martes 19 de enero de 2021

El acusado y su abogado, Pablo Rotindi (derecha) durante el juicio.
Policiales

¿Culpable, inocente? ¿Hubo alevosía? Un jurado popular deberá decidir sobre un homicidio ocurrido en Guaymallén

Felipe Carizzo fue asesinado por la espalda y el crimen fue registrado por una cámara.

El acusado y su abogado, Pablo Rotindi (derecha) durante el juicio.

Terminaron hoy los alegatos del juicio por el asesinato de Felipe Carrizo (23) que tiene como imputado a Rodrigo Zúñiga (23). Y ahora un tribunal popular deberá decir si el sospechoso es culpable o inocente.

Deberán decidir por tres posiciones diferentes de acuerdo a los pedidos realizados por la Fiscalía de Homicidios, la querellante oficial o el abogado defensor.

El fiscal Fernando Guzzo solicitó que Zuñiga sea condenado a prisión perpetua por el delito de homicidio agravado por alevosía.

La misma posición fue tomada por La querellante oficial Claudia Vélez, representando a la familia de la víctima.

Por último, Pablo Rotondi, defensor de Zuñiga, solicitó que su cliente sea declarado inocente o bien, se contemple la posibilidad de que sea condenado a homicidio agravado por uso de arma, delito con penas de hasta 33 años de cárcel.

Una de las pruebas más importantes del juicio es un video donde se ve cuando le distaran a la víctima desde una moto con un arma de fabricación casera.

Con este panorama, el jurado conformado por 12 ciudadanos y ciudadanas mendocinas deberá dictar un veredicto en las próximas horas, cuando termine la deliberación.

El crimen

Felipe Emiliano Carrizo fue atacado en la mañana del pasado 5 de febrero pasado, en el momento que junto a un amigo transitaban por el barrio Belgrano I. Inesperadamente y sin ver venir al agresor, recibió un balazo en un omóplato que lo dejó tendido frente a la casa 40 de la manzana “B” de ese vecindario.

Un llamado urgente al 911 y el rápido traslado al Hospital Central no alcanzaron para salvarle la vida, pese al esfuerzo de los médicos. Por la herida que tenía en la espalda, los peritos precisaron que le habían disparado con una “tumbera”, un arma de fabricación casera.

La investigación para dar con el autor avanzó en pocas horas, ya que los pesquisas contaron con las imágenes de una cámara perteneciente a un negocio de la zona. En los registros fílmicos se ve a la víctima y a otro chico caminando y, en la esquina de Delgado y Sarmiento, se observa que dobla una moto con dos ocupantes. Desde vehículo salen los disparos, precisamente efectuados por el sujeto que iba de acompañante.

La causa en las primeras horas tuvo un par de aprehendidos como sospechosos y luego liberados, hasta que la declaración del amigo de Carrizo clarificó el panorama. El testigo presencial contó con quién se habían cruzado antes del homicidio y agregó que hubo algún altercado.

El joven señalado, Rodrigo Zúñiga, ya había mantenido conflictos con el fallecido y también enfrentamientos a golpes, por las típicas broncas barriales.

El acusado fue atrapado 48 horas después del asesinato. Además de los testigos, quedó complicado por la declaración de su propio suegro, quien sostuvo que antes del hecho le había prestado una bicicleta -el amigo de la víctima confirma que lo vieron en este rodado- y que después entró a su casa nervioso, agarró varias cosas y salió con sus hijos y su esposa; se trasladaron a otra vivienda y allí fue detenido. La imputación fue de homicidio agravado por alevosía, ya que Carrizo fue atacado por la espalda y a menos de cuatros metros de distancia.

El segundo involucrado se puso a disposición de la Justicia días después y se presentó como quien manejaba la moto desde la que salieron los disparos. Llevó el vehículo a una comisaría y declaró que en aquella jornada se encontró con Zúñiga y le pidió que fueran a comprar marihuana. Lo subió a la moto, anduvieron unos metros y escuchó las detonaciones. Inmediatamente hizo bajar del rodado a su amigo, le recriminó lo que había hecho y vio cómo el joven guardaba el arma en una mochila.