miércoles 24 de febrero de 2021

Frente al congreso. En el día de la militancia peronista, hubo una concentración en apoyo a la sanción del proyecto.
Política

El kirchnerismo se encaminaba a aprobar el impuesto a la riqueza

La discusión mostró dos posturas irreductibles y acusaciones de mutuas de corrupción. Al cierre de esta edición faltaban 30 oradores.

Frente al congreso. En el día de la militancia peronista, hubo una concentración en apoyo a la sanción del proyecto.

La Cámara de Diputados fue desde ayer al mediodía la caja de resonancia de la política argentina porque se debatió el impuesto a la riqueza, tras siete meses de demora. También porque el debate se centró entre las acusaciones de castigo a los sectores productivos y la solidaridad de los ganadores del gobierno de Macri.

“Si alguien tiene 200 millones y pasa a tener 196, seguro que no le va a cambiar la vida”, dijo temprano Carlos Heller, del Frente de Todos (FDT), autor del proyecto.

“Vamos a votar en contra aunque perdamos votos, porque cuando este modelo inexorablemente fracase queremos que el país tenga una alternativa que no sea la de exprimir la naranja del sector privado, ahogando la inversión y el empleo”, dijo después Luciano Laspina, de Juntos por el Cambio (JPC).

Con esas posturas irreconciliables se desarrolló la discusión del denominado Aporte Solidario y Extraordinario, mediante el cual el oficialismo pretende que el Estado nacional recaude 307 mil millones de pesos cobrándoles por única vez una tasa a las personas más adineradas del país. Una de ellas es uno de los autores de la ley: el diputado Máximo Kirchner, quien cerrará el debate en la madrugada, por ser el jefe de la bancada oficialista. La votación estaba prevista para las primeras horas del hoy.

Sin un margen holgado de votos, la iniciativa tiene final cantado: la media sanción en Diputados y, en las próximas semanas, ser ley en el Senado.

Al arranque, la sesión fue presidida por un macrista, Álvaro González, vicepresidente primero de la Cámara Baja y opositor al proyecto.  González estuvo al frente porque el presidente del cuerpo, Sergio Massa, había sido aislado preventivamente por un caso cercano de Covid-19. Pero retomó la conducción tras confirmarse un tercer hisopado negativo.

El regreso de Massa pretendió ser triunfal: el canal oficial de la Cámara, Diputados TV y el canal de noticias A24 transmitió en vivo cuando Massa se bajaba de un vehículo y caminó el trayecto desde la calle hacia el interior del Palacio del Congreso. A las 21, para el prime time de la televisión, Massa apareció en el recinto.

Un mensaje del Presidente

Minutos antes de las 7 de la tarde, Alberto Fernández, apareció por pantallas gigantes en la plaza del Congreso, adonde la militancia peronista se congregó para festejar su día de la lealtad, en alusión al regreso del exilio de Juan Perón, hace 48 años.

En ese marco, el presidente de la Nación dijo que la militancia les reclamaba a los diputados “una Argentina más solidaria”, después de cuatro años de “un enorme endeudamiento y enorme fuga de capitales” y sostuvo que no se discutía “un aporte a las grandes fortunas, si los que más tienen no pueden ser, en la emergencia, solidarios con el resto de los argentinos”.

“Ese es el verdadero debate. No es otro. Lo ha dicho el Papa, permanentemente lo digo yo: aquí nadie se salva solo”, remató Fernández.

Qué dijeron los diputados

“Aporte como eufemismo de impuesto. Ni héroes ni villanos: se está transformando a los empresarios que quedan en sobrevivientes de los absurdo y lo grotesco de las políticas públicas, impregnadas de un ideologismo que sólo augura mayores males a los argentinos”, dijo el diputado radical por Misiones Luis Pastori, una de las voces cantantes del camiebismo en materia económica, junto con Laspina.

A su turno, otro referente económico de la Cámara, pero del FDT, el peronista entrerriano Marcelo Casaretto, afirmó que el impuesto “no descapitaliza a las empresas y no afecta las inversiones” y subrayó que “el Estado necesita financiamiento” y “reforzar la posibilidad recaudatoria”.

El radical sanluiseño Alejandro Cacace resaltó que “no se puede hablar de impuestos directos sin coparticipar a las provincias”. “Si esto que se busca recaudar es para financiar la pandemia, son hoy las provincias las que realizan el mayor gasto en el pago de los salarios de los médicos, de los profesionales, técnicos de la salud, enfermeros y mantenimiento de hospitales. Sin embargo, están decidiendo con este impuesto una asignación específica de la que ni un peso va dirigida a los gobiernos provinciales y municipales”, planteó.

El oficialismo conseguiría los votos con el apoyo de varios diputados opositores no cambiemistas, aunque algunos de ellos manifestaron su rechazo. Por ejemplo, Alma Sapag, del monobloque Movimiento Popular Neuquino, que casi siempre vota con el FDT, y Graciela Camaño, de Consenso Federal, quien dijo que “el Aporte Solidario presenta algunos inconvenientes jurídicos y técnicos, que permiten sembrar dudas sobre su constitucionalidad, independientemente de su nombre fraternal”.