La inflación es el intolerable cáncer argentino

La inflación se ha transformado en el principal problema de los argentinos. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes
La inflación se ha transformado en el principal problema de los argentinos. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

La inflación reconoce una causa exclusiva: el déficit fiscal que obligar a emitir billetes sin respaldo porque el Estado gasta más de lo que le entra.

La “fiebre del oro” de California fue un fenómeno social ocurrido en Estados Unidos entre 1848 y 1855, caracterizado por la gran cantidad de inmigrantes que obsesionados por obtener riquezas de manera, fácil rápida y legal. Llegaron desde diferentes partes de Estados Unidos, Méjico y Panamá, a las cercanías de San Francisco en busca de dicho metal. Se descubrió oro en Sutter’s Mill utilizando zarandas en los arroyos. San Francisco se convirtió en la ciudad más famosa en el mundo. Antes de este periodo, la ciudad contaba con 800 habitantes. Luego de dos años de intensas migraciones la población aumentó a 20 mil personas.

En esas circunstancias ocurrieron fenómenos económicos insólitos: Un huevo de gallina llegó a costar 5 dólares, equivalentes a 30 actuales. Éste y otros alimentos eran tan escasos ante una oferta de oro californiano exagerada, que se generó una inflación impensada. La mayoría del público pagaba los bienes y servicios con pepitas de oro. Los precios se dispararon a niveles nunca vistos. Súbitamente, los Almacenes de ramos generales, los agroganaderos se enriquecieron también de manera sorprendente atento a que la oferta de bienes (especialmente alimentos) y de servicios era insuficiente. Entre otros datos curiosos los hombres debieron pagar 15 dólares de entonces (90 de ahora) por una afeitada y corte de pelo. Así, se alteró bruscamente la estabilidad monetaria estimulando súbitamente al mercado con más oferta de lo que ese mercado estaba dispuesto a demandar. Ante la existencia insuficiente de billetes en esos siete años 1848-1855, el medio de pago existente era mayoritariamente el oro. Por eso el metal amarillo se devaluó de hecho, perdiendo sensiblemente su valor adquisitivo vertiginosamente. Cada vez hacían falta más pepitas de oro para comprar bienes como café, porotos, carne ahumada, cuerda, harina, alambre, prendas de vestir, zarandas, caballos, bueyes, y herramientas, etc .

Por razones diferentes como lo es el gasto público desenfrenado y su consecuente déficit fiscal crónico, ocurre algo muy similar en nuestro país con la sobre oferta de dinero (papel moneda) emitida constantemente por el Banco Central: permanentemente se imprimen billones y billones de papel pintado que circulan en el país; para adquirir la misma cantidad de bienes y servicios que la semana pasada, hacen falta más y más billetes.

Un verdadero círculo vicioso. Es el camino perfecto a la hiperinflación.

El ministro de Economía Martín Guzmán, ha declarado en reiteradas oportunidades que la inflación es “multicausal”. Esto es una verdad a medias. Esta insensata y suicida política económica inflacionaria la practicaron en mayor o menor medida todos los gobiernos argentinos desde hace 77 años, incluyendo el de Macri y el de Menem.

Para eliminar el déficit fiscal, nos hace falta un líder/lideresa valiente, oportuno, honesto y muy inteligente que será muy criticado por los medios orales y escritos pero alabado y reconocido en los libros de Historia.

En este tema hay economistas que se perciben asimismo como monetaristas mientras que hay otros que se dicen estructuralistas; la verdad es que la inflación es una verdadera enfermedad terminal de la Economía Nacional y reconoce una causa exclusiva de origen indiscutible: el déficit fiscal que obliga a emitir billetes sin respaldo porque el Estado gasta más de lo que entra.

La cantidad de pesos que circula en el país incluyendo las cuentas bancarias debe tener una equivalencia en la cantidad de bienes y servicios (PBI) que se producen en el mismo período de un año. ¿Por qué? Porque la inflación rompe constantemente la estabilidad y destruye los salarios, las jubilaciones, pensiones y alquileres. Además elimina las inversiones genuinas incrementando el desempleo, e incluso los activos de los ahorristas.

El tumor de la emisión, genera la metástasis de la economía argentina porque también destruye los servicios esenciales como salud, educación, justicia seguridad y obra pública. Si la cantidad de dinero que circula en el país aumenta imprudente y constantemente por culpa del Estado la inflación es “inflación de origen”.

Es cierto que como dicen los estructuralistas que las grandes catástrofes como una guerra o una pandemia generan inflación, igualmente los monopolios y los oligopolios incluyendo el agio y los aumentos “por las dudas”, pero esa no es “inflación de origen”; Esos actos especulativos e inmorales y las grandes catástrofes son “aceleradores” de la inflación ya existente y azuzan y enardecen el fuego inflacionario de manera desbordante. Esas distorsiones son pasajeras porque o bien interviene el Estado sancionando leyes regulatorias o produciendo sentencias a través de los Tribunales contra el agio, los monopolios y los oligopolios.

La competencia abierta corrige esas distorsiones evitando la inestabilidad, y generando confianza en los inversores y ahorristas revirtiendo el desastre referido.

El presidente socialista de Chile, Gabriel Boric, recientemente declaró: “El déficit fiscal daña seriamente la gobernabilidad.” Digan lo que digan, hagan lo que hagan, la realidad es la única verdad.

*El autor es Diplomático de carrera retirado

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