martes 26 de enero de 2021

Fernández y Suárez / Caricatura: Gabriel Fernández
Opinión

Sugerencias que van y recomendaciones que vienen

Suárez, posiblemente sin pretenderlo, pudo haber hecho reflexionar al Presidente sobre la conveniencia de repartir cargas y responsabilidades. La mejor herramienta que tiene de ahora en más el peronismo local para aspirar a una buena elección es el mantenimiento de la unidad lograda.

Fernández y Suárez / Caricatura: Gabriel Fernández

Como se esperaba, los festejos de fin de año y los contactos iniciales con los lugares turísticos pueden estar favoreciendo esta nueva ola de contagios de Covid-19 que renueva la preocupación de las autoridades.

Mendoza hasta el momento tiene la fortuna de no verse incluida entre las provincias o zonas críticas, más allá de que aquí también hubo mucho movimiento y alguna saturación en grandes centros comerciales. Lógico y prácticamente inevitable para una sociedad que supo de privaciones durante gran parte del 2020.

El incremento de los contagios llevó al Presidente y colaboradores a pensar nuevamente en medidas extremas para contener la situación. Difícil resolución en pleno tiempo turístico, aunque aún la demanda viene siendo baja en general, y con el sector gastronómico bastante recompuesto en las grandes ciudades y lugares veraniegos del país.

Una de las más importantes decisiones del presidente Alberto Fernández fue la previsible reunión virtual con los gobernadores y el jefe de Gobierno de la Capital Federal. El tema a abordar fue qué hacer para limitar la circulación de personas, en especial por las noches. Hubo resistencia de varios jefes provinciales incluso antes del diálogo con el Presidente y su entorno. Entre las voces críticas a la posibilidad del llamado “toque de queda” nocturno estuvo la del mendocino Rodolfo Suárez y la del cordobés Juan Schiaretti, además del porteño Rodríguez Larreta y el jujeño Gerardo Morales. A Schiaretti seguramente lo atendieron con inquietud en Buenos Aires porque es una habitual voz crítica desde el peronismo hacia las decisiones del kirchnerismo, pero que en las últimas semanas ha tenido acercamiento a votaciones clave en la Cámara de Diputados a través de los legisladores cordobeses que le responden. Merece cuidarlo, pueden decir en el frente gobernante.

En lo que se refiere a Suárez, mantuvo una postura coherente con sus puntos de vista habituales para el abordaje de la pandemia. Esa postura se fue acentuando a medida que propuso, con éxito por entonces, que la Nación fuera autorizando aperturas para la economía mendocina debidamente avaladas por protocolos que resultaron aprobados.

Por eso, en esta oportunidad el diálogo entre el Presidente y el Gobernador fue importante para determinar los pasos a seguir en cada jurisdicción. Y eso derivó en la decisión del Ejecutivo nacional, expresada en el nuevo DNU, de emitir sólo recomendaciones para que aplique cada mandatario provincial conforme la situación que le toca afrontar.

Fue el ministro Víctor Ibáñez, en la edición de ayer de Los Andes, el que otorgó a Suárez el mérito de haber convencido al primer mandatario de la conveniencia de delegar en cada uno de sus colegas de provincia la facultad de decidir conforme el cuadro de situación local. De todas maneras, el decreto presidencial 4/21 sí determina los llamados parámetros de riesgo que deben evaluar en cada provincia para, en ese caso sí, disponer la restricción de la actividad nocturna, que es la única medida extrema que por el momento se contempla para los próximos tiempos.

Suárez, posiblemente sin pretenderlo, pudo haber hecho reflexionar al Presidente sobre la conveniencia de repartir cargas y responsabilidades en esta nueva etapa de preocupación y ante un posible nuevo aislamiento, según cómo siga el número de contagios. Cuando la Nación cerró las fronteras y mantuvo aislado al grueso de los argentinos, Fernández obtuvo porcentajes altísimos de popularidad. Luego, cuando arreció el virus la gente ya estaba cansada del encierro y entonces bajó la imagen presidencial. Este es un año electoral, en el que las medidas antipáticas, en caso de ser tomadas, deben tener un sustento muy convincente.

