Portezuelo: letra para que la política discuta

Bastó que desde el gobierno nacional se pusiese en duda el alcance del pedido de laudo presidencial efectuado por Rodolfo Suárez para que se generara un ir y venir de planteos y acusaciones. / Foto: Los Andes
Bastó que desde el gobierno nacional se pusiese en duda el alcance del pedido de laudo presidencial efectuado por Rodolfo Suárez para que se generara un ir y venir de planteos y acusaciones. / Foto: Los Andes

El gobernador Suárez quiere que Portezuelo sea realidad algún día y por eso su gestión insistió en el proceso licitatorio, pero dentro del radicalismo hay opiniones que no ven factible Portezuelo y sí hablan de destinar los fondos nacionales a muchas más obras de menor porte.

Decíamos hace un par de semanas que la habitual tranquilidad política de enero en Mendoza sólo podía alterarse por la discusión sobre Portezuelo del Viento. Y así fue.

Bastó que desde el gobierno nacional se pusiese en duda el alcance del pedido de laudo presidencial efectuado por Rodolfo Suárez para que se generara un ir y venir de planteos y acusaciones, los que sólo cesarán cuando la Provincia logre definir a qué obra hídrica destinará los fondos que llegan de la Nación.

Anabel Fernández Sagasti aprovechó la incertidumbre que generó el kirchnerismo con el pedido de arbitrio de Suárez al presidente de la Nación para volver a la carga en un tema sobre el que no se había manifestado mucho últimamente. Aunque algunos dichos previos permiten deducir que pudo haber tenido información anticipada de lo que daría a conocer la Nación.

“Portezuelo debe concretarse”, señaló la influyente senadora nacional cristinista. “Sigo a disposición del Gobernador. No cambio de opinión. El problema es que los que cambian (de opinión) son Suárez y Cornejo”, remarcó y acusó al oficialismo local de “falta de gestión”.

Una manera astuta de Fernández Sagasti para salir de una posición incómoda, ya que, como mendocina, apoya la realización de la obra, pero, como oficialista K, debe desenvolverse conforme los tiempos que marca el ministro del Interior, que es el que argumenta que el pedido de laudo presidencial no fue tal.

De todos modos, cabe preguntarse si todos en el peronismo mendocino se conforman sólo con criticar al gobierno provincial y ver cómo la obra queda en el camino. Seguro que no.

El referente de Protectora en el Frente de Todos, José Luis Ramón, también aprovechó la confusión para ser muy crítico del gobierno provincial. Rechazó el argumento de la discriminación a Mendoza por parte de la Nación tanto en el aspecto presupuestario como en recursos coparticipables y consideró que, en cambio, el oficialismo local debería tener en cuenta que la Nación continúa cumpliendo con sus obligaciones periódicas en dólares para cumplir con Portezuelo del Viento. “La lloradera me ha superado”, comentó entre cercanos, fiel a su estilo, el hombre de la frazada.

Los demócratas, cada vez más distanciados del Gobierno, emitieron un enérgico reproche a través de un documento en el que acusaron a la gestión de Suárez de llevar a cabo “idas y vueltas inadmisibles” sobre cómo utilizar los fondos que periódicamente va remitiendo la Nación hasta completar los más de mil millones de dólares comprometidos.

“El gobierno radical debería haber merituado todas las circunstancias antes de comprometerse con una obra que genera grandes y legítimas expectativas en el sur mendocino”, acotaron. Como se observa, los demócratas no hablan de gobierno de Cambia Mendoza, sino radical, con lo cual remarcan las diferencias que los llevaron a salir de la coalición oficialista, diferenciándose, incluso, de los integrantes de su partido que quedaron en el oficialismo, los llamados frentistas.

También hubo voces de alerta desde adentro de Cambia Mendoza, pero no en tono crítico. Se trata de los legisladores y dirigentes que pertenecen al PDP, los ahora demócrata progresistas que se definen como el sector más liberal del oficialismo provincial.

Directamente, pidieron “no dar marcha atrás” con el emprendimiento de Malargüe, ya que temen que la Nación deje de cumplir con sus pagos si observa dudas o contramarchas por parte de la Provincia. Hay que recordar que, se realice o no Portezuelo del Viento, los recursos que remite el Estado nacional como resarcimiento por los efectos de la promoción industrial en provincias vecinas pueden ser destinados a otras obras hídricas, que es el llamado plan B que tiene en mente Suárez.

¿Y en el Gobierno? Está claro que Suárez quiere que Portezuelo del Viento sea realidad algún día y por eso su gestión insistió con el proceso licitatorio pese a los obstáculos que le impuso la mayoría justicialista de las provincias del Coirco.

Si el Gobernador no hubiese estado presente en aquella reunión del 20 de junio de 2020, ya que se vislumbraba el triunfo de la postura pampeana de replantear el estudio de impacto ambiental, otro hubiese sido el resultado y en estos momentos la megaobra podría ser sólo un anhelo.

La presencia mendocina activó el previsto recurso del laudo presidencial.

Mucho ha trascendido en estas semanas que puertas adentro del radicalismo, pero no en el seno del gobierno de Suárez, hay opiniones muy importantes e influyentes que no ven factible Portezuelo del Viento y sí hablan de destinar los fondos nacionales a muchas más obras de menor porte. Una posición más pasiva, aunque no menos influyente. Y también con experiencia de gestión.

Y habría que sumar en la corriente pro Portezuelo a los sectores universitarios del radicalismo (UTN y UNCuyo). Las casas de estudio fueron llamadas en conjunto a encarar en su momento la auditoría de la obra.

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