miércoles 24 de febrero de 2021

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La inversión de la empresa brasileña dejó instalaciones y equipamiento. Algunos de esos bienes están obsoletos o dañados por quedar a la intemperie / Daniel Cabrera
Política

Vale: una pequeña ciudad que tiene hasta aeropuerto operable

Con el fin de la concesión de la mina de sales de potasio, se traspasó a la provincia bienes y equipos de la millonaria inversión que hizo la empresa brasileña entre 2010 y 2013.

La inversión de la empresa brasileña dejó instalaciones y equipamiento. Algunos de esos bienes están obsoletos o dañados por quedar a la intemperie / Daniel Cabrera
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El Gobierno provincial logró cerrar el 2020 con una gran noticia en términos de desarrollo económico, con la ratificación del contrato con la empresa brasileña Vale en la Legislatura, y tendrá el control de todos los activos de la mina de potasio Río Colorado. En paralelo a la búsqueda de inversores para reactivar la mina de sales de potasio, el Ejecutivo realizará un relevamiento de todo el inventario, de la cual se cree que por lo menos hay activos de más de U$S250 millones; es que si bien la inversión de la minera brasileña en el predio de 80.000 hectáreas fue de por lo menos U$S1.000 millones, una parte de ese material ha quedado obsoleto, mientras que otra parte no tendrá lugar en el nuevo tamaño del proyecto, por lo que se le podría dar otro uso.

Emilio Guiñazú, subsecretario de Energía, destacó a Los Andes que en las próximas semanas se realizará un análisis pormenorizado de todo lo que está en la mina, aunque adelantó que entre los bienes traspasados se cuenta desde maquinaria minera de alto valor, un campamento terminado que puede albergar a 3.000 personas, los materiales para instalar una línea de alta tensión de 120 km para un nuevo punto de conexión de Mendoza al sistema Comahue-Cuyo, materiales ferroviarios, hasta un pequeño establecimiento de primeros auxilios con una ambulancia, una pista de aterrizaje, una planta potabilizadora y un autobomba para combatir los incendios que pudieran ocurrir en el predio del extremo sur mendocino.

En total Vale invirtió U$S2.500 millones, de los cuales un 40% fue destinado en la propia mina, cerca de un 30% al puerto de Bahía Blanca y el resto a otros trabajos operativos, técnicos y logísticos. También hubo inversiones en la traza de un ferrocarril desde las cercanías de la mina hasta el puerto en Buenos Aires.

A grandes rasgos, el Gobierno cree que por lo menos se encontrará con activos por U$S250 millones con los que pueda contar y establecer el proyecto, que será más chico que el de la empresa brasilera (200.000 toneladas anuales, contra los 4 millones de toneladas de sales de potasio previstos originalmente), así como también montar una base logística que pueda congeniarse con el parque industrial de Pata Mora y así “pensar no sólo en Potasio Río Colorado, sino en el desarrollo provincial”.

Una miniciudad

Hay una gran cantidad de materiales y equipamiento que se compraron y se trajeron. Esperamos que todo nos sea de utilidad, pero hay varios equipos que lamentablemente quedaron obsoletos, mientras que otros están desde hace años a la intemperie”, comentó el funcionario.

Respecto a la maquinaria, en la mina hay 78 sets de pozos construidos ya “que permitirían explotar el yacimiento por 20 años sin necesidad de invertir más en esta etapa”.

Esos se hicieron con un equipo de perforación secuencial tipo “walking rig”, de última tecnología. En Vale hay dos: uno que ya está montado, mientras que el otro está nuevo e incluso embalado.

También está todo el equipamiento necesario para procesar 4,2 millones de toneladas de sales de potasio al año, el cual la mayoría no está montado. Aquí se pueden notar, calderas, equipos de procesos, tuberías para el movimiento de fluidos, una cinta transportadora de potasio de 20km.

También otros equipos que están a la intemperie podrían estar o rotos, u obsoletos, tales como sistemas de control y procesos de la mina, más instrumentos electrónicos.

Allí también hay equipamiento ferroviario, en la que Vale pensaba transportar el mineral hasta el puerto de Bahía Blanca. Si bien las vías las vendió, quedaron dos locomotoras y vagones de carga, y con este nuevo proyecto, no se utilizarán, ya que el traslado del mineral se realizará en camiones.

