Milei juega a dos puntas y refugia a los “heridos” de Cambia Mendoza

Ilustración: Gabriel Fernández.
Ilustración: Gabriel Fernández.

El diputado libertario consumará con el PD un matrimonio por conveniencia, pero no le dará la exclusividad de su franquicia. También avanza la negociación con el Partido Renovador Federal, un sello del diputado Videla Sáenz. En su estadía, almorzó con empresarios, se reunió con marginados del oficialismo y alimentó rumores.

“En las últimas décadas, en la medida que se volvió defensiva y se abroqueló en la normatividad de lo políticamente correcto, la izquierda, sobre todo en su versión “progresista”, fue quedando dislocada en gran medida de la imagen histórica de la rebeldía, la desobediencia y la transgresión que expresaba. Parte del terreno perdido en su capacidad de capitalizar la indignación social fue ganándolo la derecha, que se muestra eficaz en un grado creciente para cuestionar el sistema”.

Así, en su libro ¿La rebeldía se volvió de derecha?, el historiador Pablo Stefanoni explica en buena medida el fenómeno Javier Milei. El diputado libertario y si se quiere primer candidato presidencial lanzado para 2023 pasó 48 horas en la provincia y se hizo notar, aun cuando apenas tuvo un par de apariciones públicas.

En ambas ocasiones, repitió el mismo guion que se le escucha en los canales de TV porteños: “la casta política chorra, parasitaria e inútil” es la culpable de todos los males argentinos. Cumple así al pie de la letra con lo que indica el manual del libertario. Y ahí es donde gana adeptos.

Lo que dice Milei, es cierto, coincide con el pensamiento de muchos argentinos. Los mismos adjetivos que usa él son los que repiten los ciudadanos para expresar su bronca cuando cada día deben enfrentar los avatares propios de un país que parece no tener rumbo hace mucho tiempo.

El diputado se vuelve así portavoz de esa población silenciosa, hastiada y frustrada por los proyectos políticos truncos. Pero también de muchos jóvenes y adolescentes que, sin haber experimentado esos fracasos, sienten que padecen sus consecuencias. Muchos de ellos estuvieron ayer escuchándolo en el Parque O’Higgins.

Para Milei, son los dirigentes “ladrones” los responsables de que la Argentina no pueda salir de su circulo vicioso y su mal mayor, la inflación. Para eso propone como solución la dolarización de la economía y con ello eliminar el Banco Central. También propone abolir los impuestos, a los que define como “un robo”.

Su modelo, está claro, no tiene en todo el planeta países que pueda poner de ejemplo. Aunque sí hay líderes que han hecho de la incorrección política y la crítica al sistema el método para encaramarse en el poder, desde Trump a Bolsonaro, pasando por la extrema derecha europea. En Chile, casi lo logra José Kast.

La ambulancia

Aunque cuestiona a toda la dirigencia política, Milei no tuvo problemas en rodearse de la conducción del Partido Demócrata en sus actividades públicas. Hay castas y castas, al parecer. Más, si esa con la que se muestra puede aportarle una estructura nacional para competir en 2023.

Al economista le interesa la adhesión del Partido Demócrata Nacional, que lidera el mendocino Carlos Balter, para sostener su postulación presidencial. Pero pese a eso, no hubo gestos afectuosos hacia la conducción partidaria local. Apenas unas palabras al pasar, casi de compromiso.

Tampoco el PD pide afecto. Sólo busca una tabla de salvación para recuperar algo de protagonismo, luego de haberse ido de Cambia Mendoza cansado del ninguneo radical y de haber sacado en 2021 sólo el 4% de los votos con una nueva alianza.

Este es un matrimonio por la conveniencia de uno y la necesidad de otro. No hay amor. Apenas una coincidencia superficial de ideas, con anclaje en el liberalismo económico.

Por eso, ayer mismo, los representantes del Partido Demócrata Nacional, que llegaron de varias provincias para ver de cerca al nuevo rockstar de la política argentina, le pusieron fecha a la boda. El 28 de mayo harían la convención para adherir a la candidatura presidencial del libertario.

Como agradecimiento, Milei se dio una vuelta al mediodía por el comité de la calle Sarmiento.

Pero el PD no tiene la exclusividad de la marca. Un ex demócrata que recaló en el massismo, se alió al fallecido sindicalista Guillermo Pereyra y hoy tiene el sello del Partido Renovador Federal es su competidor. O mejor dicho, con quien aparentemente deberá compartir la franquicia.

