Imitar para alcanzar el éxito propio

Dicen que la forma más rápida de llegar al éxito en un negocio es imitar lo que otros hicieron bien.
Dicen que la forma más rápida de llegar al éxito en un negocio es imitar lo que otros hicieron bien.

Dicen que la forma más rápida de llegar al éxito en un negocio es imitar lo que otros hicieron bien.

Dicen que la forma más rápida de llegar al éxito en un negocio es imitar lo que otros hicieron bien. El concepto puede ser discutido por aquellos que “de la nada” aparecieron con un producto innovador y dieron vida a una empresa revolucionaria, pero lo cierto es nunca está de más dar una mirada a lo que está haciendo el vecino.

En Argentina abundan los problemas; hay crisis de forma casi permanente y las quejas se esparcen como un virus contagioso. Sin embargo, dentro de ese escenario hay empresas que logran destacarse por sobre el resto y llegan al éxito a niveles que otras compañías ni siquiera sueñan. En las últimas semanas fue noticia por ejemplo el caso de la olivícola Laur, que pasó a ocupar el puesto número uno en el ranking mundial de aceites de oliva extra virgen. No faltan tampoco los casos de vinos mendocinos que son premiados por reconocidos críticos internacionales o los de productos agrícolas que conquistan mercados que se creían imposibles.

Son todas situaciones que se deben celebrar, pero que también se deben imitar. Detrás de esas empresas locales reconocidas en el mundo están los mismos problemas que tienen todas. Se desempeñan en un país con inflación, con impuestos, con cepo cambiario y problemas de infraestructura, sólo por nombrar algunas dificultades económicas. Sin embargo ahí están, logrando ir un paso más allá que el resto.

Es cierto, en muchos casos se trata de empresas con una espalda económica importante, que les da mayor libertad para trabajar con tranquilidad, pero no por eso deben dejar de ser imitadas. Quizás un productor olivícola chico, que tiene apenas unas pocas hectáreas a disposición, no está hoy en condiciones de salir a exportar o de producir un aceite realmente distintivo, pero seguramente sí podrá mejorar muchas partes de su negocio. Nunca está de más ver cómo hacen las cosas aquellos a los que mejor les va e imitar todo aquello que merezca ser copiado.

El éxito no tiene por qué ser siempre un reconocimiento internacional. Para algunos es poder llevar las cuentas internas en orden, poder aumentar los rendimientos o mejorar la calidad a través de buenas prácticas agrícolas. De eso se trata, de mejorar todo lo que se pueda en la escala de cada uno.

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