miércoles 20 de enero de 2021

Rodolfo Suárez, gobernador de Mendoza y Sergio Ziliotto, gobernador de La Pampa. Caricatura: Gabriel Fernandez.
Opinión

Mendoza no pierde su optimismo por Portezuelo

Tanto los gobernantes mendocinos como los pampeanos esperan que la cita por Portezuelo que les hizo el gobierno nacional, sea favorable a sus intereses. Con respecto a los pedidos de Mendoza a la Nación, una voz K del peronismo local dijo “que el gobierno nacional no puede actuar siempre como un padre pudiente”.

Rodolfo Suárez, gobernador de Mendoza y Sergio Ziliotto, gobernador de La Pampa. Caricatura: Gabriel Fernandez.

Surgió una nueva cita por parte del gobierno nacional por el proyecto Portezuelo del Viento y el Gobernador y sus colaboradores se entusiasman e ilusionan con una salida final favorable a los intereses mendocinos.

Los pampeanos también tomaron el llamado a reunión por parte del ministro del Interior como una señal favorable para sus intereses, que más que nada son contrarios a todo lo que emprenda Mendoza en cuanto a recursos hídricos. Por eso también en el equipo del gobernador Sergio Ziliotto consideran que el nuevo convite puede ser la antesala para el final de las aspiraciones mendocinas.

Junto con el gobernador Suárez, el ministro de Gobierno, Víctor Ibáñez, es la voz cantante de la postura de Mendoza en las reuniones del comité de la cuenca del río Colorado (Coirco), donde, ya se sabe, las grandes protagonistas son nuestra provincia y La Pampa, mientras que las restantes por lo general se acomodan a la circunstancial relación que pueda existir entre ellas y la Nación desde el punto de vista partidario. Es, de algún modo, lo que ha tenido que padecer en este primer año de gestión el gobernador mendocino.

Ibáñez fue bastante explícito en cuanto a su interpretación de los motivos por los que el ministro De Pedro llama otra vez a un cónclave por la proyectada obra malargüina. Es que si bien entre los asuntos que plantea la Nación para llamar a este nuevo encuentro se encuentra el gravitante estudio de impacto ambiental, el ministro Ibáñez considera (así lo dijo a Los Andes) que en ninguna parte de la convocatoria se habla de encarar otro trabajo al respecto, sino basarse en los que ya se realizaron, y que en su momento fueron aprobados, para a partir de allí estudiarlos haciendo un “análisis comprensivo” de los mismos.

Como está pendiente el laudo presidencial que solicitó Suárez al cierre de la reunión del 26 de junio, en la que las otras cuatro provincias de la cuenca le dieron la espalda a Mendoza, estiman las autoridades que lo que ha hecho la Nación en este caso es tomar las propuestas efectuadas aquella vez por Suárez, desestimadas por las otras provincias, de modo de sumar información y antecedentes antes de que el titular del Ejecutivo nacional dé a conocer su postura final. En cambio, para las autoridades pampeanas esta disposición de Interior no hace otra cosa que ponerse del lado de su reclamo.

Se sabe que no todos en el radicalismo mendocino se sintieron satisfechos por los argumentos usados por el ministro del Interior para llamar a la nueva reunión del Coirco. Julio Cobos, por ejemplo, consideró que el temario que se dio a conocer como sustento para la nueva convocatoria marca una serie de pasos ya dados para la viabilización de la obra y que eso hace dudar, una vez más, de las intenciones políticas que conducen a la nueva cita. El ex gobernador, al que le tocó sellar el acuerdo con el entonces presidente Kirchner por el resarcimiento a Mendoza por los efectos de la promoción industrial a provincias vecinas, toma este tema como un gran desafío para el Estado provincial y considera, como no pocos, que ya no hay más nada que hablar en cuanto a los requisitos para que se haga el emprendimiento.