José María Videla Sáenz, hoy diputado provincial y parte de Cambia Mendoza, también tiene un sello en condiciones de dar soporte electoral en varias provincias y sorprendió hace 10 días con una reunión en Buenos Aires con el economista. Acá, obviamente, también hubo encuentro.

Mientras los demócratas hacían un almuerzo con sus invitados de otras provincias el viernes al mediodía, Milei tuvo un cara a cara con 10 empresarios top de Mendoza. Fue en la casa de un constructor, que dicen se lució con la comida. Allí lo esperó Videla Sáenz. Hubo foto y tuit, como corresponde.

Un rato después, ambos volvieron a encontrarse. Y allí se sumaron la ex diputada del Pro Hebe Casado, peleada con Omar de Marchi, y los jóvenes que están tratando de reinstalar a UPAU, la agrupación liberal, en la política universitaria mendocina.

Otro que se dio una vuelta, cuentan, fue Mauricio Badaloni, el empresario que incursionó en Cambia Mendoza y tras las legislativas de 2021 se desencantó por el destrato radical.

Videla Sáenz tuvo una nueva reunión clave ayer por la mañana: fue con los operadores políticos de Milei, entre ellos su hermana Karina y Martín Menem. La integración avanza.

Aquella acusación radial del libertario contra Alfredo Cornejo, por supuestamente haber influido para que no disertara en la Bolsa de Comercio, cobra otro sentido ahora.

Lo que parecía una provocación para instalarse en Mendoza, fue un llamado a los disconformes, a los enojados, a los ofendidos con la hegemonía gobernante. De pronto, Milei se convirtió en la ambulancia que recoge a los heridos de Cambia Mendoza.

El único que no entra en esa categoría y mantiene sus pies dentro del frente es Videla Sáenz. Aunque su posición puede ser complicada si Milei decide que sus aliados locales compitan por la gobernación, en la que seguramente será una elección previa a la nacional.

Otro nombre que sonó en las últimas horas fue el de Luis Petri, fuera del actual esquema de poder de la UCR provincial y de buena relación con Milei. Algunos se ilusionaron con verlo como candidato a gobernador del espacio libertario en 2023.

Pero el ex diputado, que se muestra activo en las redes, está decidido a no abandonar Juntos por el Cambio. Tal vez, habría que reparar más en la foto que se sacó el martes con De Marchi como un anticipo de su futuro.

El fin del Estado

La popularidad de Milei ha ido creciendo en los últimos meses. Una encuesta conocida la semana pasada le adjudica 20% de intención de voto en la Ciudad de Buenos Aires y 17% en la provincia de Buenos Aires. Su discurso ha penetrado incluso en el conurbano, donde reina el peronismo.

En Mendoza, según los últimos números de la consultora Reale Dalla Torre, su credibilidad es baja: está sexto en el ranking, por debajo incluso de Alberto Fernández, con 73% que no le cree. “La gente en Mendoza es más conservadora que liberal”, razona un intendente radical.

Enrolado en la Escuela Austriaca, que rechaza cualquier intervención sobre la economía y es enemiga de los “colectivistas”, el diputado nacional de La Libertad Avanza se autodefine como “anarcocapitalista”. Y venera sobre todo a Murray Rothbard.

El economista ve detrás del fracaso argentino al Estado sobredimensionado. Según su visión, debe ocuparse sólo de seguridad y justicia.

El programa de Milei incluye a la educación entre los “gastos” a eliminar y propone un aporte voluntario para sostenerla. ¿Qué pasa si no alcanza? “Eso significa que los agentes están expresando que no quieren tanta educación. Entonces, ¿por qué habría que robarle a la gente ese dinero para financiar ese gasto? ¿Quién determina cuál es la cantidad óptima de educación que debe haber en una sociedad?”, respondió al periodista Ernesto Tenembaum en una nota publicada el 16 de enero en Infobae.

¿Todos los que apoyan a Milei concuerdan con sus ideas? Esa es otra cuestión. Muchos sí creen que el plan que propone es el adecuado. Que el Estado debe desaparecer, o al menos tal como lo conocemos hoy. Pero otros sólo ven en él al catalizador de su ira.

Milei tiene por delante una misión compleja por pensar como piensa: debe transformar su plan personal en un proyecto colectivo. Difícil tarea para alguien que ha hecho del individualismo su principio básico.

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