miércoles 16 de junio de2021

Pequeños milagros
Pequeños milagros
Los Andes con Vos: Mascotas

Pequeños milagros

Tras la golpiza que recibieron dos perritas en El Bermejo, manos anónimas las rescataron. Aunque con algunas secuelas, ya están recuperadas y buscan un hogar.

  • viernes, 22 de febrero de 2013
Pequeños milagros
Pequeños milagros

Los milagros existen. No es porque yo lo diga. Es un hecho. Existen. Ahora, si sos capaz de verlos es otra cosa, porque para eso se necesita mucho de esperanza, mucho de fe. No necesariamente una fe religiosa, sino una fe en el hombre, a pesar de todo.

En la mayoría de los casos surgen de manos anónimas que amorosamente traen sanación y consuelo y con ello, el milagro se revela. Manos protectoras. Manos humanas llenas de errores y defectos, manos como las de cualquiera de nosotros. Pero que logran que ocurra.

Marroncita y Nari son dos pequeños milagros.

El 6 de Enero de 2013,

Diario Los Andes

informaba en su sección Sociedad, sobre un

escrache realizado en Bermejo como reacción a una brutal paliza

que unos individuos habían propinado a dos perros de la calle. Un macho y una hembra que quedaron gravemente heridos.

Nari y Marroncita, los dos perritos sobrevivientes vieron otras manos acercarse. Seguramente aprensivos y desconfiados. Traían caricias con palabras de consuelo. Ellos pronto volvieron a confiar. Y partieron del lugar malheridos casi agonizantes, en los brazos generosos de estas protectoras anónimas que nunca aceptan un no por respuesta.

Ahora mirá detenidamente las imágenes...

¿Entendés el alcance de esta foto? ¿Te das cuenta? Mirá la cara hinchada y malherida de Marroncita, y mirá la belleza que llevaba escondida detrás de la maldad humana. Observá la expresión de dolor y desesperanza contrastada con la mirada tranquila que se deja acariciar. ¿Comprendés ahora a qué me refiero con los pequeños milagros?

Este cambio se produjo en apenas dos meses. Y no se produjo solo. Fueron esas manos amorosas. Esas manos anónimas. Uno de los tantos pequeños milagros que vengo presenciando últimamente.

Nari perdió su ojo derecho y parte de la visión del izquierdo. Por su parte, Marroncita tuvo daños neurológicos debido a los golpes en su cabeza y temieron una ceguera que finalmente, no fue tal.

La desidia no se ha quedado atrás y uno está siendo tratado preventivamente contra el moquillo mientras la otra sigue tratamiento por TVT que es un tumor venérero trasmisible. Es decir, cáncer. Dos condenas tan comunes para los callejeros no castrados y abandonados a la buena de Dios.

Los dos son ahora hermosos perros. Nari está en el refugio de Moproa, una institución que no recibe ayuda oficial alguna. Marroncita en una guardería, amadrinada por una mendocina lejana.

Ambos esperan un hogar. Y esas manos de las que te cuento aquí, esas manos sanadoras, están necesitando tu ayuda. Necesitan encontrarles adoptantes responsables y cariñosos que sepan valorar el viaje que estos animalitos hicieron siendo hermanos de la calle como los describe Mercedes.

Esas manos tienen un sueño : que ambos fueran adoptados juntos, que no tuvieran que separarse. Es un sueño tímido, diría yo, que casi no se animan a soñar, pero que no pueden evitar. Sin embargo son mujeres realistas y saben que los sueños a veces se cumplen y otras no. Y serían mas que felices con un hogar para cada uno.

Volvé a mirar la foto de Marroncita y respondete: Vos...¿En qué lugar te parás? Sólo hay dos fotos, no tengo términos medios en estas preguntas.

¿Te quedás mirando, indiferente, la foto de un callejero más, que un desubicado molió a palos?

¿O querés convertirte en otra mano, una nueva, que se sume a la campaña para encontrarles un hogar?

La diferencia la marcás solamente vos. Y elegir el camino comprometido no tiene premio.

O si... A lo mejor a partir de hoy , vos también empezás a presenciar pequeños milagros.