domingo 20 de junio de2021

Tomaron una familia de rehén en Santa Fe para realizar un boquete y se llevaron un botín millonario
Guillermo Algañaraz muestra el agujero que realizaron los delincuentes.
Policiales

Tomaron una familia de rehén en Santa Fe para realizar un boquete y se llevaron un botín millonario

El hecho sucedió en tan solo dos horas, cuando los ladrones utilizaron la casa de las victimas para realizar un acceso directo hacia la bodega de una empresa de caudales.

Tomaron una familia de rehén en Santa Fe para realizar un boquete y se llevaron un botín millonario
Guillermo Algañaraz muestra el agujero que realizaron los delincuentes.

En poco más de dos horas, un grupo de delincuentes realizó un boquete en la vivienda contigua a una sucursal rosarina de la cadena Brinks, en Santa Fe. Tomaron de rehenes a quienes se encontraban en la casa, realizaron un boquete y escaparon con el botín. La noche del lunes feriado por Carnaval fue el momento elegido por la banda, momento en que, debido al feriado, la seguridad del establecimiento que opera de manera permanente no se había dispuesto.

Guillermo Algañaraz, un docente jubilado, es el propietario del domicilio donde los ladrones operaron el elaborado plan en el que realizaron una perforación para ingresar por el dinero.

“A las doce o doce y cuarto se fueron todos. Yo vivo solo con mi hermano. La puerta estaba abierta porque estaba esperando a mi hija que nos venía a visitar con mi nieto. Se ve que conocían el lugar y que hicieron trabajos de inteligencia previos. Detrás de mi hija se metieron los delincuentes”, contó Guillermo angustiado mientras recogía los restos de la pared que dejó la banda tras realizar el boquete.

Al parecer, los delincuentes tenían todo calculado para el robo: roles asignados y un único objetivo. Entraron por el pasillo de unos 20 metros y realizaron su propósito.

“A mí me hicieron un trabajo de inteligencia porque los delincuentes sabían que vivíamos mi hermano y yo solo. Se sorprendieron cuando vieron a mi nieto. Uno de ellos se preguntó ¿por qué tanta gente? Fue casualidad que llegaba mi hija con mi nieto. Sino nos hubiesen agarrado solo a mi hermano y a mí. Pero conocían todos los movimientos de la casa y cómo salir por el costado”, remarcó Guillermo.

El número de integrantes no está confirmado, pero se habla de al menos cinco hombres. Algañaraz asegura que él, su hermano, su hija y su nieto, a pesar del mal momento, no se los trató con violencia ni les robaron nada.

Nos trataron muy bien y nosotros hicimos todo para que no pase nada malo. Esos tipos no eran improvisados y lo demostraron por el trato que nos dieron y por la forma de hablar. Era gente bien hablada. Además tenían mi billetera con 2.500 pesos arriba de la mesa y la dejaron”, aseguró.

El boquete realizado por la banda criminal.Gentileza

Tras ingresar a la vivienda de los hermanos, los delincuentes encerraron a la familia en una de las habitaciones: “Nosotros estuvimos en contacto con dos personas que nos custodiaban y que se iban turnando. En un momento me pidieron las llaves de un portón que sale a la vía del ferrocarril y vi que había cinco personas más. Calculo que serían siete los integrantes del grupo”, explicó el docente al medio de comunicación A3.

Mientras se realizaba el orificio, una vecina se sorprendió por los ruidos e intentó averiguar lo que los ocasionaba preguntando con un grito lo que pasaba a Algañaraz, quien tuvo que mentir, asegurando que estaba arreglando la casa por pedido de los delincuentes.

Además, manifestó que se los “bien hablados”, como los denomina Guillermo, realizaron el boquete desde las nueve y media de la noche hasta cerca de las doce y que contaban con el material necesario para llevar a cabo su labor. Sin embargo, debieron hacer uso de herramientas pertenecientes al hermano de docente, quien se dedica a la construcción.

Se cree que los bandidos escaparon por la puerta de atrás, y fue recién al pasar media hora cuando los rehenes lograron salir a la calle: “Nos dejaron atados. Después de que se fueron, estuvimos más de media hora hasta que pudimos liberarnos. Nos llevaron los teléfonos. Yo pude salir a la calle, pero con las manos esposadas, para pedirle a alguien que llame a la policía”, afirmó Guillermo.

Un taxista se percató de lo sucedido y decidió ayudar a la familia llamando al 911.