lunes 25 de enero de 2021

Hoy se celebra el lema “30 años transformando personas y ciudades para un mundo mejor” con actividades organizadas por las más de 500 integrantes de AICE, como la Feria del Libro en Río Cuarto.
Opinión

La ciudad, un espacio de aprendizaje

La ciudad transmite valores a sus habitantes a través de las diferentes formas en que organiza la ocupación del espacio, por las posibilidades que ofrece de informarse y actuar y por la interacción entre los ciudadanos.

  • lunes, 30 de noviembre de 2020
Hoy se celebra el lema “30 años transformando personas y ciudades para un mundo mejor” con actividades organizadas por las más de 500 integrantes de AICE, como la Feria del Libro en Río Cuarto.

El 30 de noviembre de 1990 se organizó en Barcelona la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras. Al cumplirse 30 años la AICE presentó la nueva Carta de CE que refuerza temas como la cuestión de género, la sostenibilidad, la cultura, la brecha digital o el big data, entre otros.

Hoy se celebra el nacimiento de esta red con el lema “30 años transformando personas y ciudades para un mundo mejor” y con actividades organizadas por las más de 500 integrantes de AICE.

A modo de ejemplo citamos algunas realizadas por localidades integrantes de la Red Argentina de Ciudades Educadoras (RACE) como Concurso de fotos de “Buenas acciones ciudadanas” (Godoy Cruz), capacitación de “Herramientas de e-teaching y aprendizaje” (General Alvear), Foro internacional entre niños de comunidades de dos países (Alcira Gigena), inauguración de “Biblioteca programa acompañar” (San Justo), mural participativo “Esa pared que no me deja verte” y presentación de trabajos literarios en Feria del Libro (Río Cuarto), diálogo de alcaldes y alcaldesas (Rosario y ciudades europeas).

El siglo XXI parece ser de las ciudades como los siglos XVIII y XIX han sido de los imperios y el XX de los países. El mundo está comprendiendo que volviendo a la ciudad es posible comenzar a solucionar los problemas globales en su dimensión local. Este es el lugar real donde el ciudadano habita e interactúa con su cotidianeidad.

Plutarco, ya en la antigüedad afirmaba “la comunidad es el mejor instructor”. Es decir, el lugar por excelencia de aprendizaje de ciudadanía. Y como expresó el historiador Luis Alberto Romero en su visita al ciudad de Godoy Cruz (2018): “en la tradición occidental, la ciudad ha desempeñado un papel educador muy definido: formar a sus habitantes en ciudadanía y urbanidad. La ´polis´ griega y la ´civitas´ romana nos legaron las palabras ´política´ y ´ciudadanía´”.

Una evidencia del rol contemporáneo de las ciudades es el continuo armado de redes como la citada AICE y otras como Mercociudades, Red Argentina contra el Cambio Climático, Ciudades Resilientes, Municipios Saludables, entre otras.

Es conveniente comprender que nuestro entorno inmediato (la comunidad donde vivimos) es una de las primeras instancias de aprendizaje vivencial. La ciudad transmite valores a sus habitantes a través de las diferentes formas en que organiza la ocupación del espacio, por las posibilidades que ofrece de informarse y actuar y por la interacción entre los ciudadanos.

Uno de los objetivos primordiales de una Ciudad Educadora es que las personas tomen conciencia de sus posibilidades de desarrollo en su ciudad y sean protagonistas en la generación de entornos adecuados para su despliegue en la comunidad.

La idea de “aprender de la ciudad donde vivimos” se inscribe en el concepto de Ciudad Educativa (Faure, UNECO, 1973), Ciudad Educadora (Barcelona, 1990) o Sociedad Educativa (Delors, UNESCO, 1996). Desde esta perspectiva se entiende que el desenvolvimiento del individuo debe pensarse no sólo desde la familia y los sistemas educativos formales sino también desde la sociedad (medios masivos de comunicación, empresarios, organizaciones de la sociedad civil, trabajadores, ciudadanía) y, específicamente, desde la ciudad donde vivimos. El entorno nos educa o nos deseduca y esa responsabilidad no debe dejarse librada a azar o reducida a los ámbitos de la educación formal. El individuo aprende con y de la comunidad, a lo largo de toda la vida.

La educación es una plataforma necesaria para una trasformación social, profunda y real. Esto sólo es posible si lo hacemos en conjunto en los múltiples roles que desempeñamos ya sea como vecinos, ciudadanos, padres, madres, miembros de organizaciones de la sociedad civil, docentes, alumnos, empresarios, jubilados, empleados o funcionarios. Es una tarea y responsabilidad compartida tanto social como individualmente. La toma de conciencia de este rol hará posible aprender de la ciudad donde vivimos, fundamento de la educación del siglo XXI.