El Frente de Todos rearma su campaña y evalúa el efecto de la pelea nacional

Anabel Fernández Sagasti junto a Adolfo Bermejo. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
Anabel Fernández Sagasti junto a Adolfo Bermejo. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

El peronismo de Mendoza mira de reojo los acontecimientos nacionales y evita manifestarse.

El Frente de Todos baraja y da de nuevo en Mendoza, mientras a nivel nacional el gobierno de Alberto Fernández atraviesa la tormenta perfecta. El espacio transita momentos complejos no solamente por el primer análisis luego de la fuerte derrota en las elecciones primarias, sino sobre todo por la crisis que presentó el espacio político por el enfrentamiento entre el Presidente y la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que tendrá consecuencias inciertas tanto en el futuro del gobierno, como también en las generales que se realizarán el 14 de noviembre.

Si bien el principal espacio opositor en Mendoza decidió no hacer leña del árbol caído -al menos no de manera externa – de acuerdo a las causas de haber tenido un magro 25% el domingo pasado, intenta dar vuelta de página rápido para tratar de recuperar terreno perdido.

La primera medida de la presidenta del PJ, Anabel Fernández Sagasti, fue cambiar al jefe de campaña: entró el victorioso intendente tunuyanino Martín Aveiro y salió el senador provincial kirchnerista Lucas Ilardo. El movimiento dado tiene varios análisis; por un lado el jefe comunal fue quien salió mejor parado en las PASO, contribuyendo para que a nivel general ganara el Frente de Todos en el Valle de Uco. Pero también porque tiene el objetivo de ser el articulador también con los dirigentes de las colectoras que perdieron en varios departamentos.

El espacio ve a Aveiro como un buen cuadro para calmar posibles fugas de votos en las comunas donde hubo una fuerte interna, por sobre la imagen de Ilardo, sobre todo porque triunfó en la mayoría de ellos el sector del kirchnerismo.

Sin embargo, hoy el principal temor interno reside en conocer a ciencia cierta cuánto costará y cómo impactará esta semana el enfrentamiento abierto y desmedido entre la fórmula presidencial, que terminó con un buen recambio de funcionarios, y a priori, un jefe de Estado debilitado, más allá del “relanzamiento” del gobierno que se dio en La Rioja ayer con el apoyo de varios gobernadores del PJ.

Apunte al margen: Cristina Fernández forzó el recambio en el gabinete ejecutivo y lo consiguió. Ella salió fortalecida en esta movida; pero en Mendoza su figura no cuenta con buena imagen. ¿Cuánto afectará en la elección provincial el hecho de que CFK sea la “jefa” del Gobierno nacional?

Que pase el huracán

En Mendoza hay prudencia y cautela. Lo ha marcado el silencio de Fernández Sagasti, quien estuvo en Buenos Aires cuando transcurrían horas difíciles en Casa Rosada y el Congreso y ha preferido no dar declaraciones públicas, quizás, hasta que haya más calma. Pero también por las discretas manifestaciones de las principales figuras del peronismo.

“Deseo que rápidamente se solucione. No le hace bien al momento que vive Argentina estas discusiones”, dijo Lucas Ilardo, aunque expresó de igual manera que “sí le hace bien a nuestro frente que haya discusiones, pero no tendrían que ser públicas”.

Los dichos de Adolfo Bermejo, candidato a diputado nacional, también mostraron algo de incertidumbre o desorientación, al hablar de un “cimbronazo” a nivel nacional, pero relativizar la crisis, al opinar que el aluvión de renuncias de los funcionarios kirchneristas, en realidad son políticos que “responden al Presidente y fueron presentadas de buena fe”, evitando alguna crítica a la Vicepresidenta.

Horas más tarde se manifestaría en apoyo a Fernández: “Mi total respaldo al Presidente, quien hará lo mejor para continuar con la reconstrucción argentina”.

