domingo 25 de octubre de 2020

Esperamos que esta premiación provoque imitaciones y que más países apliquen programas a nivel de distribución de alimentos. Se trata de una imperiosa necesidad.
Opinión

La lucha contra el hambre y un justo Premio Nobel

El Comité Nobel noruego concedió al Programa Mundial de Alimentos (PMA) el galardón del Nobel por “la contribución a las condiciones de paz en zonas afectadas por conflictos y por luchar para no convertir el hambre en un arma de guerra”.

Esperamos que esta premiación provoque imitaciones y que más países apliquen programas a nivel de distribución de alimentos. Se trata de una imperiosa necesidad.

Alto valor simbólico y real adquiere el Premio Nobel de la Paz otorgado recientemente al Programa Mundial de Alimentos (PMA), organismo que depende de las Naciones Unidas, creado en 1961 en Roma como un plan experimental de tres años, pero que sigue trabajando hasta nuestros días.

Este galardón, que concede el Comité noruego del Nobel en Oslo, ha sido otorgado a 98 personas y a 20 organizaciones desde su creación en 1901. El Comité Internacional de la Cruz Roja lo ha recibido en tres ocasiones: en 1917, 1944 y 1963. La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, en dos oportunidades, 1954 y 1981.

Señalábamos al comienzo de este comentario los significados de la distinción y el alto contenido moral y práctico que implica, ya que el monto (10 millones de coronas suecas, equivalentes a un millón 116 mil dólares) será volcado a reforzar las acciones mundiales para combatir el hambre en todo el mundo.

El comité otorgante decidió otorgar el premio al PMA “por sus esfuerzos en la lucha contra el hambre, la prevención del uso como arma de guerra y su contribución a la mejora de las condiciones de vida en la las zonas de conflicto”.

El PMA fue fundado en 1961, tiene su sede en Roma y se financia únicamente por donaciones voluntarias. Cuenta con 17.000 empleados en todo el mundo y aporta alimentos a decenas de millones de personas en todos los continentes. Los países en conflicto son una de las prioridades del PMA.

De hecho, el año pasado, antes de que estallara la pandemia del coronavirus, ayudó a 100 millones de los 700 millones de personas que sufren hambre en el planeta y, por supuesto, en el año en curso sus planes se vieron alterados al complicarse los distintos cuadros de requerimientos al agravarse la situación de pueblos que viven en la pobreza o la extrema pobreza.

En 2018 llegó a recaudar 7.200 millones de dólares y compró 3,6 millones de toneladas de comida. El plan estratégico del PMA 2017 - 2021 se alinea actualmente con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Ésta se enfoca principalmente en dos objetivos: la eliminación total del hambre y en la revitalización de las alianzas globales para implementar estos objetivos de desarrollo sostenible.

Por eso, no es casualidad que, en medio de la crisis sanitaria que se registra en el planeta, se le otorgue este reconocimiento. Los avances de la medicina moderna coinciden con esta agrupación, según datos históricos, especialmente en la lucha contra la violencia, la pretensión de que terminen los conflictos internacionales y la erradicación de hambrunas a gran escala.

Frente a la pandemia, el Programa Mundial de Alimentos ha demostrado una capacidad impresionante para intensificar sus esfuerzos.

Este premio reconoce a todos los que luchan contra la crisis ambiental, el hambre, la pobreza y la pandemia o las enfermedades, aspectos producidos por nuestro sistema de vida.

En síntesis, esperamos que esta premiación provoque imitaciones y que más países apliquen programas a nivel de distribución de alimentos en forma gratuita o con rebajas de precio para la compra de los imprescindibles artículos de la subsistencia. Se trata de una imperiosa necesidad.