domingo 13 de junio de2021

Gobierno y peronismo viven en estado de tensión permanente
Suárez se mantiene en silencio y Fernández Sagasti, la líder del Frente de Todos-PJ mendocino, lo azuza personalmente y también a través del resto de la dirigencia del peronismo.
Política

Gobierno y peronismo viven en estado de tensión permanente

El radicalismo y el PJ no logran consensos en temas relevantes y se tiran munición gruesa. La relación está marcada por los 10 años de derrotas electorales que viene sufriendo el principal partido de la oposición.

Gobierno y peronismo viven en estado de tensión permanente
Suárez se mantiene en silencio y Fernández Sagasti, la líder del Frente de Todos-PJ mendocino, lo azuza personalmente y también a través del resto de la dirigencia del peronismo.

Cuando no hay acuerdo ni siquiera para definir la relación entre los dos principales espacios políticos, la alarma se enciende: “es cordial, sin hechos concretos” y “es mala”, dicen de ambos lados y esas son dos definiciones que explican el escenario en la provincia. Hay acusaciones demasiado seguido y diálogo escaso para no transitar un año electoral, pero que tiene todas las características.

Con una batalla discursiva y política desatada, con varios frentes abiertos y cada vez menos paciencia, el peronismo avisa que seguirá con denuncias, mientras el oficialismo asegura que responderá cuando se lo ataque, pero que no dinamitará el terreno. En juego está el posicionamiento de cara a las legislativas del año próximo y para lograrlo, ya empezaron a verse estrategias.

“La única verdad es la realidad” decía Juan Domingo Perón y la frase es utilizada por un legislador justicialista para describir que lo que pasa actualmente se entiende por los propios hechos. Y describe como con un pizarrón, que su partido tiene mucha solidez y está dispuesto a validar lo que tiene y a ir por más. Con la sangre en el ojo porque desde 2011 no gozan de un triunfo en los comicios, quieren ganar terreno de cara al 2021 y romper con los 10 años de derrotas.

Este no es un año electoral, pero tiene todos los tintes de serlo. Se juega, se debate, se discute y se le apunta al que está enfrente, casi como si la política fuera un partido entre clásicos rivales de fútbol. Ambos juegan en la cancha que más le gusta a la dirigencia política actual, Twitter, y también en el recinto legislativo.

El frente duro

Anabel Fernández Sagasti blanqueó que no hay contactos con el gobernador Rodolfo Suárez. Utilizando la red social del pajarito, dijo: “Entiendo que @rodysuarez ha decidido transitar este tramo de su gobierno prescindiendo de la opinión y apoyo de la oposición”. Y en el párrafo siguiente reclamó que Mendoza necesita representación en el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa). Además, con acidez, largó: “Que la miopía partidaria no le tape el bosque”. El pelotazo apunta al dialoguismo, una de las banderas que el equipo de Suárez cuelga en las tribunas oficialistas.

La joven mimada de Cristina Fernández de Kirchner marca la cancha con acciones que benefician a los intendentes de su partido (la única excepción fue un subsidio para obras en Malargüe, departamento gobernador por el radicalismo).

Del otro lado, le facturan a la senadora nacional camporista que la derrota electoral a manos de Suárez les hace dudar de su liderazgo en la oposición y por ende como contraparte para entablar el diálogo. Sin embargo, los suyos dicen que se enteran de las noticias “por los medios y la política no quiere eso” asegurando que no tienen interlocutores.

Capitaneados por la legisladora nacional, el senador Lucas Ilardo y el diputado Germán Gómez aparecen como referentes del PJ en Legislatura. Se suma un socio que tiene sed de revancha contra el radicalismo como el desaforado Marcelo Romano de Protectora (fue candidato a intendente por el frente Cambia Mendoza en 2015). Los tres conforman un arco opositor que dispara seguido contra la administración Suárez.

Una muestra de esto fue la foto post conferencia de prensa, en la Legislatura, en donde cargaron contra el Gobierno por el escándalo de los gastos de caja chica de Vialidad Provincial, y por la caída del crédito BID para la construcción del acueducto Monte Comán-La Horqueta. Todos juntos, en la misma línea sin fisuras.