Cabe destacar que si bien el proceso licitatorio fue mantenido por el gobierno local y nada lo detendrá, en los últimos meses, en especial después de aquella adversa reunión del Coirco de fines de junio, varias voces con autoridad intelectual y profesional se hicieron oír para propiciar variantes que le permitan a Mendoza esquivar de una buena vez el tan áspero terreno que le toca transitar por Portezuelo y utilizar los recursos del resarcimiento que periódicamente llegan de la Nación en otras obras hidráulicas que sean prioritarias en distintas zonas de la provincia.

Estas posturas parten de la base de que los recursos que entrega la Nación están asegurados y pertenecen legítimamente a esta provincia. Y no se trata de nada que el gobierno de Suárez no haya contemplado; en alguna oportunidad y en medio de las ásperas negociaciones que le tocó encarar, el jefe del Ejecutivo local no descartó un plan B si se llegase al extremo de un freno decisivo por parte de la Presidencia de la Nación.

El año electoral que comenzará dentro de poco obligará a los gobernantes en general a aferrarse a los recursos concretos que les permitan emprender o finalizar obras. Confirmar Portezuelo del Viento sería para el actual gobierno provincial haber consolidado el basamento de un emprendimiento largamente postergado que comenzó a ser realidad en el tiempo de gestión de su antecesor Cornejo. En cambio, sería una decisión de mucho carácter la eventual reorientación de los recursos hacia otros objetivos hídricos seguramente también muy necesarios para la provincia y su aparato productivo.

Ayuda financiera, la otra pulseada

Mientras tanto, el Gobernador no deja de concurrir a los despachos nacionales para gestionar recursos que hacen falta para los compromisos ineludibles, como el pago de los aguinaldos, tema de gran preocupación oficial y que tiene a la oposición kirchnerista local a la expectativa. Es real que falta que lleguen envíos pendientes desde octubre, que en el gobierno mendocino no dudan de que arribarán, pero pese a ello la administración local necesita pedir un poco más.

No es bueno el momento, realmente, y hay que reconocer que la Nación también enfrenta dificultades para poder llegar a todas las provincias que piden asistencia. Aunque el tema de las prioridades e inequidades en el reparto de fondos siempre genera especulaciones y suspicacias. Y en el caso puntual de Mendoza, el enojo del área de Hacienda por entender que hay provincias “más chicas” a las que les llegan más fondos que los que está requiriendo la nuestra. El problema de ser una de las únicas cuatro administraciones provinciales en manos de dirigentes de la oposición nacional; siempre van a existir sospechas de favoritismos a propios y “castigos” a extraños.

En el kirchnerismo local se desentienden del tema porque se trata de una negociación entre el Estado nacional y el mendocino. Lo que sí les preocupa, por ejemplo, es cómo llegan esos fondos a poder de los intendentes en el reparto correspondiente, en este caso a los seis que representan al PJ. Sin embargo, hay en la oposición mendocina quienes siguen considerando que la culpa no es del eventual cuentagotas que utiliza la Casa Rosada sino de un manejo no muy feliz de las cuentas en la Provincia. Y hasta dejan trascender que ponen en duda si le corresponden o no a Suárez y su equipo de Hacienda algunos de los pedidos que se efectúan ante la Nación. “El gobierno nacional no puede actuar siempre como si fuera un padre pudiente”, sentenció una voz K. Queda la sensación de que muchas energías dialoguistas del kirchnerismo local en parte se agotaron con el acuerdo al que se arribó para que Suárez tuviese el presupuesto 2021 con deuda para obras y roll over para estirar plazos.

Lo destacable es que ha sido un año atípico en el que las provincias sintieron en mayor o menor medida la abrupta caída de la recaudación por la extensa parálisis económica, entre otros aspectos. Desde esa perspectiva, está claro que la administración local requiere el último envión para cubrir sus exigencias. Como llevar un bidoncito con nafta para poder llegar a la meta.


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