jueves 22 de octubre de 2020

Imagen ilustrativa / Archivo.
Opinión

Sobre la distribución territorial de la población

Aunque siguen vigentes los principios del Plan Estratégico de Desarrollo de la Ley de Uso del Suelo, conviene actualizar los contextos modificados desde entonces.

Imagen ilustrativa / Archivo.

La pandemia ha renovado antiguos e importantes debates, como el de la calidad de vida y la desconcentración poblacional. El diario Los Andes editorializó al respecto recientemente, mencionando el estudio sobre el Sistema de Centros de Servicios Rurales, que tuvimos la oportunidad de coordinar en el IPV hace casi 40 años y cuyos ejes hemos mantenido vivos, como en el Plan Estratégico de Desarrollo de la Ley de Uso del Suelo. Aunque siguen vigentes sus principios, conviene actualizar los contextos modificados desde entonces.

La economía ha determinado siempre la organización territorial y social, pero con más intensidad desde la crisis mundial de 1973. La pandemia obliga a todos los gobiernos del mundo a tomar la decisión que nunca se animaron a adoptar: priorizar la distribución territorial armónica de la población para mejorar su calidad de vida. Esto nunca ha sido prioridad de los gobiernos argentinos. Las gestiones populares de Yrigoyen y Perón intensificaron la concentración debido a la industrialización. Cientos de miles de provincianos migraron hacia el Gran Buenos Aires: 16.000.000 de habitantes se concentran en 4000 km2. (4000 hab. por km2. ) Los 10.000 habitantes rurales de Santa Cruz viven desperdigadas en unos 244.000 km2.: 1 habitante cada 24 km2. Los 20.000 habitantes del secano de Mendoza en 145.000 km2. : 1 habitante cada 7 km2. 600 pueblos argentinos se abandonaron por el cierre de ramales ferroviarios y cientos más padecen ese fenómeno por varias razones.

La concentración poblacional ha afectado severamente la calidad de la nutrición de la población. La Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares de 2012 indicó que el consumo promedio persona/día de hortalizas es de 135g y de frutas 93g,, un valor total de ingesta de 228g, que sólo alcanza a cubrir el 32,5% del consumo de 700g recomendado en nuestro país, de acuerdo al Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI).

En Argentina es difícil hallar localidades que se autoabastezcan en sus necesidades básicas (especialmente alimentarias). La mayoría de las verdulerías de localidades de zonas rurales se abastecen en los mercados de las grandes ciudades.

El Estado y la sociedad deben implementar una política demográfica cuyos objetivos sean mejorar la calidad de vida y optimizar sustancialmente la nutrición de su población. Los principios rectores de este proceso son, a nuestro juicio:

1. La desconcentración de los grandes aglomerados y la revitalización de pueblos y ciudades pequeñas y medianas.

2. Promoción de la formación de Unidades Agroindustriales , a través de diversas formas de asociativismo, en todas las localidades del país.

3. Creación de puestos de trabajo e incremento de la producción diversificada de alimentos.

4. Actualizar y fortalecer , en sus tres niveles de gobierno y en el sistema universitario y científico, los entes dedicados al tema.

5. Poner en valor , concretamente, un concepto que ha sido desvirtuado : “Desarrollo Local”, que es la articulación y movilización de todos los recursos de las comunidades tras sus proyectos consensuados.

6. Adoptar contundentes medidas en materia de distribución y gestión de mercados de comercialización, buscando la eliminación de la profusa intermediación , que provoca en algunos casos que los productores perciban el 7 % del precio final al consumidor.

7. La escala de las “Unidades Agroindustriales” deberá definirse en función de las variables intervinientes en cada caso.

8. El  complejo proceso de revitalización de las localidades también deberá orientar la adaptación de los programas educativos en todos sus niveles.

9. Las Unidades Agroindustriales deberán situarse a la menor distancia posible de las localidades existentes en las zonas elegidas. No deberían crearse nuevas localidades por el altísimo costo que ello implica: infraestructura , servicios y vivienda y por la necesidad de garantizar las actividades sociales, culturales y deportivas . Deben revitalizarse las localidades y ciudades medianas y pequeñas.

10. Sería conveniente diferenciar disposiciones para las 50 ciudades de más de 80.000 habitantes, de otras 50 que tienen entre 40.000 y 80.000 , y las de menores de 40.000.

Nuestro país y Mendoza cuentan con instituciones, conocimientos, y recursos humanos en condiciones de encarar con eficacia estos objetivos. Esperemos lograrlos esta vez.

* Profesor titular Planeamiento y Gestión Territorial y Ambiental. Universidad Maza (1985-2019). Presidente del IPV. (1999-2002 ) .