Cristina y Mauricio, dos almas gemelas

Cristina y Mauricio, dos almas gemelas
Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner en diciembre de 2019. (Archivo)

La historia 2015-2019 de Cristina Fernández de Kirchner parece repetirse casi textualmente en el Mauricio Macri 2019-2021 y veremos si hasta 2023.

Cristina era considerada piantavotos por la mayoría de los peronistas mientras que Cambiemos cuando criticaba a la oposición se refería casi solamente a ella, porque suponía que mientras el peronismo estuviera centrado en Cristina, mientras no se la pudieran sacar de encima, estaban condenados a perder las elecciones. Cristina por su parte, no rehuía el combate y seguía ocupando el primer plano convencida de que no hay mal que dure cien años. Necesitaba además defender su gobierno anterior y defenderse de las causas de corrupción. Al final se impuso ella logrando ser la gran electora, no llegó a presidenta nuevamente pero casi... Y mantuvo su liderazgo, tan indiscutible como antes.

Mauricio Macri está en una situación por demás parecida. Los suyos lo consideran piantavotos y el oficialismo peronista lo ha tomado como el enemigo público número uno; no existe nada malo en la Argentina de lo que no tenga la culpa Macri y cada peroncho apuesta a quien le pega más. Por su parte, el expresidente necesita defender su gestión anterior y defenderse de las causas judiciales que, en revancha, los kirchneristas le adosan día tras día por más que Macri explique que la mayoría de las causas de Cristina no se las inició él sino que venían de la gestión de ella. Pero no importa, pegarle a Macri es demasiado tentador para dejarlo pasar, como antes a Cristina. Él, por su lado, tampoco se rinde, recorre el país en tono proselitista y todo indica que también espera seguir siendo el líder supremo y el gran elector, sea o no sea candidato. Ya se verá.

El sistema norteamericano de no permitir más de dos reelecciones en la vida de cada presidente, es bien sabio. Luego de cumplidas sus etapas, los ex primeros mandatarios, imposibilitados de seguir compitiendo electoralmente, se convierten en asesores de primer nivel y conferencistas mundiales si les da el cuero para ello. Hasta los más cuestionados en su oportunidad devienen referentes obligados de consulta porque se sabe que no pueden aspirar más que a ello: a ser reconocidos como los más sabios de la tribu sin más aspiraciones personales que las de entrar en la historia.

Ese sería el deseo de la mayoría de los peronistas que no sean ultracristinistas con respecto a ella. Y también ese sería el deseo de la mayoría de los de Junto por el Cambio, incluidos en este caso hasta los macristas, con respecto a él. Que se conviertan en grandes referentes institucionales en pos del reconocimiento histórico y se dejen de querer ser los jefes políticos, los candidatos eternos y los que de un modo u otro obstaculizan que los demás puedan crecer. Pero tanto Cristina como Mauricio se resisten a los deseos de los suyos. Ambos por sus adentros suelen repetirse: los muertos que vós matáis gozan de buena salud.

Macri vino a Mendoza a presentar su libro (la misma excusa que utilizó durante muchos meses Cristina con el suyo) pero todas sus declaraciones no estaban dirigidas hacia la historia sino hacia el electorado presente, como si fuera un candidato más, mejor dicho, el candidato principal.

Su amigo peronista y hoy por hoy socio principal, Miguel Angel Pichetto, ya incluso lo sugirió como candidato para estas elecciones. La estrategia es la decir para estos y los futuros comicios: sin Macri ustedes lo único que hacen es pelearse entre sí, por lo tanto el único que los puede unir es Mauricio, y para eso debe ser candidato. Sólo falta que alguien llegue a decir: Con Mauricio no alcanza pero sin Mauricio no se puede.

Macri tiene sus seguidores, podríamos llamarlos su línea interna y a la vez pretende ser validado por encima de ella, como el referente central de la coalición. Sabe que es el único, por ahora, que puede ser las dos cosas a la vez y lo usará todo lo que sea necesario para seguir en vigencia, para luchar denodadamente contra la jubilación que le sugieren. Todo indica, aún a pesar de tantos, que tendremos Cristina y Mauricio para rato. Los hijos aún no pueden contra madre y padre.

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