miércoles 20 de enero de 2021

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Política

Política en Off: pizzas y fútbol en el Senado, el TEG de Ilardo y un grito de guerra contra La Pampa

Lo que se dice y lo que no, lo que se habla y lo que no. Y todo lo demás que pasa en el detrás de escena de la política mendocina.

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Presupuesto, pizzas y fútbol

El martes fue un día larguísimo para empleados legislativos, senadores y algunos diputados. La negociación por el Presupuesto acercaba posiciones y todo parecía llegar a buen puerto en la tarde. Sin embargo, la letra chica de algunas condiciones obligó al oficialismo a levantar el freno de mano.

La noche empezó a caer y las cosas seguían en punto muerto. Y el hambre empezó a acechar cuando el partido de Argentina-Perú se empezó a jugar. Lejos de una cena conciliadora, cada bloque hizo rancho aparte en un break del cónclave.

El búnker de Cambia Mendoza se constituyó en la oficina de Jorge López, que supo ser la de la presidencia de la Cámara de Diputados hasta hace unos meses. Actualmente, funciona donde históricamente estuvo la Vicegobernación, hoy en el octavo piso del Anexo Legislativo. Hasta allí llegaron pizzas de Capri en un alto de la noche y más de uno aprovechó para preguntar cómo iba el match en Lima.

El peronismo hizo base en la oficina de Lucas Ilardo, en donde había permanente comunicación con los intendentes y Anabel Fernández Sagasti vía Zoom. También hubo pizzas y algún empleado legislativo les comentó de las últimas noticias del partido que terminó a favor de la albiceleste por 2 a 0.

Con la victoria de los de Scaloni consumada, se retomaron las negociaciones entre ambos bandos. Ya el hambre estaba saciado, así que no faltó quien dijera que las pizzas hicieron más por la pauta de gastos de Suárez que la rosca política.

El TEG de Ilardo

Seguimos con la larga noche de martes en el Senado. En la mencionada oficina del jefe de bloque del Frente de Todos, la decoración incluye fotos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner; también hay un cuadro de José de San Martín. Pero un objeto muy útil para la actividad legislativa está puesto en una de las ventanas: un tablero sobre el que hay imanes.

Este “TEG del Senado” tiene 38 fichas con el rostro, nombre y partido de cada uno de los senadores y las senadoras que conforman la Cámara Alta, clasificados por colores partidarios. Están dispuestos en un amplio fondo negro adherente. El uso que le da Ilardo es muy práctico: distribuye los imanes en función de cómo se votarán determinados proyectos. Así, es más fácil ver el panorama de la mayoría simple, los famosos dos tercios del recinto y algunos detalles propios de su trabajo.

Obsesivo del trabajo, al senador de La Cámpora no le gusta que se le escape ningún detalle y menos llegar con algún cabo suelto a las sesiones, más aún si hay votaciones. Por eso, siempre termina de pulir los temas con el tablero, que es una herramienta que el mismo diseñó y que completa la distribución de objetos en su despacho.

Pola, persona no grata para los K

Pola Oloixarac es hoy una de las espinas clavadas que más le duele al kirchnerismo. O al menos a la “intelligentsia” del oficialismo nacional, esa que lee las columnas políticas en los diarios y busca allí nuevos enemigos para sumar a la lista de escribientes de la “prensa hegemónica”. La autora de nombre glamoroso difícil viene haciendo ruido con sus columnas satíricas en La Nación, un tono provocador que ya había ensayado en colaboraciones anteriores para Perfil.

Aunque es novelista, Pola se ha hecho un nombre para el gran público (en realidad para el “círculo rojo”) durante la cuarentena con sus ácidos perfiles de dirigentes K como Santiago Cafiero, Juan Grabois y -el último- Nicolás Trotta. El del jefe de Gabinete (titulado “Galán tóxico de sangre azul”) incluso provocó revuelo en las redes entre quienes, sin mirar de quién viene, lo tomaron como una agresión lisa y llana a un funcionario.