Tuits, retuits y conferencia de prensa con denuncias de la gestión radical (anterior y actual), formarán parte de la columna vertebral discursiva como se vio con el pedido de información sobre la circulación de Covid-19 del cual se hicieron eco los jefes comunales hace 20 días.

La oposición jura que no provocó al rival, y éste dice lo mismo. No hay acuerdo ni en el historial de los duelos. “El peronismo nunca tuvo la intención de hacerle la guerra a Suárez. No le sale una limpita, se tienen que hacer cargo de lo que están haciendo”, dice un dirigente del frente opositor, aunque sin admitir que hasta ahora no han apoyado ninguna de las leyes relevantes que mandó el Gobierno, apenas la ratificación de la emergencia sanitaria, económica y social.

Con este altísimo voltaje político y el fuego cruzado, el peronismo se muestra unificado, ahora con el apoyo de los intendentes justicialistas. Un legislador recuerda que en la semana anterior, cuando se empezó a barajar un endurecimiento del aislamiento por el aumento de casos, “hubo malestar porque se enteraron por los diarios que los iban a convocar y fue una forma de decir, porque no los llamaron. Sólo los llaman para la foto cuando las cosas andan mal”.

Así esta semana que terminó, el vicegobernador Mario Abed y el ministro de Economía Enrique Vaquié, salieron a recorrer municipios opositores y seguirán esta semana, buscando tender puentes con los intendentes del peronismo.

Las trincheras del oficialismo

El radicalismo, ajeno a la estrategia zen del Gobernador, guapea: “Si quieren venir que vengan, acá vamos a estar todos unidos” y exhibe una de las credenciales fuertes del equipo de Suárez como es el tándem de presidencias en las cámaras.

Andrés Lombardi, el titular de la Cámara de Diputados y el presidente del Senado, Mario Abed tienen perfiles bien distintos, pero se cubren las espaldas, reciben las tensiones, los rezongos y resuelven, aunque no siempre salga como tienen previsto.

De todos modos, los rechazos de la oposición en la Casa de las Leyes tampoco son nuevos, vienen de la era Cornejo y es algo con lo que lidian a diario, con la tranquilidad de tener mayoría propia. En lo único que hay dolores de cabeza es cuando hacen falta dos tercios para autorizar endeudamiento.

En el recinto, es Mario Abed quien mantiene las formas y trata de vincular con todos bregando por una convivencia y acuerdos políticos.

Del otro lado aseguran que, entre suaristas y cornejistas, es el ex intendente de Junín queda en el medio. “Hay un bien vínculo, pero para que garantice algo, tenemos que saber que Suárez y Cornejo están de acuerdo”, fustigan con la intención de tocar a un “ídolo” como es Alfredo Cornejo.

El vicegobernador se defiende asegurando que está recorriendo los municipios por el programa Mendoza Activa. “Excelente con los muchachos. Preguntale a los intendentes y que te digan la relación que tenemos”.

El martes pasado, el presidente del Senado pidió autorización para hablar y llamó a la reflexión a la oposición, algo que no había hecho desde que se sentó en esa banca, molesto por las alocuciones cargadas de dinamita por parte de los bloques opositores.

“Es muy difícil acordar con el peronismo porque adentro tienen una multiplicidad de opiniones que nadie las lidera. Nos gustaría tener una oposición constructiva sin tantos reparos”, dice Lombardi. Desde la Cámara Baja, el sanrafaelino Gómez y uno de los alfiles del intendente de esos pagos, Emir Félix, responde que “hay posiciones firmes pero sobre todo una responsabilidad institucional que siempre prima por sobre lo partidario”. Reconoce que hubo “discusiones acaloradas” pero que están siendo “una oposición firme, con un criterio uniforme”.

En el Ejecutivo sentencian que “tienen un síndrome de Estocolmo con Cornejo, buscan todo el tiempo que Rodolfo salte y les conteste, pero es algo que no va a hacer porque además no es su estilo”. Otra queja que se escucha en el radicalismo es la acusación de que “el peronismo local se ha camporizado y no hay diálogo”.

La pelea recién empieza y promete duelos de alto voltaje. Suárez elige quedarse fuera de la cancha en silencio, sin calentar los partidos. Desde su entorno avisaron que “cuando juega, juega fuerte y más de uno se va a sorprender”.