martes 20 de octubre de 2020

La pandemia ha obligado a los países a incorporar más rápidamente de lo pensado las nuevas tecnologías a la vida cotidiana.
Opinión

Más impulso a la economía del conocimiento

La exportación de conocimiento científico y tecnológico debería colocar a Mendoza en un más consolidado escenario de eficaz apertura al mundo, sin depender de eventuales políticas erráticas muy propias a nivel del país.

La pandemia ha obligado a los países a incorporar más rápidamente de lo pensado las nuevas tecnologías a la vida cotidiana.

El gobierno provincial acaba de presentar un paquete de proyectos de ley con los que buscará potenciar la industria tecnológica y, a la vez, sumar a la estrategia de políticas que deberán abordar con otra perspectiva la realidad local y global tras el contexto de pandemia.

Los detalles finales de la propuesta fueron analizados recientemente en el marco del Foro Mendoza Tec 2020.

El gobernador Rodolfo Suárez fundamentó públicamente la ambiciosa propuesta en la necesidad de potenciar “el esfuerzo público y privado”, generando empleo de calidad desde el sector privado y permitiendo un crecimiento de las exportaciones.

Una de las iniciativas está pensada en la adopción de un régimen de fomento para emprendedores. Alentará, en caso de concretarse, nuevos proyectos de base tecnológica a los que se le destinarán 1.500.000 dólares y más de 3.000.000 de pesos.

Por otro lado, se impulsa la creación de la Agencia de Ciencias, Tecnología e Innovación.

Se trata de una de las iniciativas que el gobernador Suárez incluyó en su campaña previa a las elecciones de 2019.

Se requiere en este caso de una sólida vinculación entre el ámbito universitario, los sectores productivos y el empresariado vinculado al desarrollo tecnológico. Para esto el Gobierno tiene previsto destinar otro millón y medio de dólares.

Además, la denominada Ley de Economía del Conocimiento pretende alentar desde nuestra provincia el desarrollo de servicios informáticos y audiovisuales y software.

Esto también se traduce en la promoción de creación de nuevas empresas que permitan potenciar a las ya existentes en el área.

Se trata de una iniciativa de alto valor para nuestra provincia, con más razón en tiempos de replanteo de su matriz productiva.

En efecto, potenciar las áreas del conocimiento científico adaptando su faz instructiva a los adelantos tecnológicos, cada vez más frecuentes, debería colocar a Mendoza en un nivel muy elevado en el contexto nacional y, fundamentalmente, internacional.

La exportación de conocimiento científico y tecnológico potenciará el ya muy bien ganado prestigio de nuestros profesionales en distintos campos de las ciencias y debería colocar a Mendoza en un más consolidado escenario de eficaz apertura al mundo, sin depender de eventuales políticas erráticas muy propias a nivel del país.

Obviamente, el actual gobierno nacional también impulsa iniciativas que, llegado el caso, tenderán a una sana complementación con la futura legislación local, en el marco del pregonado consenso federal que no siempre sale a la luz como debería.

Como bien señalaran las autoridades locales al participar del citado evento tecnológico en el que se terminó de dar forma al conjunto de leyes propuestas, el afán por el conocimiento debe constituir un desafío para la sociedad, una motivación para la búsqueda de herramientas creativas y un ejemplo de que un sano vínculo entre lo público y lo privado siempre es posible cuando imperan las virtudes sobre las mezquindades.

A pesar de sus evidentes y enormes daños, la pandemia por otro lado ha obligado a los países a incorporar más rápidamente de lo pensado las nuevas tecnologías a la vida cotidiana. El desarrollo del conocimiento deberá adecuar esas nuevas realidades para que nos conduzcan a un verdadero progreso integral.