sábado 26 de septiembre de 2020

Opinión

¿Que dicen los que se aburrieron de la grieta?

El gobierno, en lugar de trazar un plan de recuperación económica, que cuente con la presencia del coronavirus, se repliega en la cuarentena, y despliega el plan pre-pandemia que fue la condición que impuso Cristina: reformar el Poder Judicial.

La Argentina está al borde la crisis más importante de su historia. Y esto no es una exageración. Mientras tanto, los argentinos miran para cualquier lado. El gobierno, en lugar de trazar un plan de recuperación económica, que cuente con la presencia del coronavirus, se repliega en la cuarentena, y despliega el plan pre-pandemia que fue la condición que impuso Cristina: reformar el Poder Judicial.

Esto enardece a todo el mundo por dos razones: primero, por la obviedad de sus verdaderos propósitos; segundo, porque no se entiende cómo mientras se incendia la casa, sus dueños sacan los planos para refaccionar el baño. Es cierto que conviene arreglar el baño, pero, ¡primero apaguemos el fuego!

Así las cosas, ¡qué debemos hacer los argentinos que nos cansamos de la estupidez! Pues, imponer la agenda que verdaderamente importa. El gobierno debió haber convocado un consejo de notables para que en noventa días elaboren un plan para “poner a la Argentina de pie”, o al menos, para que la guadaña nos golpee lo menos posible.

Entonces, argentinos, ¡hagámonos sentir! Desideologicémonos, olvidémonos de la grieta, y empecemos a pensar cómo salir adelante. Y el que tenga ideas, ¡que las publique! No dejemos que el gobierno imponga la agenda de Cristina. Nosotros opongamos la agenda que requiere el país.

¿A dónde quiero llegar? No sólo protestar en contra de la Reforma Judicial (yo me manifiesto en contra de la oportunidad de la reforma). Sino, proponer, pensar, opinar, publicar. ¡Que hablen los que saben! Economistas y sanitaristas, en primer lugar. Hagamos un plan de emergencia para que se pierda la menor cantidad de empleos posible. Y luego un plan para generar las condiciones de una pronta y definitiva recuperación.

Más adelante, acometer las reformas necesarias, verdaderamente importantes. Pero que hoy no son urgentes: tributaria, laboral, previsional y del Estado. Y la más importante, la Reforma Educativa. Para que nunca más elijamos gobiernos que nos roben hasta los sueños.