La implosión kirchnerista

Alberto Fernández y Cristina Fernández. - Los Andes
Alberto Fernández y Cristina Fernández. - Los Andes

El resultado electoral es inobjetable. La derrota de Cristina y su gobierno también lo es. El compromiso de Juntos por el Cambio, por ende, es enorme.

Fueron Cristina, Alberto y los ciudadanos quienes derrotaron a su gobierno. También fue Macri quien derrotó al suyo en 2019. Pero con una gran diferencia. Macri terminó sus cuatro años de gobierno en tanto Cristina, derrotada por sí misma, debe continuar dos años más. Cristina hizo implosionar a su gobierno, lo destruyó desde adentro en solo dos años, 2019 a 2021. Inflación, pandemia mal manejada, pobreza, cierre de miles de empresas, emigración de desesperanzados, falta de trabajo, liberación de corruptos y criminales, jubilaciones de privilegio en especial la suya, dos millones y medio de pesos mensuales y tantos otros dislates, causaron su paliza electoral. Todas concepciones natas del populismo neomarxista del oficialismo.

Frente a estas circunstancias, la autoritaria Presidente en ejercicio podría asumir tres posturas: sostener que no fue ella quien perdió sino su títere, Alberto, y así obligarlo a renunciar y asumir formalmente ella porque el poder y el gobierno ya lo tiene desde 2019; cambiar radicalmente su gestión y transformar su ideología populista neomarxista en otra democrática republicana; continuar su populismo con inflación, emisión monetaria, pobrismo, nuevo default y crisis severa quizá terminal del país, con desastrosas consecuencias. Posible opción.

Asumir ella la Presidencia no le interesa, con un país en camino al fracaso completo. Ella lo sabe y no quiere pasar a la historia como fracasada. Alberto es quien debe cargar con toda la culpa, para eso lo puso en la presidencia. En 2019 tuvo un solo objetivo, lograr su impunidad total a cargo de un Presidente pintado, que cumpliera sus instrucciones. No tuvo suerte y quiere salir rápidamente del fracaso, seguro con destino a Cuba para evadir su eventual condena y prisión efectiva y la de sus hijos. Allí tiene sus grandes y únicos amigos, de los que en Argentina carece, solo sumisos lacayos. Ya lo hizo con Florencia con su “enfermedad” y su resguardo seguro en el Castrismo.

Cambiar su ideología sería como cambiar su persona y su personalidad. Es autoritaria, populista y soberbia, de modo que no cree en la democracia ni en la república. Sólo en un ejecutivo muy fuerte, un congreso y un servicio judicial totalmente subordinados y un pueblo fanatizado por sus relatos mentirosos. Descarto esta opción por imposible.

Queda la tercera, siempre utilizando a Alberto pero con distinto relato, haciendo que sus fanáticos acepten incondicionalmente que el gobierno de Juntos por el Cambio llevará al país a un nuevo fracaso. Intentará hacerles creer que en estos dos años, 2019 a 2021, no pudieron revertir lo que dejó Macri a quien deberá seguir sometiéndolo al procesamiento mediante sus jueces adictos, que los hay, impidiendo de cualquier forma su propia expulsión del gobierno y las condenas previsibles para ella y sus hijos, lo que la desvela. La difícil tarea a partir del 15 de noviembre.

El panorama no es alentador a partir del lunes 15 de noviembre lleno de peligros. Entonces Juntos por el Cambio deberá empeñarse para ganar la Presidencia en 2023, ya que el kirchnerismo perdió por sí mismo en 2021. Si gana, la tarea es ímproba y sus candidatos deben estudiar y formular un plan de gobierno muy sólido y aceptado por las mayorías democráticas.

Se encontrarán con un país inviable, agotado y destruido. Y en los próximos dos años gerenciar un “gobierno de las leyes” utilizando los resultados legislativos de 2021, impidiendo a Cristina sancionar leyes que la eximan de cualquier responsabilidad penal o que impongan el populismo de Laclau.

Cristina, como la fábula del escorpión, intentará en todas las forma posibles impedir las acciones de la oposición y destruirla. Por ello y una vez que el resultado de JxC esté asegurado, sus integrantes deberán pensar seriamente en juicios políticos, a ella y a Alberto, con un rápido encausamiento en el sistema democrático y republicano.

JxC no podrá hacerlo solo. Deberá convocar a la oposición con representación en el Congreso y a los cerebros más brillantes del país en sus competencias en el lapso 2021/2023, para gobernar con éxito en el próximo período presidencial. Los temas son todos de vital importancia, pero los fundamentales y de mayor urgencia son educación, justicia, salud, respeto por la vida, seguridad, fuerzas armadas, inflación y absorción del dinero inflacionario de la plaza financiera, base monetaria, déficit fiscal, achicamiento del Estado, sistema impositivo y jubilatorio, respeto por la propiedad privada, sistema laboral y sindical, apertura de la economía, importaciones y exportaciones, reestructuración del BCRA, relaciones internacionales.

Entre los economistas a consultar serán imprescindibles Martín Lousteau, Ricardo López Murphy, Martín Tetaz, José Luis Espert, Roberto Cachanosky, Agustín Etchebarne y Javier Milei, cuyo sorpresivo ascenso electoral y la lucidez de varias de sus ideas lo hacen un consultor indispensable. El resultado electoral es inobjetable. La derrota de Cristina y su gobierno también lo es. El compromiso de JxC es enorme. No puede fracasar de ninguna manera, ahora como oposición y desde 2023 como eventual gobierno electo. Una nueva frustración sería catastrófica para Argentina. El trabajo debe empezar ahora. El “fenómeno Milei”.

De los resultados de las urnas de este 14 de noviembre sorprende el asombroso “fenómeno Milei”. Es quien auténticamente ganó. En un acto en La Rioja ha tenido un explosivo éxito, con 18.000 a 20.000 personas. Y nos dejó su know how, su cómo hacer. No lo vi en afiches, ni letreros, ni avisos televisivos con frases cursis como “vota por vos, vota por…”. Pero fue a todos los programas de TV, debatió y discutió con todos, se excedió con exabruptos como “sos un bruto/a” o “un/a ignorante”, pero con extrema pasión y notables conocimientos económicos, históricos, filosóficos y bibliográficos. Resumió su lucha como “moral”. ¡Y conquistó su 17% genuinamente, no gastando fondos obscenos en pavadas que a nadie convencen! ¡Toda una enseñanza para los políticos!¿Será candidato en 2023? *El autor es doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales

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