¿A qué viene todo esto? A que el jueves último, Pola participó de un Zoom para Mendoza organizado por el diputado demócrata Guillermo Mosso. “Sátira política y libertad de expresión” fue el nombre de la convocatoria que reunió a buena parte de la primera plana del liberalismo mendocino, como Omar De Marchi, Josefina Canale, Carlos Aguinada, Hebe Casado (otra provocadora que le pone los pelos de punta al kirchnerismo) y el propio Mosso. También se lo vio en el Zoom, conectado pero en silencio, al ex titular de la DGE Jaime Correas.

Desde Barcelona, con grandes lentes oscuros, Pola monopolizó la charla, tanto que llevó al propio De Marchi a elogiarla con una frase que resume cómo su picante pluma es bienvenida para un sector de la grieta: “Cuando tengo frente a mí personas inteligentes e interesantes, me gusta solo escuchar”, le dijo el lujanino cuando Mosso le dio la palabra. Todo dicho.

Al enemigo (La Pampa), ni agua

Por estos días en el sur mendocino hay una especie de grito de guerra que está implícito, pero que en poco tiempo más comenzará a hacerse explícito: sin el trasvase del río Grande no habrá agua para La Pampa.

La rebelión está tomando cada vez más fuerza y está comandada por las cámaras empresarias de San Rafael y General Alvear, que cuentan con el apoyo de Federación Agraria Argentina. La terminó de detonar una reunión que mantuvieron autoridades del Gobierno mendocino, Irrigación y representantes de los regantes con Gustavo Villa Uría, subsecretario de Obras Hidráulicas de la Nación.

En la visión del Gobierno nacional, una vez que entre en ejecución el fallo de la Corte Suprema de Justicia por el cual hay que entregarle 3.2 m3 por segundo de agua del río Atuel a La Pampa, es obligatorio para Mendoza cumplir la sentencia, independientemente si hay o no obras que permitan aumentar la oferta hídrica o que al menos eviten las pérdidas por infiltración.

Tras ese cónclave virtual, del que incluso los funcionarios de Mendoza salieron espantados después de escuchar a Villa Uría, en el Sur decidieron llevar el plan de lucha a otro nivel. Como muestra de que los agricultores e industriales no piensan bajar los brazos, iniciaron una colecta para reunir fondos y colocar carteles gigantes en las rutas nacionales que surcan territorio sanrafaelino y alvearense con el grito de guerra: “Sin el trasvase del río Grande al Atuel no hay agua para La Pampa”.

Inicialmente eran tres pero “solo dos empresas pagaron un cartel cada una y con el dinero que está comprometido vamos a poder colocar varios más”, comentó un dirigente empresarial que luego, como aclaración y mensaje, lanzó: “Esto es solo una muestra”.

El gasoducto de Omar y Emir

“Esta obra la consiguió Omar Félix”. La frase de un peronista ligado a los hermanos sanrafaelinos remarca las diferencias que pese a la unidad declamada, existen en el PJ mendocino. La destinataria del mensaje no es otra que Anabel Fernández Sagasti y la obra en cuestión es el nuevo gasoducto para San Rafael y General Alvear.

Fue Emir, el intendente y líder del ala más antikirchnerista del peronismo local, el que salió a anunciar el miércoles pasado que tenía 1.500 millones de pesos para hacer esta obra que, dicen en el sur, le cambiará la vida a mucha gente que hoy no tiene gas natural y que hará más competitiva a la industria. Básicamente porque el gasoducto actual que abastece a ambos departamentos, el de Canalejas, ya no da abasto para cubrir la demanda.

La cuestión es que en medio de la estrella con la que se pasea Sagasti, consiguiendo obras y fondos para los intendentes peronistas de Mendoza (el mismo miércoles la senadora anunció plata para Tunuyán), los Félix marcaron la cancha con el gasoducto que el diputado nacional consiguió incluir en el Presupuesto nacional. Y que después su hermano menor, el intendente, apuró con la firma de un convenio para que la secretaría de Energía de la Nación le adelante $ 200 millones este año para ir avanzando con la licitación.

Mientras las elecciones legislativas se acercan y la rosca por un lugar en las listas crece, en San Rafael insisten en que ellos siguen gestionando y trabajando. Y que la interna peronista no es algo que los ocupe ahora. Por eso, insisten, el intendente sureño no tuvo un rol activo en el acuerdo que llevó a Sagasti a la presidencia del PJ. Sin embargo, aprovechan para tirar un palito: “Emir cree en un peronismo amplio, no en uno estrecho”.


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