Mendoza, el agua y la necesidad de tener más infraestructura

Riego de cultivos. Imagen ilustrativa / Los Andes
Riego de cultivos. Imagen ilustrativa / Los Andes

Los datos de caudales de los ríos muestran, en una primera instancia, que las “cosas” cambiaron y que nunca se recuperarán los niveles de antaño.

Se calcula que en Mendoza unas 138 mil hectáreas tienen riego gravitacional. Si bien en las últimas décadas ha mejorado la cantidad de productores que han accedido a algún sistema presurizado, lo cierto es que en total alcanzaría a menos del 20% de la superficie cultivada en la provincia.

El tema es que ya llevamos varios años en los que diferentes oasis productivos de la provincia, los productores han tenido que decidir, qué riegan y qué no.

Además, muchos de ellos han visto reducidos sus rendimientos severamente. Esto, como principal consecuencia de la falta estructural de agua.

Los datos de caudales de los ríos muestran, en una primera instancia, que las “cosas” cambiaron y que nunca se recuperarán los niveles de antaño.

Ante esta situación quedan dos salidas: cultivar e invertir en infraestructura de riego o cultivar solo productos que tengan bajo requerimiento de agua, sacrificando potencial productivo.

Por ahora, en Mendoza se está optando por la tecnificación del riego, aun cuando los costos son en dólares y muchas veces se observa un bajo retorno de la inversión.

Lo cierto es que a partir del segundo semestre es probable que la vitivinicultura tenga un nuevo impulso con la inyección de 40 millones de dólares de un crédito del BID que se serán ejecutados por el INV y que tendrían por destino, entre otras cosas, mejora en la infraestructura de riego.

También datos del Ministerio de Economía mostraron que con Mendoza Activa en riego se invirtieron más de 1.300 millones de pesos solo en el 2021.

Acceder a este tipo de tecnología no es simple, se requiere de capital y los precios por hectáreas se cotizan en dólares. No obstante, el cambio es necesario.

Ya no se puede pensar en “desperdiciar” agua, simplemente porque no se cuenta con el recurso.

Tampoco se puede evaluar solo otorgar agua a los proyectos que estén destinados al mercado externo e ingresen dólares. Es necesario trabajar desde diferentes ámbitos para desarrollar estrategias conjuntas que permitan sortear rápidamente este problema.

Ya no contamos con “décadas” sólo con años y los beneficios se tienen que comenzar a ver en corto plazo. Esto nos permitirá seguir avanzando.

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