Discusiones de verano

Comentan en el justicialismo local que la reciente discusión mediática entre el ministro Lisandro Nieri y la diputada nacional Marisa Uceda, por los recursos provenientes de la Nación durante el crítico 2020, puede marcar una tendencia de cara a una campaña electoral muy intensa en Mendoza.

El funcionario de Suárez dijo por radio que Mendoza es la provincia que menos recibió del gobierno nacional el año pasado si se hace un cálculo per cápita en el comparativo con otras provincias. Y habló de falta de claridad en el reparto de fondos no coparticipables que se efectuó a nuestra provincia.

En respuesta al titular de Hacienda, la legisladora por Mendoza del Frente de Todos no dudó en cuestionar al ministro mediante varios tuits. Entre otras cosas, adujo que Nieri intentó justificar aumentos en servicios públicos “con excusas falsas” y consideró que, en todo caso, las falencias a las que alude el oficialismo provincial no son políticas sino consecuencia de la “vagancia de algunos funcionarios que no gestionan nada para la provincia”.

A este entredicho no puede estar ajeno el Gobernador, ya que la irregular llegada de recursos fue el tema de mayor tensión con la Casa Rosada durante el año que se fue. Por lo tanto, la crítica que hizo la legisladora kirchnerista a Nieri también le llega al jefe del Ejecutivo. Aunque Suárez también sabe que su ministro de Hacienda es hostigado por el PJ por ser hombre de Cornejo, lo que no significa que el Gobernador no valore su labor.

Más allá de este cruce, está claro que el peronismo local, que corre con la desventaja que supone la poca adhesión popular que tiene, se apoyará en las políticas nacionales, ya que estiman en el Frente de Todos que, a diferencia de lo que marcan los sondeos en Mendoza, a nivel nacional el oficialismo puede remontar y llegar a tener una elección satisfactoria en octubre.

Buscarán en el PJ detectar puntos débiles que pueda mostrar el gobierno de Suárez, sin dejar de reconocer, no obstante, que la gestión en lo referido a la pandemia no ha merecido críticas y que tampoco tuvo grandes sobresaltos en los momentos más críticos por el nivel de contagios. Pero hay que admitir que toda gestión en un contexto tan complicado y prolongado supone un eventual desgaste en áreas que se suponían más manejables.

Probablemente la mejor herramienta que tenga de ahora en más el peronismo para aspirar a una buena elección sea el mantenimiento de la unidad lograda, por lo menos entre los sectores internos mayoritarios que consensuaron la nueva conducción.

La senadora Anabel Fernández Sagasti tiene todo el aval del kirchnerismo nacional para buscar su reelección. Sólo deberá definirse quién la secundará en la lista. En cuanto a los diputados, impera la misma idea de unidad y una buena parte de los dirigentes coincide en que puede corresponder a los hermanos Félix el primer lugar en la lista de candidatos. Omar termina su mandato en el Congreso y Emir ya no tiene reelección posible en San Rafael. De ese modo se equilibraría la interna local en lo referido a candidaturas.

Pero surgen dudas cuando se considera la posibilidad, para nada lejana, de que José Luis Ramón termine sellando un acuerdo electoral de Protectora, el partido que preside, con el Frente de Todos, teniendo en cuenta la muy buena relación lograda con el oficialismo en el Congreso, donde pasó a ser un aliado muy confiable en la mayoría de los temas de sumo interés para el Gobierno. Aunque también hay quienes destacan la buena sintonía lograda por el extrovertido legislador con algunos intendentes del peronismo a raíz de gestiones efectuadas en el ámbito nacional a favor de los jefes territoriales.