martes 20 de octubre de 2020

Opinión

Un día de la madre bastante especial

Se trata de una de las celebraciones más importantes del año. Esta vez, el cariño en persona deberá esperar. Pero brindemos por todas las madres

El año tiene días que son muy significativos. Los de Navidad y Año Nuevo, por ejemplo, son dos referentes indiscutibles de los festejos populares. Tal vez los días más convocantes de todos, porque son ellos los que reúnen a las familias y allí se arman esas comilonas tremendas que nos hacen entrar al año nuevo con gastroenterocolitis.

Es cuando uno da rienda suelta a la esperanza y se desea lo mejor, aunque no haya buena onda entre los comensales. Todo se disimula y se tiende a pasar una noche amable entre aquellos que constituyen el entorno familiar.

Antes, en ambas celebraciones el cielo se poblaba de fuegos artificiales y estallaban los cohetes en un despliegue sonoro que era inaguantable para los chocos. Los últimos años se han visto reducidas este tipo de acciones y son pocos los que se manifiestan a cielo abierto.

Son dos días irreemplazables que se están aproximando de una manera implacable y nos hace pensar en cómo hemos de pasarlos en época de pandemia. Seguramente no serán los mismos.

Otros días que podemos mencionar como destacados son el día del padre, allá cuando junio, que nos obliga a comprar un par de medias para homenajear al progenitor. El día del niño es muy especial. Nos derramamos en los culillitos y celebramos el tenerlos y poder disfrutarlos plenamente.

El día del amigo es también algo para mencionar en cuestión de días festivos. El 20 de julio nos dábamos cita para libar junto a los chochamus de la barra, o la barra entera con chuchamas y todo y bailábamos y nos poníamos realmente contentos con la celebración que inventó un argentino.

Otros días sin duda notables son el día del maestro y el día del estudiante, ambos encerrados en el mes de septiembre. Los dos han estado empañados este año por la enfermedad que nos acosa y no hubo oportunidad de manifestarse en conjunto. Los estudiantes debieron guardar aislamiento y entonces los prados y parque de nuestra ciudad se vieron curiosamente desiertos. Una pena.

Pero dentro de los días significativos, el día de la madre debe de ser uno de los más importantes. Ocurrirá hoy y por los decretos y prohibiciones no tendremos permitido todos juntarnos con aquella que nos dio la vida.

Habitualmente se producían reuniones familiares en casa de la buenamente llamada “vieja”, que es la que terminaba laburando más que todos los invitados juntos, porque hay que atender la manada, no es algo que sea fácil.

Se procuran regalos que estén acordes con el acontecimiento, aunque como está la mishiadura en estos momentos, la generosidad tendría que depender del sustento que nos den las tarjetas de crédito.

A la madre se la celebra sí o sí, no hay término medio, no es un día que se pueda pasar a feriado para más adelante, cae cuando cae y ese es el momento de agradecer por tanto amor, por tanto sacrificio.

Esta vez no podamos estar cerca de ella en un momento tan especial. Ojalá podamos rodearla pronto con nuestro cariño y hacerla sentir de que es la luz que nos guía el faro que nos orienta en plena tormenta.

Es uno de los días más importantes del calendario. Que sea un día pletórico de emociones, a pesar de todo. Brindo por la de ustedes y por la mía.