domingo 17 de enero de 2021

Néstor Parés. "He aplicado multas sin inconvenientes a muchas personas que conozco. Y seguramente me tocará volverlo a hacer. Es un garrón, pero si hay inconvenientes hay que hacerlo”. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes.
Política

Néstor Parés: “Tuvimos dos fallos divididos y no voy a decir que fueron por cuestiones partidarias”

Entrevista. El hombre de Cornejo habló del funcionamiento del Tribunal de Cuentas de la provincia, organismo que preside desde hace uno año. De la vida política al trabajo administrativo.

Néstor Parés. "He aplicado multas sin inconvenientes a muchas personas que conozco. Y seguramente me tocará volverlo a hacer. Es un garrón, pero si hay inconvenientes hay que hacerlo”. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes.

Néstor Parés tuvo varios cargos públicos de corte técnico, como asesor jurídico del EPRE, incluso hasta supo ejercer una actividad naif como la de docente secundario de Historia Medieval y Moderna en Lavalle. Pero es más conocido por la rosca política, porque durante 10 años fue diputado provincial, uno de los hombres de Alfredo Cornejo en la Legislatura.

Antes de terminar el mandato, Cornejo lo propuso para presidir el Tribunal de Cuentas, uno de los organismos de control de Mendoza que se dedica a auditar los números de todas las reparticiones del Estado. El 19 de noviembre del año pasado, el Senado aprobaba la nominación y el 28 de noviembre asumía el cargo que había ejercido durante 32 años Salvador Carlos Farruggia.

Así, el hombre de la rosca, que se golpea el pecho para reivindicarse “nacido y criado en Las Heras City, frente a la plaza Marcos Burgos”, llegó a un cargo que nunca había soñado en su juventud, porque como la Suprema Corte, “son lugares que se ven sagrados”.

“Es muy distinto… Lo que hacía en Diputados era buscar de consensos, cuando se nos escapaba alguno propio. Hablaba con intendentes, autoridades partidarias. Además, en Diputados tenía gestión. Es un organismo más grande que el Tribunal de Cuentas. Hoy estoy en un órgano de control y trabajamos con el ‘diario del lunes’, actualmente estamos fallando sobre las cuentas de 2019.

-Ahora también tiene que trabajar consensos con el resto de los vocales…

-Obviamente. Sólo hubo sólo un tema en el que tuvimos dos fallos divididos dónde hubo diferencias de criterios y no voy a decir que fueron por cuestiones partidarias. No quiero creer que fue por eso.

-Se refiere al caso Vialidad, en el que los cinco miembros del Tribunal de Cuentas hicieron dos dictámenes. Usted lo conoce a Oscar Sandes, el ex titular de Vialidad…

-He aplicado multas sin inconvenientes a muchas personas que conozco. Y seguramente me tocará volver a hacer. Es un garrón, pero si hay inconvenientes hay que hacerlo.

-Pero en el caso Vialidad hay una carga política más fuerte...

-No lo veo así. Estudié bien el caso. Tanto a Sandes como a Corina Gallardo los conozco, poque fui asesor de la Municipalidad de Godoy Cruz. Pero mi fallo no fue en base a eso. Entendí que faltaban elementos, pero no los liberé de responsabilidades. Es mi obligación, me pasaría con cualquier intendente de cualquier partido, los conozco a todos.

-El análisis de las cuentas de Vialidad bajo gestión Sandes aún no termina. ¿Podría haber más irregularidades?

-Falta el último ejercicio… Podría repetirse…

-¿Hay grieta en el Tribunal de Cuentas? (el organismo está conducido por cinco miembros. Mario Angelini, Héctor Caputto y Ricardo Pettignano están vinculados al PJ, Liliana Muñoz de Lazzaro y Parés con el radicalismo).

-No. Puedo tener diferencias de interpretación acerca de cómo funciona el tribunal…

-¿Como cuál?

-El Tribunal está conformado por cuatro vocales, que son contadores, un presidente que es abogado. Según la ley, el presidente es el jefe administrativo, pero en lo cotidiano soy jefe administrativo a medias, porque la mayoría de las decisiones administrativas pasan por el presidente y los vocales. Me dicen que siempre había funcionado así. Me parece que eso atenta contra la independencia funcional, porque el Tribunal de Cuentas se controla a sí mismo. Yo me excuso, pero los vocales fallan y toman decisiones conmigo. Por ejemplo, si un empleado pide licencia sin goce de haberes, la define todo el Tribunal.

-Eso hace la gestión más lenta, pero ese no es el motivo por el que los controles se demoran un par de años…

-No. No es esa la explicación. Cuando uno viene de afuera, se queja de la lentitud del Tribunal de Cuentas, pero de adentro se ve que los revisores van haciendo un trabajo, van haciendo sugerencias y los funcionarios van corrigiendo y evitamos llegar a los sablazos.

-¿Qué otras cosas deberían cambiar en el Tribunal?

-Hay un concepto de que los directores son inamovibles. Son funcionarios, como sucede en el resto de la administración pública. Sería bueno que eso vaya cambiando y que haya movilidad, porque no hay estímulo para mejorar. Otro tema que cambiaría es un ítem salarial del personal del Tribunal, que originalmente era un incentivo pero ha quedado fijo y ya no funcionan como tal.

-Otro tema. ¿No extraña la rosca política? ¿No extraña gente? Trabajó muchos años con Alfredo Cornejo.

-Era un cornejista de los duros. Pero me tocó otra función. Si me cruzo con alguien de mi partido o de otro, me tomo un café. Pero el día que venía acá, me fui a la Secretaría Electoral para dejar de ser afiliado a la Unión Cívica Radical. No me encantó, pero había que hacerlo y no puedo volver al comité.

-El Tribunal lo cruzó con Pettignano, otro ilustre lasherino…

-Lo conozco del ’83. Fue concejal con la apertura democrática de Las Heras. Yo fui empleado en la Municipalidad del ’85 al ’89.

-¿En aquella época se imaginaba llegar a este cargo?

-No. Son lugares que se ven sagrados…

Perfil

Néstor Parés tiene 56 años.

Tiene dos hijos de sus primeras nupcias y asumió como propia la hija de su actual pareja.

Es abogado.

Fue asesor jurídico del EPRE.

Director de Control y Relaciones Laborales de la Subsecretaría de Trabajo y del Registro Civil en la gestión de Julio Cobos.

En 2009 asumió como diputado provincial. Fue presidente de la Cámara en la gestión de Alfredo Cornejo.