cortó las manos con los cristales rotos. Luego, el cirujano demandó a los propietarios de Palmyra, ya que ya no podía practicar cirugía, y el atolón estuvo cerrado a los visitantes durante la mayor parte de la década de 1980 mientras se realizaban actividades de limpieza.

Hoy, los turistas pueden visitar el atolón Palmyra, pero no hay una manera fácil de llegar (hay una pista para aterrizajes). Las visitas deben tener aprobación previa.

Un avión abandonado en el atolón - Gentileza Michael Murray
Un avión abandonado en el atolón - Gentileza Michael Murray

No hay nadie viviendo en Palmyra. Los científicos van de paso y quedan envueltos en un sentimiento de miedo. De todos modos, la tranquilidad natural es suprema. De indagar en el trágico pasado, hay un antiguo avión entre los árboles y la maleza, que se estrelló durante la Guerra del Pacífico.

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