Premian a científicos que deberían estar aquí

Imagen ilustrativa / Archivo
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La Cancillería argentina volvió a reconocer a científicos argentinos que triunfan en el exterior con los Premios Raíces. Una buena iniciativa para hombres y mujeres que nos dejan muy bien en el extranjero. Qué importante sería que esos investigadores pudieran volver y desarrollar sus talentos en el país.

Es aspiración general, más allá de diferencias de orden partidario o político, que para todo país, pero en especial para uno como el nuestro, la educación y el conocimiento científicos deben estar en un primer escalón.

En algún momento de la primera mitad de la década del ’90, la Argentina se encontraba atrás en la evolución de gastos de desarrollo científico. El actual gobierno comenzó su gestión con la restauración del Ministerio de Ciencia y Tecnología, y existe el compromiso de aumentar sustancialmente los fondos para apoyar esas áreas, y que mentes brillantes no partan a aumentar las potencialidades de otros países, que, ya de por sí, tienen un elevado desarrollo científico. Hay que ver si se cumple en este aspecto o solo es un impulso inicial.

El impacto que significó para la Argentina, y para el resto del mundo, la pandemia de Covid-19 durante 2020, en términos de cantidad de contagiados y muertos, obligó a la ciencia nacional a plegarse contra el combate del SARS-CoV-2, como el desarrollo de kits de diagnósticos y serológicos, novedosos tratamientos contra el coronavirus, la elaboración de plataformas epidemiológicas y, más recientemente, con el anuncio de que en el país se fabricará una vacuna contra el perseverante y agresivo virus.

Por eso debería consolidarse el apoyo al sistema científico nacional y procurar, como ya ocurrió en la década pasada, la repatriación de argentinos que partieron en búsqueda de mejores oportunidades.

Recientemente, los ministerios nacionales de Relaciones Exteriores y de Ciencia y Tecnología, entregaron los Premios Raíces a 8 científicas/os argentinos que residen en el exterior, que contribuyeron a la cooperación institucional y al fortalecimiento de las capacidades científicas y tecnológicas del país. Se trata de profesionales que nos enorgullecen, formados en la educación pública argentina y que, actualmente, desarrollan su aporte al conocimiento en el exterior.

¡Qué importante sería si pudieran desarrollar sus capacidades entre nosotros! Por ahora hay una gran distancia entre lo que perciben afuera y la recompensa que recibirían aquí.

Los premiados fueron: Marcelo Sternberg, Universidad de Tel Aviv, Ecología y cambio climático; Alejandro D. Rey, McGill, Universidad de Montreal, Canadá, Ciencia computacional de materiales sintéticos y biológicos; Edda Sciutto Conde, Instituto de Investigaciones Biomédicas, México; Esteban G. Tabak, Universidad de Nueva York, Matemática aplicada y análisis de datos; José Edelstein, España, en el tema de la Física teórica de altas energías; Horacio de la Iglesia, Universidad de Washington, EEUU, investigador de los Ritmos circadianos y sueño; Juan Lucio Iovanna, Francia, donde estudia la cura del cáncer de páncreas, y María Eugenia Cadario, Universidad de Florida, EEUU, en reproducción equina.

¡Qué trascendente que estos y otros compatriotas pudieran volver alguna vez y acoplarse al conocimiento local! Es una de las metas del programa Raíces, que ha sido reconocido como política de Estado por el Congreso de la Nación a través de la Ley 26.421.

Mezquindades de la política y dar la espalda a resolver los grandes temas del país, deberían dejarse de lado y promover el regreso de los/as investigadores/as argentinos/as que residen en el exterior, sea para su relocalización en el país o para realizar estancias cortas de intercambio.

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