La falta de insumos para el campo y “el tiro por la culata”

Las restricciones a las importaciones generan inconvenientes en la producción local. Imagen ilustrativa / Los Andes
Las restricciones a las importaciones generan inconvenientes en la producción local. Imagen ilustrativa / Los Andes

El autor de la nota detalla sobre las restricciones que se han puesto a las importaciones y cómo influyen en la producción de la provincia.

Una vez más, las restricciones a las importaciones generan inconvenientes en la producción local. Esta vez, la falta de insumos para el agro pone en riesgo la sanidad, la calidad y el rendimiento de cultivos de toda clase a lo largo y ancho del país, además de generar aumentos de precios desmedidos en dólares.

En una nota publicada por La Voz, el periodista Favio Re destacó a modo de ejemplo que glifosato aumentó de U$S 6 a U$S 12 por litro solo desde junio hasta hoy, en tanto que la tonelada de urea saltó de U$S 600 a U$S 1.000 en ese mismo período.

Lo mismo pasa con los repuestos de todo tipo de maquinarias. No se encuentran o están mucho más caros de lo usual. Lo llamativo es que es el mismo problema que se dio años atrás, cuando el endurecimiento de las restricciones a las importaciones llegó a un punto límite.

La pregunta, entonces, es por qué se sigue haciendo siempre lo mismo. ¿Hay falta de interés por los sectores productivos? ¿Hay una medida bien pensada detrás?

Es difícil entender la lógica de las restricciones. Si bien está claro que el Gobierno nacional busca evitar la fuga de divisas de todas las formas posibles (las importaciones se pagan en dólares), no se entiende la forma en la que trabaja.

No se trata en este caso de definir si está bien restringir las importaciones o no (el Gobierno igual lo hará), sino de discutir la forma de hacerlo. No es lo mismo aplicar una medida proteccionista hacia un sector en particular -cuando se limita el ingreso de un determinado producto para darle tiempo a la industria local de desarrollarse- que establecer una prohibición a grandes escalas, sin pensar qué hay detrás.

Si no se tienen en cuenta las necesidades del sector productivo, como el ingreso de herbicidas o repuestos para sus maquinarias, pronto estas actividades dejarán de exportar y cortarán la única fuente de ingreso de dólares que tiene el país. Terminará saliendo el tiro por la culata.

A esto se suman por supuesto los problemas que se pueden generar puertas adentro: menor producción, suba de precios (por menor oferta) y pérdidas de puestos de trabajo, por mencionar algunos. Lo positivo es que el Estado Nacional aun tiene tiempo de rever sus pasos y evaluar dónde es innegociable levantar las restricciones.

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