Un desafío, evitar los incendios de campos

Un desafío, evitar los incendios de campos
Imagen ilustrativa / Los Andes

Algunos factores naturales, como la sequía, la baja humedad y el viento Zonda, pueden ocasionar la aparición de incendios forestales en la provincia. Pero muchas veces el fuego está ocasionado por la mano humana.

El Gobierno provincial reiteró alertas sobre el peligro de incendios de campos en distintos puntos del territorio provincial, al tiempo que recordó las precauciones que los ciudadanos deben tener para no provocar estos hechos, además de relevar los lugares con mayores riesgos de sufrir siniestros.

Ocurre que los valores de Índice de Combustible, disponibles en varias de las estaciones meteorológicas, se encuentran en sus marcas máximas y medias históricas.

Prescindiendo de que los incendios en ocasiones pueden originarse por razones naturales, como podría ser la caída de un rayo durante una tormenta, es prioritario que la población evite hacer fogatas o asados en la precordillera, el circuito de El Challao, la Reserva Villavicencio, Potrerillos y, en especial, en toda el área comprendida por la Reserva Manzano Histórico.

La Secretaría de Ambiente, a través del Plan Provincial de Manejo del Fuego, marcó el alto grado de riesgo de incendio en nuestra provincia durante estos días de invierno.Las causas son la sequía y la probabilidad de que eventualmente se repita el viento Zonda.

Esta alerta está basada en las condiciones de Índice de Combustible Disponible realizada desde el Servicio Nacional de Manejo del Fuego. Este índice señala la cantidad de combustible vegetal disponible para la combustión y orienta respecto de la dificultad para el control de incendios.

El pronóstico de índice meteorológico de peligro para incendios forestales, en la provincia de Mendoza, revela que el riesgo es alto en zonas aledañas al aeropuerto internacional de Mendoza, en la reserva natural Divisadero Largo (zona de El Challao), en el paraje El Balde (San Rafael) y en La Travesía (General Alvear).

En tanto, el valor de combustible disponible para el área ambiental Potrerillos-Villavicencio oeste, se encuentra muy elevado, lo que representa que la totalidad del combustible vegetal muerto y seco esté completamente predispuesto para la ignición y el fuego continuo.

Las precauciones para evitar estos desastres son tan sencillas que a veces cuesta creer que no se puedan cumplir.  En primer término, evitar hacer fogatas o asados en lugares no aptos o habilitados en el piedemonte o la precordillera o grandes descampados de cualquiera de los tres oasis de la provincia.

En las zonas que lo permiten, rodear de piedras el fuego para evitar que se extienda, apagar bien las brasas y tener a mano arena, tierra o agua.

Y, por supuesto, no encender fuego para ‘limpiar’ cupos de riego o para desmalezar extensiones de un campo al que se quiere cambiar de destino o resembrar. Todas estas acciones están inhabilitadas por la ley 6.099 de Manejo del Fuego y la norma 9.099, Código Contravencional.

El uso racional y responsable de nuestras áreas abiertas es una prioridad. El director de Recursos Naturales Renovables (DRNR), Sebastián Melchor, sostiene que “cada vez que existe un foco de incendio, corresponde a una o un conjunto de personas que llevan a cabo un comportamiento irresponsable en una zona en la que no debe hacer algo que está haciendo”.

Lo daños ecológicos que provocan los incendios de campos generan, muchas veces, que el ambiente de la zona no sea nunca más el que supimos conocer.

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