domingo 28 de febrero de 2021

Rojas fue asesinado en Villa Hipódromo cuando intentaba comprar droga.
Policiales

Señalado por su hijastro, un dealer confesó que mató a puñaladas a un policía en Godoy Cruz: le dieron 9 años

En un juicio abreviado, Luis Ozán admitió el crimen de Ariel Rojas mientras pretendía venderle cocaína en octubre del año pasado.

Rojas fue asesinado en Villa Hipódromo cuando intentaba comprar droga.

En menos de un año la Justicia logró cerrar la investigación por el crimen de un policía, atacado por un dealer cuando fue a comprar cocaína a Godoy Cruz. El acusado, complicado principalmente por la declaración del hijo de su pareja, admitió el hecho y lo condenaron a 9 años en un juicio abreviado.

Más allá de que la causa tuvo vaivenes y momentos en los que Luis Alberto Ozán (38) pudo verse beneficiado, este hombre decidió ayer confesar su autoría en el homicidio de Ariel Silvestre Rojas (38), uniformado de la Unidad Investigativa de Las Heras, apuñalado el pasado 13 de octubre.

Según la reconstrucción de la fiscalía, la víctima -oriunda de Tucumán- aquella noche llegó en un auto hasta la esquina de Don Quijote de la Mancha y Capitán Candelaria, en Villa Hipódromo, Godoy Cruz. Su pareja se quedó en el coche y él bajó para encontrarse con el sospechoso y concretar la compra de “alita de mosca”, sustancia obtenida del procesamiento de la cocaína.

El policía -estaba de franco- le entregó $1.000 a Ozán, quien le manifestó que aguardara unos minutos hasta que regresara con los estupefacientes. Instantes después, el acusado volvió pero algo sucedió y salió corriendo sin darle ni la droga ni el dinero.

Rojas salió tras el “puntero” narco y, a unos 200 metros, le dio alcance. Ambos se cruzaron en un forcejeo que culminó con un puntazo en la zona pectoral de la víctima. Un taxista lo auxilió y lo trasladó al hospital Lencinas, donde llegó sin vida.

Su hijastro lo “condenó”

Dos semanas después del asesinato, el sospechoso fue arrestado en Palmira, San Martín. Varias personas habían declarado que este sujeto se movía permanentemente en la zona del crimen vendiendo drogas, pero desde entonces no volvieron a verlo. Además de esto, lo complicaban testigos presenciales que describieron al asesino con características físicas similares a las suyas.

Sin embargo, la producción de algunas pruebas parecían favorecerlo: no fue señalado en una rueda de reconocimiento por el taxista que asistió al policía y los cuchillos que secuestraron de su casa no eran compatibles con la herida que presentó Rojas. A pesar de estas medidas, al acusado le rechazaban sus intentos por quedar en libertad, sobre todo por la declaración de su hijastro, quien presenció el hecho y contó detalles. Incluso agregó que su padrastro, tras la agresión al policía, le dio el estuche de un cuchillo para que lo ocultara.

Finalmente, este martes Ozán reconoció su culpabilidad y fue condenado a 9 años por homicidio simple, tras el acuerdo entre el fiscal Carlos Torres, la querella y el abogado defensor. El juicio abreviado fue homologado por el juez Juan Manuel Pina.

Intentaron apuñalar a un policía en Las Heras

Un policía fue blanco de un ataque con un cuchillo en Las Heras, aunque afortunadamente no resultó herido gracias al rápido accionar de sus compañeros.

Voceros de la Fuerza señalaron que el violento episodio ocurrió minutos antes de la medianoche de ayer en el interior del barrio Cementista II. Hasta allí habían llegado policías que patrullaban la zona al observar a tres jóvenes en actitud sospechosa y fuera del horario permitido para circular.

Al pretender identificarlos, un muchacho de 24 años sacó de entre sus ropas un cuchillo tipo Tramontina y se abalanzó contra uno de los uniformados con intenciones de apuñalarlo.

Tras un forcejo, el efectivo y sus compañeros, que se sumaron en apoyo con otras patrullas, lograron reducir al agresor y a los dos jóvenes que lo acompañaban y trasladarlos a la Oficina Fiscal 5.

Allí se inició un expediente por violación al artículo 205 de Código Penal (violación de cuarentena) y por resistencia a la autoridad.


Por las redes