“Tenemos pensado usar, alquilar o vender este equipamiento, pero hay cuestiones legales que debemos resolver primero con la Secretaría de Minería, porque mucho proviene de un programa de Promoción Minera”, dijo el funcionario.

En todo el inventario dentro de la mina también se encuentran obras civiles –otras están a medio construir- con muchas herramientas, así como además equipos para abrir vías de comunicación, como camiones y cargadoras frontales, entre otras.

La mina cuenta con una planta potabilizadora de agua, así como también una planta de tratamiento de efluentes cloacales, y un parque de generación de energía para producir más de 20 MW. “Todo esto se puede expandir hacia afuera, no sólo pensando en Vale”, evaluó Guiñazú.

Se suma también un pequeño hospital de necesidades primarias, con ambulancias y equipos de primeros auxilios; un área de bomberos, con instrumentos y un carrobomba; y hasta una pista de aterrizaje que está aprobada y “tiene las condiciones para que se pueda usar incluso como aeropuerto”, de tipo comercial.

Con respecto a la línea de alta tensión, en el predio quedaron a disposición de la Provincia todos los materiales necesarios para unir la subestación de Cortaderal (que está en un 70% de avance), donde se seccionó la línea de 500kv Comahue-Cuyo.

Desde Cortaderal, se debe tender una línea de 120 kilómetros hasta la mina, a 132kv. Esta podría ser la segunda conexión de la provincia al sistema Comahue-Cuyo (la única que hay está en Cruz de Piedra). “Podríamos conectar a toda Mendoza, ya que quedaría todo dentro de un anillo, dando energía a todo el sur mendocino y fortaleciendo el abastecimiento de energía”, se entusiasma Guiñazú.

No obstante, esta obra sería completamente diferente a la del proyecto de reactivación minera de Potasio, ya que como se tiene pensado, con un propio generador en el lugar se podría establecer la mina, teniendo en cuenta que la obra eléctrica costaría U$S 80 millones. “Si alguien lo hace, no será Mendoza. En todo caso será un trabajo de la Sociedad Anónima Potasio Río Colorado”, mencionó.

Un lugar para establecer un centro de desarrollo en el extremo sur

Ya con la ratificación del contrato entre Mendoza y Vale, en unos 45 días se deberán resolver cuestiones técnicas y legales entre el Poder Ejecutivo y la empresa brasileña Vale, que incluyen la recepción de los certificados de proyectos por parte de la empresa y un análisis de cada uno de los perfiles de los trabajadores y empresas que han estado vinculadas con la mina, aún mientras ha estado sin funcionamiento.

También se avanza en cerrar un convenio con la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), para establecer un equipo técnico científico, que trabaje y analice los procesos de explotación de la mina y la venta del potasio. “Potasio es un activo de cierta complejidad, más allá que estemos estudiando desde hace tiempo todo el proyecto. Una cosa es verlo desde afuera y otra cosa desde adentro, ya con la posesión. Queremos tener un conocimiento detallado de todo, y tener un equipo de profesionales especializado que sin dudas va a ayudar a tomar las mejores decisiones”, dijo el subsecretario Emilio Guiñazú.

Se espera que le tome al menos 8 meses al Ejecutivo preparar todo el proyecto más chico y acotado para la región; mientras en paralelo asumirá otro objetivo: el desarrollo de un hubo logístico para poner en funcionamiento el monstruoso campamento que montó Vale en su momento, con capacidad para 3.000 personas.

El Gobierno apunta a dotar a la región con un polo de desarrollo, “integrando Potasio Río Colorado a la economía provincial”, con una sinergia con el resto de la actividad económica, como el sector petrolero, que hoy no tiene una base logística para atender las necesidades, y se podrán ver solucionadas con el desarrollo en la mina.

Dicho campamento tiene, además de las habitaciones, un gran comedor y hasta una terminal de ómnibus y salas de oficina, donde se puede establecer coworking, por lo que el gobierno pretende concesionarlo para que se ponga en marcha por parte de un privado “y luego explotarlo a sectores petroleros, mineros y logísticos. Hoy aquellos que quieren alojarse en la zona se tienen que ir a Rincón de Los Sauces. Creemos que en 6 meses podemos tener operando este centro logístico”, aventuró Guiñazú.