martes 26 de enero de 2021

Imagen ilustrativa.
Opinión

¿México en la OTAN?

De acuerdo a todos los indicios más confiables la prioridad en la política latinoamericana de Biden es México. En esto hay más continuidad que ruptura entre Trump y Biden.

Imagen ilustrativa.

La Conferencia de Seguridad de Múnich es la reunión más relevante sobre defensa y seguridad del mundo occidental. El presidente de esta conferencia, Wolf Ishinger, sostiene que “es importante darse cuenta de que para los europeos era muy fácil estar resentidos por las decisiones de Trump, y era fácil decir no a reclamos como el de cumplir el compromiso de aumentar el gasto en defensa del 2% del PBI, pero será mucho más difícil decírselo a Joe Biden”. Para el vicepresidente de la Conferencia, Ian Lesser, la OTAN no sufre tanto con Trump en términos operativos, pero sí “en términos psicológicos y de ansiedad: dentro de la institución hubo costos reales”.

La realidad es que la guerra más prolongada de Estados Unidos en toda su historia, que es la de Afganistán, que a fin de 2021 cumplirá dos décadas, fue una misión de la OTAN.

La lucha contra el terrorismo que Occidente desarrolló desde entonces fue ampliando la acción de la OTAN fuera de su ámbito geográfico específico. Los ejercicios militares en el norte de Europa e incluso en el Ártico, que comienzan a incrementarse en la segunda presidencia de Obama a partir de la anexión de Crimea por Rusia, se intensificaron durante el gobierno de Trump.

Un informe de expertos de la OTAN conocido recientemente plantea la necesidad de reforzar su rol político, además de prestar más atención a China por ser relevante en la década que se inicia.

Se plantea también que la etapa que se abre se buscará un rol más global de la OTAN que no sólo incluya a China, sino también una relación más estrecha con países como Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Japón, que son aliados militares de Washington en el entorno de la potencia asiática, e incluso de Latinoamérica, como Colombia.

En la reciente sesión de la Conferencia de Munich, Mary Sarott, del Centro Henry A. Kissinger de la universidad Johns Hopkins, dijo que además de Europa y Asia, hoy hay otras prioridades, como reforzar las relaciones con Canadá y México.

En este contexto, el titular del Pentágono elegido por Biden, el general retirado Lloyd Austin, mantuvo contactos en la última semana de 2020 con jefes militares mexicanos.

En estos encuentros, el general retirado estadounidense ha planteado que México debería tener una relación formal con la OTAN, como la estableció en 2018 Colombia y como está negociando Brasil tras la última visita del presidente Jair Bolsonaro a Trump en marzo de 2019.

La figura es ser “socio global”, que es una forma utilizada para crear un sistema de alianzas de la OTAN fuera de la región, que tiene antecedentes concretos en Asia y que ahora se plantea intensificar su utilización en América Latina.

Bajo este formato, las Fuerzas Armadas de los países socios están calificados para sumarse a misiones de la OTAN en diversas partes del mundo, acceder a cursos de entrenamiento y acceso a información clasificada.

El requisito es incrementar el gasto en Defensa a nivel requerido por la OTAN, pero en este caso sin plazos concretos para hacerlo.

En América Latina, Brasil destina a Defensa aproximadamente el 1.5% de su PBI, pero es la mitad de los 12 países de América del Sur en territorio, población y dimensión de su economía. En América del Sur Colombia supera el 2% de su PBI como gasto de Defensa, mientras que México, aunque el presidente Manuel López Obrador, contra sus afirmaciones de campaña de reducir el ámbito de acción de las Fuerzas Armadas mexicanas, lo ha incrementado, eso no se traduce en un incremento del gasto militar: destina a Defensa el 1.2% de su PBI. Esta baja inversión en Defensa de México se explica porque asumir una amenaza militar por parte de Estados Unidos aparece como imposible. A su vez Guatemala, en la frontera sur mexicana, no tiene capacidad de ser una amenaza por su escasa dimensión de PBI y población en comparación. Eso hace que en los hechos la función de las Fuerzas Armadas de México esté centrada en los problemas internos como la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.

Pero la iniciativa que sondea el general Austin confirma que la prioridad en la política latinoamericana de Biden es México. En esto hay más continuidad que ruptura entre Trump y Biden. México es el segundo país de América Latina por población y PBI y si bien no es una amenaza militar para Estados Unidos, sí lo es en materia de seguridad por la proximidad geográfica, el desarrollo de los carteles de la droga y el crimen organizado y la alta presencia de migrantes mexicanos en territorio estadounidense. Los mandos militares mexicanos habrán dado una respuesta positiva al sondeo del nuevo jefe del Pentágono. Pero para Manuel López Obrador, un presidente proveniente de la tradición aislacionista del PRI en política exterior, no le será fácil dar un paso en este sentido. México históricamente ha evitado protagonismos internacionales y ha asumido principios como la no intervención en otros países como norma de política exterior. Pero paradójicamente, López Obrador mantuvo una muy buena relación política con Trump, que se evidenció en elogios personales aun después del triunfo de Biden. Pero simultáneamente ha adoptado la decisión de quitar inmunidad a los agentes extranjeros que actúen en su territorio, algo que tiene por objetivo directo a las agencias de inteligencia estadounidense. Para los Estados Unidos hacer que los tres primeros países de América Latina en población, PBI y los tres presupuestos de defensa más grandes en términos cuantitativos se asocien a la OTAN es una estrategia que comienza con Trump y parece que se profundizará con Biden.

En conclusión: la propuesta de la Administración Biden de que México sea “socio global” de la OTAN, como ya lo es Colombia desde 2018 y lo podría ser Brasil, que inició el proceso en 2019, empieza a mostrar más continuidad que ruptura en la política regional del nuevo gobierno estadounidense respecto a su predecesor.