Candidatos para todos los gustos y disgustos

Candidatos para todos los gustos y disgustos
Suárez será candidato suplente en el Senado Nacional. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Aunque no hubo grandes sorpresas en el cierre de listas en Mendoza, se puede vislumbrar ciertas tendencias e intencionalidades dignas de analizar. Además, en el espacio que se reserva para las terceras fuerzas las cosas se han complicado por las malas experiencias de los últimos tiempos.

No hubo grandes sorpresas en el cierre de listas en Mendoza, pero sí se pueden vislumbrar ciertas tendencias e intencionalidades a partir de las mismas, que vale la pena analizar.

Los radicales buscan revalidar el título

La alianza hegemonizada por los radicales pudo conjurar su mayor peligro: que el PRO liderado por Omar de Marchi hubiera roto. Por eso, para evitarlo, Alfredo Cornejo puso toda la carne en el asador y le dio al lujanino varios cargos más de los que pensaba darle, aunque diciéndose para sí que donde el PRO es mayoría jamás trata tan bien a la UCR, por eso se ven obligados a hacerle una interna en Buenos Aires, ya que de no pelearla los radicales jamás pasarán de segundones.

Por otro lado, la coalición oficialista logró un éxito al inventarse su propia tercera fuerza que jugará por dentro en las PASO. Las huestes del empresario Vargas Arizu y del PD oficialista unidos, son una buena opción para sacarle votos precisamente a dos terceras fuerzas que van por afuera: la del PD tradicional de Balter-Llano-Gutiérrez y la de Carlos Iannizzotto.

El frente Cambia Mendoza presentó a sus principales precandidatos para las elecciones legislativas de septiembre y noviembre.

Lo más discutible de todo es la decisión de poner al gobernador Rodolfo Suárez como candidato suplente a senador nacional, algo que hoy es testimonial pero que en dos años puede convertirse en un cargo real si Cornejo apostara a la presidencia o a una segunda gobernación.

El problema es que la interpretación constitucional acerca de si se puede hacer eso es algo muy pero muy discutible al plantearse una gran diferencia entre lo que dice la letra constitucional versus lo que se supone es su intencionalidad. Y cuando el espíritu y la letra pelean entre sí, nada queda claro en serio, todo se presta a confusión.

Por supuesto que como testimonial la candidatura de Suárez es innecesaria porque su protagonismo como gobernador alcanza y sobra para aportarle más votos al tandem Cornejo-Cobos si estos lo necesitaran. Y eso de ser senador nacional en dos años es algo todavía demasiado verde como para incorporar un “ruido” en la prolijidad institucional provincial que quizá tenga más costos que beneficios por el debate que vendrá debido a las impugnaciones.

Los peronistas van juntos, aunque no sea el amor quien los une

El principal opositor, el justicialismo, quedó bastante contento porque cada uno logró más o menos lo que quería. Anabel Fernández Sagasti se sacó la foto con todos los intendentes justicialistas en señal de unidad y de liderazgo que la fortalecen. Pero los intendentes no se mezclaron en las candidaturas salvo en lugares no entrables, o simplemente poniendo a gente suya para no quedar mal. De modo que si las cosas van bien los camporistas deberán compartir la victoria con los intendentes, pero si las cosas van mal los intendentes mirarán para otro lado como diciendo, nosotros cumplimos con la lealtad peronista pero no fuimos los responsables de la derrota porque no nos implicamos directamente. Algo parecido a lo que Cristina le hace a Alberto en Buenos Aires, donde le deja poner al presidente su gente liderando las listas y ella reservándose la mayoría de los otros lugares entrables. De modo que si ganan ganarán los dos, pero si pierden perderá mucho más Alberto y los suyos.

El Frente de Todos presentó a sus candidatos a Legisladores nacionales.

La nueva política se parece bastante a la vieja

Con respecto a ese espacio que Mendoza siempre reserva para las terceras fuerzas, las cosas se han complicado para ellas por las malas experiencias de los últimos tiempos.

Cuando el Fiscal Aldo Giordano aprovechó su popularidad para armar una fuerza alternativa, le fue muy bien pero a los tres meses se dividieron en cuatro partes. Y cuando José Luis Ramón tuvo un batacazo electoral y pasó a ser diputado nacional y a meter mucha gente en la legislatura provincial, desde ese entonces hasta ahora se han dividido aún más de lo que se dividió la fuerza de Giordano. O sea que las terceras fuerzas han sido mucho menos eficientes que las tradicionales y de nueva política no han tenido nada de nada, porque mantuvieron todos los defectos de la “vieja” política y no le agregaron ninguna virtud de las que se supone trae la novedad, lo que viene de afuera de la política tradicional.

Lanzamiento de la campaña electoral de José Luis Ramón del partido Protectora.

Por eso esta vez no hay una sino varias fuerzas que intentarán quedarse con ese tercer lugar, los del PD, los empresarios vitivinícolas y la izquierda que, al revés de las otras fuerzas, ha sabido mantener la unidad pero tiene dificultades para crecer más allá de un límite porque cuando actúan en la realidad, con su eterna negación a toda propuesta concreta, son más testimoniales que otra cosa.

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