El nuevo Congreso: los riesgos de no tener mayoría y quiénes serán los “árbitros” del quórum

El gobernador cordobés Juan Schiaretti junto a sus candidatas, que serán clave a la hora del quórum (Javier Ferreyra/La Voz)
El gobernador cordobés Juan Schiaretti junto a sus candidatas, que serán clave a la hora del quórum (Javier Ferreyra/La Voz)

Los oficialismos de Córdoba, Misiones, Río Negro y Neuquén serán la llave para habilitar las sesiones tanto en el Senado como en Diputados. Tres bancas en disputa podrían alterar la ecuación del escrutinio provisorio en la Cámara baja.

A partir del 10 de diciembre, el Congreso seguirá siendo un reflejo de la polarización extrema entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio. Es por eso que los oficialismos de Córdoba, Misiones, Río Negro y Neuquén, sumados a otras expresiones no kirchneristas, serán la llave para destrabar el quórum tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados.

Es que para abrir una sesión, el oficialismo debe reunir a la mitad más uno de los miembros de cada Cámara (37 senadores y 129 diputados), y necesita el mismo número después para habilitar la votación de las leyes. Como el Frente de Todos no logrará alcanzar ese piso, será la primera minoría, y Juntos por el Cambio, la segunda.

Tener más legisladores le permitirá al oficialismo retener el segundo y tercer escalón de la línea de sucesión presidencial. Esto es, la presidencia provisional del Senado, que hoy ocupa la santiagueña Claudia Ledesma Abdala, y la titularidad de Diputados, a cargo de Sergio Massa. Esos puestos le corresponden a la fuerza que reúna más votos.

Además, el Frente de Todos mantendría con este resultado la mayoría de las comisiones, tanto a nivel presidencias como de su integración. Es allí donde se empieza a jugar la suerte de las leyes, ya que el bloque que conduce maneja la agenda a tratar y los tiempos de los debates.

Sin embargo, el quórum es la llave de las sesiones. Y por el escenario binario que ofreció la elección, el oficialismo se ve obligado a negociar con otros espacios -la mayoría de fuerte arraigo provincial- para alcanzar el objetivo.

En el Senado, el Frente de Todos se verá reducido de 41 a 35 integrantes, mientras que Juntos por el Cambio crecerá de 25 a 31. El bloque de José Mayans conservará la primera minoría, pero perderá la mayoría automática que ostentó desde 2019 y apunta a reforzar alianzas con dos senadores que hasta ahora le fueron fieles.

Uno de ellos es el exgobernador rionegrino Alberto Weretilneck, que tiene mandato por cuatro años más y acompañó la mayoría de los proyectos que se votaron, a veces a cambio de modificaciones. A pesar de funcionar como monobloque, el oficialismo le dio un lugar importante al cederle la presidencia de una comisión (Agricultura y Ganadería) y otras tres secretarías. En su entorno aseguran que seguirá decidiendo su voto “sesión a sesión, ley a ley”.

La otra aliada incondicional del Frente de Todos es la misionera Magdalena Solari Quintana, que también tiene un bloque unipersonal y continúa por dos años más.

Diferente es el caso del Interbloque Federal, que tiene tres integrantes: el salteño Juan Carlos Romero, la riojana Clara Vega y la neuquina Lucila Crexell. Esa bancada es aliada de Juntos por el Cambio y unidos lograron bloquearle al oficialismo los dos tercios en las votaciones que requerían esa mayoría.

El Senado se completará con Alejandra Vigo, que ingresa por la minoría en Córdoba. Todo indica que la esposa del gobernador Juan Schiaretti formará un monoboque, pero no descartaría conversar con otros senadores para constituir un bloque federal más amplio.

En Diputados, el escrutinio provisorio arrojó un reparto de 118 bancas para el Frente de Todos y 116 para Juntos por el Cambio. Aunque en el recuento definitivo podría haber sorpresas (se disputan voto a voto tres bancas en Buenos Aires, La Rioja y Río Negro), el escenario será más equilibrado y con mayor poder de fuego para la “tercera vía”.

Ese grupo totalizará 14 diputados, entre los que se encuentran tres de Córdoba Federal (Carlos Gutiérrez, Natalia De la Sota e Ignacio García Aresca), dos del Frente de la Concordia Misionero (Diego Sartori y Carlos Fernández), dos del Partido Socialista (Enrique Estévez y Mónica Fein) y uno del Movimiento Popular Neuquino (Rolando Figueroa).

Ese listado continúa con dos de Juntos Somos Río Negro (Luis Di Giácomo y Agustín Domingo), más dos lavagnistas (Alejandro “Topo” Rodríguez y Graciela Camaño), un riojano (Felipe Álvarez) y un santacruceño (Claudio Vidal).

La novedad es que la mayoría de estos diputados, hoy diseminados en dos interbloques y en bloques unipersonales, podrían conformar una sola gran bancada federal a partir de diciembre, unida por el discurso “anti-grieta”.

“Ese esquema es una posibilidad. Podemos lograr puntos mínimos de acuerdo, y después cada uno de acuerdo a las cuestiones particulares de cada provincia tendrá libertad para moverse en ese sentido. El tema ya se viene conversando”, deslizan en Juntos Somos Río Negro, el partido que gobierna la provincia.

Bancas en disputa

En el escrutinio definitivo se disputarán voto a voto al menos tres bancas de Diputados, que podrían reconfigurar la ecuación del recuento provisorio. Uno de esos escaños está peleado en provincia de Buenos Aires entre Hugo Bontempo (Avanza Libertad) y Florencio Randazzo (Vamos con Vos).

En La Rioja se preveía que las dos bancas en juego quedaran para el Frente de Todos, pero Juntos por el Cambio podría quedarse con una. La diferencia que los separa es de unos 70 votos.

Por último, en Río Negro el Frente de Todos se ilusiona con descontar la diferencia de alrededor de 700 votos que le sacó Juntos por el Cambio y así quedarse con una de las dos bancas en disputa, ya que la restante fue para el oficialismo provincial.

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