En tanto, Aveiro también estuvo en la línea del resto de dirigentes locales, al decir que el país “lo que menos necesita es que estemos hablando de los ministerios” y que espera que los ministros “se pongan a trabajar rápidamente no solamente en beneficio de la gente, sino además entendiendo que a todos nos han dado un gran mensaje. No solamente a Mendoza, sino a todo el país entero”.

Salir a pescar entre los votos en blanco y en los centros urbanos

Es cierto que la derrota fue fuerte en el peronismo: de hecho el resultado fue peor que el del 2017 (elección general) en la que la boleta de Omar Félix llegó a los 26 puntos. No obstante, en el análisis interno aseguran que, viendo el sombrío panorama nacional, donde el oficialismo nacional perdió en 18 de las 24 provincias, incluidos verdaderos bastiones, como es el caso de La Pampa, en donde gobierna el peronismo desde 1983.

Hay quienes consideran que la gestión nacional, con los errores “no forzados” de Alberto Fernández (caso Vacunatorio VIP o la fiesta de Olivos en medio de la cuarentena) terminó siendo un lastre para las aspiraciones que se tenían en las primarias en la provincia, y valoran haber al menos mantenido el “piso” histórico peronista del 25%.

Pero Aveiro y el seno del Frente de Todos piensa que la única manera de tratar de recortar votos con Cambia Mendoza, que le sacó 18 puntos, es volcándose de lleno en las calles. “Necesitamos más ida y vuelta con la gente, más mano a mano, más impacto territorial”, sostiene el jefe comunal.

Sin dudas uno de los objetivos será ir a la caza de los casi 100.000 votos en blanco que hubo en Mendoza, dentro del cual en el PJ creen que un buen porcentaje de ellos anteriormente los había elegido, pero hoy decidieron no hacerlo por errores propios que intentarán enmendar en estos 50 días. Pero por otro lado también “volver a conquistar” con el mensaje peronista. Y en base a eso irán de lleno a recorrer las grandes urbes de Mendoza. En sus análisis, aseguran que les fue muy bien en la zona productiva de la provincia, pero no en la zona urbana.

El Valle de Uco es el oasis del Frente de Todos, ya que allí le sacó 4.000 votos a Cambia Mendoza (sumando los tres departamentos), e intentarán claramente mantener la diferencia. Lo mismo ocurrió en comunas gobernadas por el PJ como Santa Rosa, Lavalle y La Paz. En tanto, San Martín tiene una definición incierta para las generales, al igual que Rivadavia. En el peronismo suman también a Malargüe, donde perdieron por 1.000 votos.

Párrafo aparte merece San Rafael y Maipú. En la comuna sureña la diferencia fue de 4 puntos (que son unos 4.000 votos), mientras que en territorio de los hermanos Bermejo y Matías Stevanato la misma fue mayor: 12 puntos, que fueron poco menos de 13.000 sufragios.

La explicación de por qué el PJ intentará mantener los votos de las zonas productivas y se volcará de lleno a las zonas metropolitanas, lo da el resultado del Gran Mendoza, con los departamentos más poblados en donde recibió derrotas contundentes a manos del oficialismo. Sumando Capital, Godoy Cruz, Maipú, Las Heras, Guaymallén y Maipú, Cambia Mendoza tuvo 298.013 votos, mientras que el Frente de Todos 134.688, lo que da una diferencia de 163.625 sufragios, es decir más del doble de votos que tuvo el peronismo en esas comunas.

Adentrándonos un poco más a las comunas, donde la performance del PJ fue peor, fue en Guaymallén (tuvieron un 20%), Capital (16%), Luján (19%) y Godoy Cruz (19%).

“Anabel ha sido muy clara, hay que ir a otro ritmo para tomar este llamado de atención que hemos recibido de la sociedad”, remarcó Aveiro. Tanto él como el resto de los dirigentes del peronismo confían en mejorar la relación con la ciudadanía mendocina y esperan que el Gobierno Nacional pueda surfear una crisis interna que a veces pareciera no tener retorno.

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